El Banco de España desmonta los Presupuestos 24 horas después: desploma el PIB al 1,4%, frente al 2,1% del Gobierno

Rebaja el crecimiento a la mitad y dispara tres puntos la inflación de 2023

Apenas 24 horas después de que el Gobierno presentara las Cuentas para 2023 y su cuadro macroeconómico para el siguiente ejercicio, el Banco de España tira por tierra todas sus previsiones y empeora ampliamente la previsión de crecimiento marcada por la ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, para el próximo año -sobre la que se han cimentado los nuevos Presupuestos Generales-. Así lo pone de manifiesto el supervisor bancario en su ‘Informe trimestral de la economía española’, que presenta la actualización de las previsiones macroeconómicas hasta 2024, en el que advierte de los peligros que se ciernen tanto sobre España como sobre el resto de la UE y avisa de que la economía no recuperará los niveles prepandemia al menos hasta 2024. En concreto, recorta al 1,4% el alza del PIB en 2023 y retrasa a 2024 la recuperación del nivel prepandemia. Además, dispara la inflación al 8,7% en 2022, un punto y medio más, y al 5,6% en 2023, tres puntos por encima respecto a la estimación previa; y eleva la tasa de paro el próximo año siete décimas por encima de la previsión del Ejecutivo, al 12,9%.

Previsiones Banco de España
Previsiones Banco de España FOTO: Teresa Gallardo

Ángel Gavilán, director general de Economía del Banco de España que ha realizado la presentación del informe, ha destacado entre esos peligros “la ralentización de la economía mundial, la persistencia de tasas de inflación elevadas, el endurecimiento de las condiciones financieras” y al peligro de las “prolongadas distorsiones del mercado de la energía”, que han conducido a un “empeoramiento de las perspectivas a corto plazo”, por lo que en los dos próximos trimestres la evolución económica depende “fundamentalmente” de la evolución de la guerra en Ucrania y del frenazo generalizado de las economías.

Frenazo del PIB de 2023

Con estas perspectivas negativas, el supervisor mantiene el crecimiento hasta final de año en el 4,5% -mejora en cuatro décimas su propia previsión por e mejor comportamiento de la actividad en el segundo trimestre-, en línea con el 4,4% que baraja el Ejecutivo. Sin embargo, hasta ahí llegan las coincidencias, ya que para el Banco de España el PIB se desacelerará hasta el 1,4% en 2023. Eso son 1,5 puntos menos de la anterior proyección del supervisor y siete décimas menos que lo proyectado por Calviño, que espera una avance económico del 2,1%, un optimismo que le ha permitido al Gobierno presentar los “Presupuestos más expansivos de la historia”, como celebró la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, durante su presentación del martes.

Gavilán ha advertido del bajón sufrido por el crecimiento intertrimestral del PIB, que se ha reducido del 1,5% que tuvo en el segundo trimestre hasta el 0,1% con el que cerró el tercero, con lo que se puede complicar el cierre anual del crecimiento en los valores previstos. “Pero la incertidumbre con la que trabajamos impide hacer valoraciones más concretas”, indicó Gavilán. Al menos, el organismo que preside Hernández de Cos sí espera retomar un mayor dinamismo en 2024, con un empuje hasta el 2,9%, cuatro décimas más de lo que predijo en el anterior trimestre.

Inflación “persistente”

Tampoco llegan buenas noticias por parte de la inflación. El supervisor revisa al alza el ritmo de avance de los precios a lo largo de todo el horizonte de proyección, de forma que contempla tasas de inflación “significativamente más elevadas y persistentes” que las anticipadas unos meses atrás. En particular, se prevé una inflación media en 2022 del 8,7%, un punto y medio más, y al 5,6% en 2023, tres puntos por encima respecto a la estimación previa, aunque se moderará al 1,9% en 2024.

Según destaca en su informe, estas perspectivas acerca de la evolución de la inflación están sometidas a una “extraordinaria incertidumbre” y dependerán, entre otros aspectos, de “la trayectoria de los precios de las materias primas, de la reacción de los salarios y de los márgenes empresariales ante el aumento de los precios de consumo y los costes de producción”.

Caída del empleo

Estas proyecciones del Banco de España no llevan en absoluto al optimismo, al menos hasta 2024, pese a que el levantamiento de la mayor parte de las restricciones frente a la pandemia “ha impulsado la actividad en el segundo trimestre”, favorecido por la reactivación del turismo en los meses de verano -de ahí esa mejora en la previsión de PIB para este año-. Sin embargo, se augura una ralentización en la creación de empleo por la caída de la actividad económica, ya que “el ritmo de crecimiento de la afiliación a la Seguridad Social, cuyo vigor había sorprendido al alza durante la primera mitad del año, se desaceleró en el tercer trimestre”, detalla el informe.

Por eso, ha revisado al alza la tasa de paro prevista para 2023, hasta el 12,9%, una décima más sobre la que prevé cerrar este año y siete por encima de la previsión del Gobierno. Incluso pronostica que este desempleo se mantenga por encima del 12% -en el 12,4% exactamente- hasta que finalice 2024, cuando la ministra Calviño cree que se situará ese año ya por debajo del 11%. Aunque el regulador destaca también el buen comportamiento de los contratos indefinidos, que mostraron un crecimiento interanual por encima del 20% en los meses de verano, advierte de que este aumento se ha debido al crecimiento de los contratos fijos discontinuos y de los contratos a tiempo parcial, un 22,6% y un 24,4% del aumento total del empleo indefinido.

Desplome del consumo

Además, el encarecimiento de la energía, que se ha ido extendiendo gradualmente a una proporción creciente de los bienes y servicios de la cesta de consumo de los hogares, ha “reducido el poder de compra, lo que se ha traducido en un debilitamiento de los indicadores que miden su gasto”. En este sentido, se ha revisado a la baja la senda del consumo privado, “penalizado por el deterioro de la confianza, la caída de la renta real y el endurecimiento de las condiciones financieras”, destacó Gavilán.

Asimismo, el elevado coste de las materias primas energéticas y la inseguridad con respecto al suministro están afectando a la producción de las industrias más electrointensivas, aunque se extiende a la mayoría de sectores empresariales, “pese a que los márgenes empresariales siguen contenidos”, indicó Gavilán, que advirtió de que las empresas no pueden ajustar y acomodar el incremento de los costes a sus productos”. En conjunto, “esta disminución de rentas de la industria y de los hogares está conduciendo también a una reducción de la demanda de la producción”.

Recuperación incompleta

Pese a esta incertidumbre tan elevada, el Banco de España espera que la actividad económica podría mostrar un mayor dinamismo a partir de la próxima primavera, aunque la recuperación económica es “todavía incompleta”, y se encuentra dos puntos por debajo de los valores prepandemia, con un bajón evidente en los índices de empleo, de consumo, de inversión empresarial, del dinamismo que había tomado hasta ahora el mercado inmobiliario y de una desaceleración de las exportaciones netas de bienes y servicios no turísticos.

Dudas sobre los fondos europeos

Destaca también el organismo bancario la falta de impacto real que está teniendo la llegada de los fondos europeos sobre la economía española, que puede provocar una “mayor vulnerabilidad financiera”, tanto en las empresas como en los hogares. El director económico del Banco de España ha dejado claro que el retraso de la filtración de estos fondos a la economía es evidente, por lo que “habría que plantearse la extensión de las fechas de ejecución de estos fondos” para desarrollar mejor su gestión. Además, mostró sus dudas sobre si su llegada servirá realmente para el fin para el que fueron aprobados. “Nos preocupa realmente que los fondos no se destinen a los proyectos que de verdad sirvan para hacer cambios estructurales en la economía española”.

Aviso sobre el déficit

El Banco de España destaca la reducción del déficit público, que se prolongará debido a la “fortaleza de los ingresos” del Estado, que “compensaría el impacto en las cuentas públicas de las medidas adoptadas en respuesta a la crisis energética”. La fortaleza de estos ingresos, unida a la esperada desaceleración de los gastos, ha propiciado una reducción del déficit de las Administraciones Públicas, hasta el 4,3% del PIB en julio, 2,6 puntos porcentuales por debajo del cierre de 2021 y también inferior a la referencia del 5% establecida en el Programa de Estabilidad para el conjunto de este año. Sin embargo, desde el supervisor se advierte de la ralentización en esta mejora de reducción de déficit en lo que resta de año, como consecuencia del “deterioro del contexto macroeconómico y de las medidas aprobadas por las autoridades para contrarrestar los efectos negativos del aumento de los precios y las consecuencias de la guerra en Ucrania”. De acuerdo con sus estimaciones, dichas medidas tendrían un coste presupuestario en 2022 equivalente a 1,3 puntos del PIB.