Matthew Ball: «Las empresas deberán tener su espacio en el metaverso o no sobrevivirán»

El autor de “El metaverso y cómo lo revolucionará todo” sostiene que «los cambios en la industria del trabajo sexual serán aún más profundos»

Matthew Ball,  escritor
Matthew Ball, escritor FOTO: Archivo

El término metaverso está en todas partes, desde las portadas de los periódicos hasta los discursos de los directores ejecutivos de las Big Tech, incluidos Sataya Nadella y Mark Zuckerberg, quienes revelaron en octubre de 2021 que Facebook estaba cambiando su nombre a Meta. El libro de Matthew Ball «El metaverso y cómo lo revolucionará todo», editado por Deusto, brinda las claves para entender una tecnología que no sólo generará billones de dólares, sino que impulsará una remodelación radical de la sociedad. Ball es director ejecutivo de Epyllion Co y exjefe global de estrategia de Amazon Studios. También trabaja como asesor financiero para sociedades internacionales de inversión como Makers Fund y KKR&Co.Inc. Cuenta con más de 100.000 seguidores en Twitter y es prescriptor de nuevas tendencias.

¿Qué es el metaverso?

Es el sucesor del internet que hemos conocido hasta ahora. Es un mundo virtual en 3D, una red de experiencias y dispositivos, herramientas e infraestructuras interconectadas que van mucho más allá de la mera realidad virtual. Internet ya no estará solamente al alcance de la mano: rodeará nuestras vidas, trabajo y ocio, que pasarán a tener lugar dentro del metaverso. El metaverso está a punto de revolucionar todas las industrias y funciones, desde las finanzas y la atención médica hasta los pagos, los productos de consumo e, incluso, el trabajo sexual.

¿Puede darnos un ejemplo de cómo va a revolucionar las industrias y el trabajo sexual?

El cine y la televisión no desaparecerán –al igual que los relatos orales, las series, las novelas y los programas de radio siguen existiendo siglos después de su creación–, pero podemos esperar una rica interconexión entre el cine y las experiencias interactivas (consideradas en sentido amplio como «juegos»). Es probable que los cambios en la industria del trabajo sexual sean aún más profundos que los experimentados por Hollywood y, de paso, difuminen aún más la línea entre la pornografía y la prostitución. Por otro lado, las marcas de moda actuales también tendrán que entrar en el metaverso. A medida que la cultura humana se traslade a los mundos virtuales, los individuos buscarán nuevas formas de expresar sus identidades y lucirse.

¿Se están preparando las economías y la sociedad para la llegada de este metaverso?

La mayoría de las industrias e individuos no previeron la importancia de los móviles y la nube, y en consecuencia se quedaron estancados a la hora de reaccionar a los cambios y luchar contra la disrupción en comparación con aquellos que entendían mejor lo que estaba ocurriendo. Los preparativos para el metaverso están ocurriendo mucho antes, y de forma proactiva. En breve, todas las empresas deberán tener su espacio en el metaverso o no sobrevivirán.

Los debates sobre el metaverso, ¿no siguen siendo confusos?

Efectivamente siguen siendo confusos porque, al menos hasta ahora, el metaverso es sólo una teoría. Es una idea intangible, no un producto tangible. Como resultado, es difícil falsificar cualquier afirmación específica, y es inevitable que el metaverso se entienda dentro del contexto de las propias capacidades y preferencias de una empresa determinada. Sin embargo, el gran número de empresas que ven un valor potencial en el metaverso pone de manifiesto el tamaño y la diversidad de la oportunidad. Además, el debate sobre lo que es el metaverso, su importancia, cuándo llegará, cómo funcionará y los avances tecnológicos necesarios es precisamente lo que genera la oportunidad de una disrupción generalizada. Lejos de refutarlo, la incertidumbre y la confusión son características de la disrupción.

¿Cuál es el aspecto más emocionante del metaverso?

Para muchos de nosotros, el aspecto más emocionante del metaverso es el desarrollo de nuevos dispositivos que podamos utilizar para acceder a él, representarlo y manejarlo. Esto suele llevarnos a imaginar unas gafas superpoderosas, aunque ligeras, de realidad aumentada y realidad virtual inmersiva. Estos dispositivos no son necesarios para el metaverso, pero a menudo se supone que son la mejor manera, o la más natural, de experimentar sus numerosos mundos virtuales. Los ejecutivos de las grandes empresas tecnológicas parecen estar de acuerdo, aunque la supuesta demanda de estos dispositivos por parte de los consumidores aún no se ha traducido en ventas.

¿Qué dispositivos se necesitarán para soportar el metaverso?

Pueden agruparse en tres categorías. En primer lugar, los dispositivos informáticos primarios, que para la mayoría de los consumidores son smartphones, pero que podrán ser de Realidad Aumentada (RA) o Realidad Virtual (RV) inmersiva en algún momento del futuro. En segundo lugar, los dispositivos informáticos secundarios o de apoyo, como un PC o una PlayStation, y probablemente gafas de RA y RV. Estos dispositivos pueden depender o no de un dispositivo principal, o complementarse con él, pero serán utilizados con menos frecuencia que un dispositivo principal y para fines más específicos. Por último, tenemos los dispositivos terciarios, como un smartwatch o una cámara de seguimiento, que enriquecen o amplían la experiencia del metaverso, pero que rara vez lo ejecutarán directamente.

¿Quiénes serán los ganadores y perdedores del metaverso?

Los pioneros en el metaverso serán mayoritariamente jóvenes, crecerán más rápido que las empresas que lideran ya sea la economía «digital» o «física», y redefinirán nuestros modelos de negocio, comportamientos y cultura. A su vez, los inversores de riesgo y del mercado de acciones valorarán más estas empresas que al resto del mercado, produciendo así muchos billones de riqueza para quienes las crean o trabajan o invierten en ellas.