Atocha-Chamartín: una verdadera intermodalidad aterriza en Madrid

Los patines aumentan su papel como solución de movilidad de última milla

Una mujer con un patín eléctrico
Una mujer con un patín eléctrico FOTO: Óscar Cañas Europa Press

Los duros años de pandemia nos han mostrado que es posible moverse por la ciudad sin tener que utilizar el coche particular. La consecuencia inmediata es una reducción considerable del tráfico y, por tanto, una mejor calidad del aire y de la vida. Además, a largo plazo, se puede entrever un cambio en el diseño de los espacios urbanos a favor de las personas y no de los coches.

En este sentido, los datos del tráfico a nivel internacional, en comparación con otras ciudades, muestran que, en horas punta, los madrileños tardan aproximadamente 12 minutos más en hacer un viaje tipo de “media hora” por la mañana, llegando a un total de 42 minutos, y 9 minutos más por la tarde, alcanzando los 39 minutos. Así, ¿Cómo se puede reducir esta pérdida de tiempo y devolver a las personas su papel central en las ciudades?

Para este propósito, se presenta como necesario que los actores públicos y privados del transporte se enfoquen en lograr que los ciudadanos cuenten con una oferta más amplia y útil en la movilidad para su día a día.

Para ello, la intermodalidad ya es una realidad que permite crear sinergias que optimicen el tiempo empleado en el transporte. De esta manera, los ciudadanos pueden combinar sus trayectos a pie con el transporte público y con vehículos de micromovilidad eléctrica compartida, como son los patinetes o las bicicletas y, así, reducir el uso del coche particular.

Por su parte, los patinetes, cuyo uso continúa siendo cada vez más popular en ciudades como Madrid, ya cumplen con la función de ser una forma más de transporte público, combinado además con otras opciones. En una encuesta que Voi ha realizado a los usuarios de sus patinetes, en Madrid ya casi un 30% de los encuestados manifiesta haber reducido drásticamente su uso del coche privado gracias a los patinetes. Otro de los datos relevantes que hemos extraído apunta que más de la mitad de los usuarios encuestados suele combinar el uso del patinete con el transporte público, frente al 47% del año pasado.

A pesar de que consideramos que el porcentaje de personas que ya apuestan por la intermodalidad es muy positivo y alentador, desde Voi continuamos trabajando de forma diaria por conseguir aumentarlo. Uno de los ejemplos más notables es nuestra apuesta por la intermodalidad en la estación de Atocha, donde este verano inauguramos el primer aparcamiento para patinetes eléctricos instalado en España dentro de una estación de tren principal.

Esto supone un paso más en la integración entre el transporte público y la micromovilidad, aumentando el papel de esta última como solución de última milla, sustituyendo a los coches privados tanto para los desplazamientos cortos como para los más largos.

El rack de Atocha también supone un orden en los aparcamientos de los patinetes.

Otro de los ejemplos en la apuesta por la ordenanza de las ciudades y la intermodalidad es el carril que se está construyendo en Paseo de la Castellana, que permite unir de forma ordenada el punto neurálgico para el transporte que es Atocha con otro enclave: Chamartín. Estas iniciativas que se alinean con el Plan Madrid 360 resultan clave para que la micromovilidad eléctrica pueda realmente manifestar su potencial y valor añadido a toda la ciudadanía.

Desde Voi, apoyamos completamente este tipo de iniciativas cuyos objetivos están centrados en la ordenanza de las ciudades, así como en aumentar la seguridad en la movilidad, tanto