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La Fiscalía denuncia la connivencia de los supervisores financieros en el «caso Bankia»

Carmen Launa acusa a los ex gestores de Bankia de falsedad contable. Justifica la nueva petición de penas y denuncia que la entidad salió a bolsa con un deterioro de 11.000 millones. Sostiene que tanto Rato como su equipo conocían las irregularidades contables de la entidad

  • José Luis Olivas y Rodrigo Rato
    José Luis Olivas y Rodrigo Rato

Tiempo de lectura 4 min.

02 de septiembre de 2019. 14:07h

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Javier de Antonio 2/9/2019

El «caso Bankia» inicio la fase final del juicio que se celebra en la Audiencia Nacional y lo hizo con una Fiscalía Anticorrupción elevando con dureza su discurso e incrementando la petición de penas tras añadir el delito de falsedad contable al de estafa a inversores por las cuentas de Bankia y de BFA. La fiscal Carmen Launa justificó con firmeza esta acusación y la ampliación del número de personas a las que acusa, que ha pasado de cuatro a 15. Con un tono firme y sin aparentes fisuras en su discurso, Launa sostuvo que los cambios acusatorios los ha realizado «con total transparencia».

La fiscal denunció con firmeza que todo lo que rodeó la constitución de BFA-Bankia, su salida a Bolsa y la posterior nacionalización de la entidad fue «una especie de pesadilla que los distintos operadores financieros –incluidos en Banco de España y la CNMV– quisieron hacer desaparecer para minimizar posibles responsabilidades». La fiscal fue un paso más allá y señaló que ambos supervisores tuvieron la intención de «desvirtuar los informes de los funcionarios judiciales que habían sido designados en las diligencias previas por el juez instructor».

En lo estrictamente jurídico, Launa explicó que tuvo que reconsiderar parte de sus conclusiones tras analizar nuevas pruebas y captar más testimonios recogidos durante este verano, sobre todo tras las exhaustivas investigaciones realizadas a raíz de los informes facilitados por PwC y AFI y los datos aportados por el Banco de España. Todo ello ha hecho cambiar parte del procedimiento y ampliar su petición de penas al tribunal.En base a estas investigaciones, Launa señaló a los directivos Rato, Olivas y Norniella, con la «imprescindible colaboración» del director financiero y de riesgos Ildefonso Sánchez Barcoj, como los artífices del falseamiento de las cuentas consolidadas anuales del año 2011 de la entidad. Según la fiscal, lo hicieron a través de ajustes por puesta a valor razonable de 9.207 millones, cuando la cifra debería haber marcado 14.966 millones de euros de cobertura sobre la base de los importes calculados por PwC, a lo que habría que sumar 663 millones por los ajustes correspondientes a Banco de Valencia, que tampoco fueron reconocidos. «Esto habría supuesto la reducción del patrimonio de BFA, reconocer la sobrevaloración del coeficiente de solvencia Tier 1, la aportación de más capital para cumplir con el requisito del real decreto 2/2011 que justificó la salida a Bolsa», sostuvo la fiscal. Sin todos estos cambios, probablemente, la llegada al parqué de Bankia habría sido imposible. «Las cuentas se encontraban muy alejadas de su realidad patrimonial».Para reforzar aún más sus afirmaciones, la Fiscalía aportó los correos remitidos por el auditor externo al Comité de Auditoría y Cumplimiento, y la declaración del auditor Francisco Celma, que acreditaron el conocimiento de sus autores de la falsedad de las cuentas formuladas el 31 de diciembre de 2011 de Bankia y BFA.

Respecto a las intervenciones de los inspectores del Banco de España, la fiscal consideró que aportaron «nuevos y abundantes matices» y señalaron que los responsables de los informes ya habían tenido en consideración las «deficiencias contables», calificadas directamente como «falsedades» por el Ministerio Público. «Los correos introducen elementos probatorios que evidencian la sobrevaloración de Bankia en su salida a Bolsa, deterioros no contabilizados por 11.000 millones de euros y el grado de conocimiento de las irregularidades en las cuentas de 2011 por parte de Rodrigo Rato y Francisco Verdú», señaló Launa.

La Fiscalía Anticorrupción también rechazó de plano la acusación de la defensa de que habían vulnerado los derechos fundamentales de los acusados al añadir ahora el cargo de falsedad contable. «El Ministerio Público se ha mantenido en los límites del auto de apertura de juicio oral, por lo que las defensas han sabido en todo momento de lo que se les acusaba y de qué se tenían que defender». Ha cargado así contra los argumentos de letrados como el de Rato o el del ex consejero del grupo y ex ministro del Interior, Ángel Acebes, que en el trámite de conclusiones definitivas denunciaron la «triquiñuela procesal» que, según ellos, no era objeto del juicio.

En este sentido, la fiscal recordó que el auto dictado por el juez instructor Fernando Andreu ya abría la puerta a considerar un posible maquillaje en las cuentas de BFA-Bankia de 2010 y 2011, aspecto que ya fue considerado por la mayoría de acusaciones particulares y populares personadas en la causa. «Se ha acreditado que tales actuaciones sí que son subsumibles de un delito de falsedad contable. No hay nada sorpresivo que no haya sido objeto de enjuiciamiento desde el primero momento», concluyó.

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