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Arabia Saudí se impone a Irán y la OPEP producirá más crudo

El leve incremento pretende cubrir las caídas de bombeo en Venezuela y dejar los precios en un entorno próximo a 75 dólares para evitar que EE UU inunde el mercado con crudo no convencional.

  • El ministro de petróleo saudí, Jalid al-Falih, en la cumbre en Viena
    El ministro de petróleo saudí, Jalid al-Falih, en la cumbre en Viena

Tiempo de lectura 4 min.

23 de junio de 2018. 00:49h

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H. Montero Madrid. 23/6/2018

Arabia Saudí, con el respaldo de Rusia, aliado de la OPEP, logró imponer su criterio para elevar ligeramente su producción de crudo desde el próximo mes. Por contra, Irán y Venezuela perdieron una partida en la que apenas participarán, ya que no disponen de las herramientas políticas y logísticas para afrontar un aumento en la extracción. El incremento será de un millón de barriles diarios, un 1% de la producción global, pero podría querdarse en unos 770.000 barriles más. Este movimiento no logró el objetivo de frenar el alza del precio del barril, como habían pedido los principales consumidores del crudo produccido por el cártel con sede en Viena, con China a la cabeza, y por el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien a través de su Twitter demandó un aumento «sustancial» de la producción. «¡Necesitamos mantener los precios bajos!», clamó Trump desde su cuenta. Sin embargo, los precios siguieron escalando y el barril de Brent, de referencia en Europa, se encareció más de 1,5 dólares (más de un 2%) hasta rondar los 74,6 dólares.

Arabia Saudí y Rusia son las principales ganadoras de este leve incremento. Primero, porque evitan el rango de precios necesario como para que la producción estadounidense de petróleo no convencional vuelva a inundar el mercado. La extracción de petróleo de esquisto es más cara que la convencional. Según los expertos ronda los 45-55 dólares el barril. Un precio por debajo de esa cantidad o levemente por encima, sobre los 65 dólares el barril, paraliza su producción y un precio muy alto resulta perjudicial para la OPEP, ya que convierte en competitiva la extracción no convencional.

Segundo, porque Riad y Moscú logran asegurarse que buena parte de ese aumento de producción se afronte con cargo a sus reservas, lo que aumenta su rango de beneficio, ya que tanto Arabia Saudí –con costes de extracción de unos 15 dólares el barril– como Rusia disponen de todos los recursos para aumentar fácilmente el bombeo de crudo.

La OPEP cerró los grifos a finales de 2016 para frenar el exceso de oferta que, en aquel momento, empujaba los precios a la baja. La reducción ha sido tan severa que el cártel produce ahora entre 600.000 y 700.000 barriles por debajo del recorte acordado. La caída de la producción tiene mucho que ver con la situación en Venezuela, que extrae ahora un 20% menos que en el tercer trimestre de 2017 por los problemas logísticos del país, de Pdvsa y por la inseguridad jurídica para invertir en sus ricos yacimientos.

«Hemos llegado por consenso a la cifra del millón de barriles de que se había estado hablando y será distribuida entre países OPEP y no OPEP. Sabemos que algunos países no tienen capacidad adicional mientras que otros sí», resumió el ministro de Petróleo de Arabia Saudí, Jalid al-Falih, al concluir la reunión.

En cualquier caso, el movimiento no provocará grandes oscilaciones de los precios lo que favorece los intereses de los mayores productores, cómodos en el rango superior a los 70 dólares.

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