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¿Aún no sabes qué son los «wearables»? 12,5 millones de españoles ya quieren pagar con ellos

  • ¿Aún no sabes qué son los «wearables»? 12,5 millones de españoles ya quieren pagar con ellos

Tiempo de lectura 2 min.

13 de marzo de 2018. 17:19h

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13/3/2018

La banca y la tecnología caminan de la mano. Los robo advisors, la apertura de cuentas por videoconferencia, la posibilidad de sacar dinero de un cajero sin llevar la tarjeta encima, las transferencias inmediatas o los wearables son solo algunos de los pasos que ha dado el sector en pro de la digitalización. Precisamente, estos últimos están viviendo su momento más dulce. Actualmente, “uno de cada tres españoles (12,5 millones de personas) quiere realizar pagos contactless a través de su reloj, pulsera, llavero u otros dispositivos portátiles”, según un análisis elaborado por Mastercard. En Europa el interés alcanza a 175 millones de personas. Pero ¿qué son exactamente los wearables? Básicamente, se trata de vestir la tecnología, integrándola en la ropa o en los accesorios.

Los wearables más habituales son las pulseras y los relojes inteligentes, dos accesorios clásicos que ahora permiten abonar una compra en un comercio con un simple gesto de muñeca, gracias al uso de la tecnología contactless. El creciente interés por los wearables ha sido fruto de la aceptación generalizada de las tarjetas contactless. Hoy en día, el 54 % de los españoles utiliza el pago sin hilos al menos una vez a la semana, según los datos recogidos por Mastercard. El miedo al fraude, una de las principales barreras de su adopción, ha disminuido un 15 % en España con respecto a 2016, según el proveedor de tarjetas.

CaixaBank, imaginBank y Santander, a la moda

CaixaBank, entidad pionera en el uso de la tecnología sin contacto, fue el primer banco español que lanzó una pulsera contactless, hace ya cuatro años. Se trata de una pulsera de silicona disponible en siete colores distintos, elástica, ajustable y sumergible que funciona como una tarjeta contactless al uso. Según aclara la entidad, en su interior incorpora un “microtag con la información encriptada de la tarjeta del cliente, protegida con las mismas garantías de seguridad que las tarjetas habituales (sistema EMV)”.

Basta con acercarla a un TPV adaptado para efectuar una compra y en el caso de que el importe de la operación supere los 20 euros, introducir el código pin. También puede utilizarse en los cajeros automáticos que disponen de la tecnología sin hilos. La pulsera es gratuita el primer año y tiene un coste de diez euros los siguientes, informan desde el comparador de productos financieros HelpMyCash.com.

La banca móvil de CaixaBank también ha incorporado las pulseras de silicona. Los titulares de la cuenta corriente de imaginBank pueden solicitar a través de la app una pulsera contactless gratis para pagar las compras con un movimiento de muñeca. Desde HelpMyCash explican que, como la de CaixaBank, es de silicona, ajustable y resistente al agua. La política de cero comisiones de imaginBank también ha afectado a la pulsera que, como la cuenta corriente, es gratuita y no requiere vincularse. El gadget se asocia a las tarjetas de la entidad, que no tienen cuotas de emisión ni de renovación, y cada vez que se utiliza es como si se estuviese efectuando la compra con la tarjeta física.

Banco Santander también comercializa una pulsera contactless, aunque en este caso lleva integrada una tarjeta prepago, por lo que el cliente debe preocuparse antes de usarla de cargarla. Como las anteriores, es resistente al agua, aunque en este caso no es gratuita ni siquiera el primer año. La cuota de emisión y de renovación es de 10 euros. Los menores de edad que tengan una Cuenta 1|2|3 Mini también pueden solicitarla, en este caso con un coste de emisión de 10 euros, pero sin cuotas de renovación.

Las propuestas más originales

Hoy en días casi cualquier accesorio puede convertirse en un medio de pago, afirman los expertos del comparador HelpMyCash. Los relojes inteligentes son un ejemplo. Funcionan como un smartphone y permiten instalar wallets, como Apple Pay, con los que se puede abonar compras en comercios. También los anillos pueden transformarse en un medio de pago, tal y como propone la marca Kerv, cuyos aros contactless permiten abonar compras en tiendas como si de una tarjeta se tratasen. Están diseñados a partir de cerámica de zirconio residente a los arañazos y disponibles en 14 combinaciones de colores a partir de 89 libras. Y no es la única propuesta, NFC Ring es una iniciativa similar, aunque de momento solo puede reservarse.

La versatilidad de la tecnología contactless ha propiciado la aparición de iniciativas tan originales como las gafas de sol con un chip integrado en una de las patillas que presentó Visa en marzo del pasado año o la propuesta australiana de la marca M.J. Bale junto con la entidad Heritage y Visa, que integraron un chip en los puños de un traje para pagar compras acercando la manga al TPV.

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