De Guindos citó a los banqueros sólo para hablar de la entidad

Botín, Fainé y González, hoy en la Audiencia Nacional
Botín, Fainé y González, hoy en la Audiencia Nacional

Los presidentes del Santander, CaixaBank y BBVA, Emilio Botín, Isidro Fainé y Francisco González, respectivamente, comparecieron ayer como testigos en la causa en la que se investiga la fusión y salida a Bolsa de Bankia y coincidieron en declarar ante el juez de la Audiencia Nacional que el ministro de Economía, Luis de Guindos, les convocó los días 4 y 6 de mayo de 2012 para hablar de la preocupación que existía sobre la situación de la entidad, pero no para tratar la salida de Rodrigo Rato de la presidencia. Los tres banqueros señalaron que en las reuniones, en las que también estuvo presente el propio Rato, se abordaron las necesidades de capitalización que tenía la entidad y las ayudas que precisaría para evitar su nacionalización. El presidente de BBVA fue el más crítico y llegó a calificar a Bankia como «un elefante en la habitación». Para González, los problemas de Bankia «no se atacaron a tiempo», lo que motivó una desconfianza en los mercados hacia la entidad que se agravó entre febrero y abril de 2012. Por otra parte, Botín aseguró que en la reunión se habló de la presión que los mercados internacionales ejercían sobre Bankia, sobre la que, en su opinión, se aprobó la mejor solución, en referencia a la nacionalización y la inyección de 22.424 millones. Según fuentes jurídicas, el presidente de La Caixa prefirió no entrar en las cifras que se barajaban para llevar a cabo el rescate de Bankia, aunque fue el único de los tres que consideró coherente el plan que presentó Rato. Después de reconocer que en algunos momentos se valoró la posibilidad de que La Caixa y Caja Madrid se fusionaran aunque el proyecto nunca llegó a concretarse, Fainé señaló que «todos hablaban con todos» y lo importante en aquel momento era que las entidades abordaran políticas de ahorro de costes.