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Draghi recuperará sus herramientas "si las cosas van muy mal" en la eurozona

El Banco Central Europeo no descarta volver a comprar activos, aunque no durante este año

  • El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ayer, en Bruselas / Efe
    El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ayer, en Bruselas / Efe

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29 de enero de 2019. 04:18h

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Mirentxu Arroqui.  29/1/2019

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Las amenazas que se ciernen sobre la economía europea no sólo alejan una subida de los tipos de interés (ahora en el 0%) sino que hacen plantearse al Banco Central Europeo (BCE) la posibilidad de volver a sacar toda la artillería pesada. En su última comparecencia en la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo, el presidente del BCE, Mario Draghi, defendió que todavía es necesario un nivel «significativo» de estímulos monetarios en el medio plazo para conseguir que la inflación se sitúe por debajo pero cerca del 2%, tal y como propugna la entidad monetaria comunitaria. Además, según explicó el político italiano, el consejo de gobierno de BCE está preparado para «ajustar todos sus instrumentos como sea apropiado».

Después de su intervención inicial y, ante las preguntas de los eurodiputados, Draghi se mostró menos críptico e incluso reconoció que «si las cosas van muy mal podemos recuperar otros instrumentos de nuestra caja de herramientas», si bien matizó que ahora mismo el BCE «no ve probable que una contingencia así se materialice» durante este año. En diciembre del año pasado, el BCE decidió poner fin a su programa de compras de activos tras más de cuatro años de duración, aunque ha mantenido otras medidas de estímulo como la tasa de interés de depósito negativa que cobra a los bancos por el exceso de sus reservas, aparte de los tipos de interés cero, cuya subida progresiva estaba prevista a partir del verano. Pero el BCE está cambiando sus planes sobre la marcha ante factores desestabilizadores como el Brexit y la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y espera poder ofrecer un calendario más preciso a partir del próximo mes de marzo. Draghi reconoció ayer en Bruselas que retrasar las expectativas de subidas de tipos «más allá que a finales de verano» ya es una reacción al «debilitamiento del impulso» y citó, entre otras amenazas, la desaceleración de la economía china o acontecimientos políticos nacionales en los países europeos.

Un camino de ida y vuelta

Cuando el BCE puso en marcha su programa de compra de activos –en medio de los peores momentos de la crisis de deuda soberana– se adentró en un territorio completamente inexplorado e incluso muchas voces alertaron de que la entidad monetaria estaba incumpliendo su mandato. Tras cruzar el Rubicón y cuando la economía europea estaba preparándose para dejar de recibir esta respiración asistida, por primera vez Draghi reconoció ayer que este camino puede ser de ida y vuelta.

En su última comparecencia como presidente del Banco Central Europeo, ya que su mandato termina en noviembre, el banquero italiano también aprovechó la ocasión para pedir avances en la reforma de la zona euro y que los países europeos no se relajen en la puesta en marcha de las reformas estructurales.

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