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Cómo ahorrar en la factura de la luz gracias a la tecnología

  • Cómo ahorrar en la factura de la luz gracias a la tecnología

Tiempo de lectura 4 min.

25 de enero de 2019. 11:13h

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Sophia Digital.  25/1/2019

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El frío lleva tiempo asentado en España y con él, también la clásica subida de la factura de la luz. Con menos horas de luz solar y con unas temperaturas más bajas, uno de los servicios del hogar más sensibles es la luz, que suele ofrecer incómodas sorpresas al consumidor en una cuesta de enero que ya es compleja en sí misma. La buena noticia es que la tecnología puede resultar muy útil para iluminar la vivienda y que las facturas que lleguen sean bajas. ¿Cuáles son las claves?

El potencial de la iluminación LED

La tecnología hace que la sociedad evolucione a ciudades y hogares inteligentes que se valen de la innovación para hacernos la vida más fácil. La eficiencia energética en el hogar va muy de la mano del ahorro, y una buena alternativa para ello es apostar por la iluminación LED, un concepto cada vez más en boga en la actualidad.

Es cierto que hace unos años, la iluminación LED aún estaba unos pasos por detrás de las bombillas tradicionales. Sin embargo, especialistas del sector como Greenice, tienda especializada en LEDs, explican que actualmente existen en el mercado opciones de alta calidad que ofrecen una luz tan óptima como las luces tradicionales. Esto permite dar el salto al LED sin perder luminosidad en el hogar, ahorrándonos unos euros a final de mes.

Pero, ¿dónde está concretamente la posibilidad de ahorro doméstico que ofrecen este tipo de bombillas? Lo cierto es que gracias al LED no solo se reduce el gasto mensual, también baja el número de bombillas que se compran a lo largo de un año.

Y es que la vida útil de una bombilla tradicional está en torno a las 2.000 horas, mientras que la de las bombillas LED oscila entre las 50.000 y las 100.000 horas. Además, cuando se empieza a agotar el ciclo de vida de estas bombillas, la capacidad lumínica se irá reduciendo ligeramente, frente a la clásica rotura de las luces tradicionales (y, por tanto, la obligada visita de urgencia a la ferretería). A ello hay que sumar el cableado más ligero del LED, que facilita la instalación y reduce costes de mantenimiento.

Pero lo más importante respecto al ahorro es que una bombilla LED supone una bajada del consumo de luz de más del 80% con respecto a las bombillas tradicionales y de más del 20% en el caso de las bombillas de bajo consumo. Esto sin comprometer la calidad de la luz, pues en el caso del LED proporciona un color más uniforme.

Por último, la innovación tecnológica en este campo no solo fomenta el ahorro económico y la calidad, sino que también es una acción responsable con el medio ambiente, ya que este tipo de bombillas no llevan sustancias contaminantes como mercurio ni tungsteno, al igual que la reducción del gasto de corriente y de bombillas a lo largo del año se traduce en sostenibilidad.

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