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El embajador de China en España: “EEUU quiere contener el desarrollo de China con la fricción comercial”

Lyu Fan asegura en una entrevista a LA RAZÓN que su país "no hará concesiones y defenderá los intereses nacionales clave y los intereses fundamentales del pueblo chino»

  • Lyu Fan, embajador de China en España
    Lyu Fan, embajador de China en España

Tiempo de lectura 5 min.

20 de agosto de 2019. 05:16h

Comentada
H. Montero 20/8/2019

- ¿Quién está sufriendo más la guerra arancelaria?

- Una guerra comercial con aranceles adicionales no sólo perjudica a los demás sino también a uno mismo y no ayuda a resolver ningún problema.

- «The New York Times» ha publicado que la cuantía generada por las nuevas tarifas a los productos chinos no cubren ni siquiera las ayudas a los sectores damnificados. ¿Es así?

- Esta pregunta hay que hacérsela a EE UU. Los dos jefes de Estado alcanzaron consensos importantes en la cumbre del G-20 de Osaka. Primero, acordaron retomar las consultas económicas y comerciales sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo. Segundo, EE UU prometió no imponer nuevos aranceles. Tercero, los equipos de consulta económica y comercial hablarían de temas específicos. Ha sido sobre esta base que China reanudó la compra de productos agrícolas de EE UU. Sin embargo, EE UU anunció que a partir del 1 de septiembre impondría un 10% adicional de aranceles sobre los productos chinos importados por valor de 300.000 millones. Esta práctica es una violación grave del consenso alcanzado en Osaka, y China tuvo que anunciar la suspensión de la compra de productos agrícolas de EE UU. El mercado chino cuenta con gran potencial y la importación de productos agrícolas estadounidenses de calidad tiene buena perspectiva. El problema es que EE UU debe aplicar seriamente el consenso alcanzado por los líderes de los dos países.

- ¿Por qué no puede cumplir China con la demanda de reducir para 2021 en 200.000 millones su saldo comercial favorable con EE UU?

- El déficit comercial de EE UU con China se debe a múltiples factores objetivos como las ventajas comparativas y la división internacional del trabajo de los dos países. Creo que en España, los profesionales, economistas, intelectuales, así como la gente en general, entienden que la culpa no la tiene China. En estos momentos, la fricción comercial, en vez de ser una cuestión económica, refleja en esencia la intención de EE UU de contener el desarrollo económico y social de China. China no hará concesiones y defenderá los intereses clave nacionales y los intereses fundamentales del pueblo chino.

- China tiene la ventaja del cambio fijo del yuan a discreción de las políticas de Pekín. ¿Están utilizando su moneda como arma en esta disputa?

- China aplica un sistema de tipo de cambio flotante basado en la oferta y la demanda, con referencia a una cesta de monedas. El tipo de cambio del renminbi (RMB) es determinado por esta oferta y demanda, y siempre estamos comprometidos a mantener la estabilidad del RMB en un nivel razonable y equilibrado. En realidad, es EE UU el que usa el tipo de cambio como arma en las fricciones comerciales con otros países a la hora de aprovechar el privilegio monetario del dólar como la principal moneda de reserva mundial. Últimamente, la FED ha bajado las tasas de interés. Es una decisión que ha impactado en todo el sistema financiero internacional y la economía mundial. Y todo el mundo se siente molesto por sus efectos negativos. La reducción de tasas de interés ha sido justamente resultado de las intervenciones que impone Trump a la política de divisas.

- ¿Temen que EE UU reduzca sus importaciones de China y las derive hacia Vietnam, Indonesia, Malasia y otros países de la región?

- La demanda doméstica es el motor fundamental del crecimiento chino. Estamos promoviendo la transformación y la mejora de la estructura económica para que se adecúe a los cambios de la situación económica interna y externa. Además, gracias a una cadena de suministro completa y a la alta eficiencia de la mano de obra, los productos chinos son todavía muy competitivos. Confío en que los importadores norteamericanos van a tomar decisiones adecuadas.

- ¿Puede afectar este enfrentamiento a las relaciones entre su país y España?

- A partir del establecimiento de la Asociación Estratégica Integral entre los dos países en 2005, las relaciones bilaterales se han desarrollado de modo sustancial. Ambas partes han consolidado la confianza mutua y se han apoyado recíprocamente en los temas de integridad territorial y unidad nacional, manteniendo amplios consensos respecto a muchos problemas internacionales y regionales importantes. Al igual que España, China defiende el sistema multilateral de comercio y participa activamente en la gobernanza global. Para mí, la disputa comercial no afectará a nuestras relaciones bilaterales, sino, al contrario, será una oportunidad para reflexionar.

- ¿La guerra comercial corre el riesgo de convertirse también en una «guerra fría» abierta a nivel militar y estratégico?

- La guerra fría terminó hace casi 30 años. Hoy vivimos en un mundo globalizado e interdependiente donde los países desean establecer relaciones de cooperación mutuamente beneficiosas, y es obsoleto abordar las relaciones internacionales como un juego de suma cero. La globalización económica es la ley objetiva del desarrollo económico, y no debemos aislarnos ni enclaustrarnos, sino asumir esta realidad inevitable. Todo intento de contener la tendencia histórica hacia la globalización económica y el multilateralismo está condenado al fracaso.

- Las relaciones de China con Europa son muy sólidas a nivel comercial, pero las relaciones políticas y diplomáticas no parecen estar al mismo nivel. ¿Qué es lo que lo impide, a su entender?

- China mantiene una asociación estratégica con la UE, y ambas partes han hecho intercambios fructíferos durante décadas. Si bien hay comentarios negativos sobre las relaciones China-UE, los líderes de las dos partes han establecido claros consensos de cooperación. Creo que la cooperación supera la competencia y los consensos son más importantes que las diferencias. China no es ninguna amenaza para la UE, y viceversa. Ambas partes se ofrecen oportunidades. Si bien tenemos diferencias en tamaños, políticas diplomáticas, sistemas sociales o conceptos del valor, abogamos por el multilateralismo y la economía abierta, estamos comprometidos a defender la Carta de la ONU y el derecho internacional y trabajamos por promover el intercambio y el aprendizaje entre las civilizaciones.

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