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La guerra comercial y el Brexit cuestan 600.000 millones y una generación perdida

El FMI alerta de que la economía global está en una «desaceleración general» que podría generar divisiones durante décadas

  •  Kristalina Georgieva /Foto: reuters
    Kristalina Georgieva /Foto: reuters

Tiempo de lectura 4 min.

08 de octubre de 2019. 21:22h

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Julio Valdeón 8/10/2019

Había interés por escuchar el primer discurso de la flamante nueva directora del Fondo Monetario Internacional. Y Kristalina Georgieva no decepcionó. Entre otras cosas alertó de una profunda desaceleración global y pidió a los países en situación de preguerra comercial, no hacía ni falta que nombrase a EE UU y China, pero tampoco a la UE, para que traten de alcanzar consensos. Para Georgieva, que sustituye a Christine Lagarde, nueva presidente del Banco Central Europeo, «la economía global está ahora en una desaceleración sincronizada. Esta desaceleración generalizada significa que el crecimiento de este año caerá a su tasa más baja desde el comienzo de la década». En concreto, Georgieva cifró el impacto acumulado en la economía mundial en una pérdida de 700.000 millones de dólares (637.000 millones de euros) en 2020.

A continuación confirmó que la próxima semana, coincidiendo con el encuentro anual, que se celebrará en Washington, el FMI publicará «su» perspectiva económica mundial, que mostrará revisiones a la baja para 2019 y 2020. Sus palabras llegaban en vísperas de que EE UU y China reanuden sus conversaciones los días 10 y 11 de octubre, es decir, apenas cuatro días antes de que entren en vigor los nuevos aranceles a las importaciones del país asiático, de hasta el 30%, y diseñados para penalizar productos chinos por un valor estimado de 250.000 millones de dólares (228.200 millones de euros). Todo ello después de que la Casa Blanca haya penalizado a 28 empresas chinas, acusadas de colaborar en las violaciones de los derechos humanos de las minorías religiosas del oeste de China.

Los economistas del FMI esperan un crecimiento más lento, de casi el 90%, de la economía mundial este año. «Mientras aumenta la necesidad de cooperación internacional», alertó Georgieva, «disminuye la voluntad de participar». Respecto a las disputas comerciales, abundó en las pérdidas proyectadas del PIB Mundial «por el creciente conflicto comercial entre Estados Unidos y China». Habló de enormes «costes directos para las empresas y los consumidores», de la inevitable «pérdida de confianza», de las «reacciones del mercado» y fue meridana en su diagnóstico:. «Todos pierden en una guerra comercial. Para la economía mundial, el efecto acumulativo de los conflictos comerciales podría significar una pérdida de alrededor de 600.000 millones de dólares para 2020, alrededor del 0,8 por ciento del PIB. Para entendernos, se trata aproximadamente del tamaño de toda la economía de Suiza». Pero si Georgieva aspira a que las grandes potencias trabajen juntas para encontrar una solución duradera, Washington no se lo va a poner muy fácil.

De hecho sus palabras coinciden con la filtración de que EE UU podría añadir nuevas restricciones a los flujos de capital hacia China, y especialmente a las inversiones de los fondos de pensiones de gobierno. La directora del FMI también alertó de las bajas tasas de interés, que los bancos centrales habrían usado con excesiva prolijidad y que amenazan con cortocircuitar el sistema si el mundo entra en recesión. Estuvo de acuerdo en que los bajos tipos contribuyen a luchar contra la atonía del mercado y la baja inflación, pero dejó clara la amenaza de impagos, tanto de las empresas, que los usan para crecer y fusionarse, como para los fondos de pensiones y las aseguradoras.

Por si fuera poco «La incertidumbre generada por los conflictos comerciales, pero también por el Brexit, y las tensiones geopolíticas, están frenando el potencial económico. Incluso si el crecimiento repunta en 2020 las divisiones actuales podrían conducir a cambios que durarán una generación: cadenas de suministro rotas, sectores comerciales aislados y un “Muro de Berlín digital” que obligará a los países a elegir entre sistemas tecnológicos». Porque, esa es otra, la sombra creciente de una batalla tecnológica entre EE UU y China amenaza con generar sistemas de acceso a la información incompatibles entre sí. «Si la economía global se desacelera más bruscamente de lo esperado, puede ser necesaria una respuesta fiscal coordinada», concluyó Georgieva. «No estamos ahí», añadió, «Pero cuando se trata de prepararse para la posibilidad de una respuesta coordinada debemos recordar el consejo de Shakespeare: “Mejor tres horas demasiado pronto, que un minuto demasiado tarde”».

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