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El Gobierno admite que subir a 900 euros el SMI destruirá empleo

Sánchez suma 90.705 parados más y 61.366 ocupados menos en sus seis meses de mandato

  • El secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado / Efe
    El secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado / Efe

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05 de diciembre de 2018. 03:55h

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Roberto L. Vargas 5/12/2018

Según el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, las cifras de destrucción de empleo que se atribuyen a la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) hasta los 900 euros son «una elucubración». Lo que parece una certeza, reconocida hasta por el propio Granado, es que el incremento del SMI destruirá empleo. El número dos de Trabajo admitió que puede existir «una leve destrucción de empleo en el sector agrario». También añadió que el aumento puede provocar problemas en la contratación de algunas ramas del comercio minorista o del sector de la limpieza.

El diagnóstico del Gobierno viene a confirmar lo que ya avanzaron instituciones como el Banco de España. Su gobernador, Pablo Hernández de Cos, aseguró a finales de octubre en el Congreso que las subidas del salario mínimo suelen tener efectos en el empleo, especialmente entre los trabajadores más jóvenes y mayores con poca formación.

Granado calculó en 1,3 los millones de trabajadores que se pueden beneficiar de la subida del SMI, sin contar con empleados del hogar y agricultura. El secretario de Estado de la Seguridad Social cree que la subida del salario mínimo impulsará el resto de los sueldos en las empresas porque «si a la parte de abajo le pegas una subida del 22%, el de al lado no va a aceptar que le suban el salario sólo un 0,2%».

El Gobierno admite que subir a 900 euros el SMI destruirá empleo

Granado hizo sus consideraciones durante la presentación de los datos de afiliación y paro registrado de noviembre. El balance que arroja el mercado laboral tras seis meses de presidencia de Pedro Sánchez se resume en más desempleados y menos ocupados. La comparativo mensual arroja luces y sombras. Mientras que el número de desempleados apuntados en las listas del Servicio Público de Empleo Estatal (Sepe) se redujo en 1.836 personas, hasta las 3.252.867 personas, el de ocupados descendió en 47.449 personas, hasta sumar 18.945.624 personas.

Medio plazo

Tanto en el caso del empleo como en el de la afiliación, el departamento que dirige Magdaleno Valerio hizo énfasis en su buena evolución en términos interanuales. En el caso del paro, se recortó en 221.414 personas, con un nivel de disminución del 6,37%. El número de ocupados se incrementó en 527.868, un 2,87% más. Pero si el foco se pone en los seis meses de gestión del Gobierno de Pedro Sánchez, los números distan de ser positivos. El paro registrado se ha incrementado desde junio en 90.705 personas, mientras que la afiliación a la Seguridad Social se ha recortado en 61.366 personas.

La reducción del paro en noviembre sorprendió a los expertos, que esperaban un nuevo aumento en un mes tradicionalmente malo para el mercado laboral. El año pasado, se incrementó en 7.255 personas, mientras que en 2016 lo hizo en 24.841 personas. La contratación se mantuvo al alza, si bien sigue fuertemente asentada en los contratos de menos calidad, los temporales. De los 1.867.172 compromisos que se rubricaron, apenas un 10,58%, 197.573, eran de carácter indefinido. Y de ellos, además, casi la mitad, 108.270, lo eran a tiempo parcial.

Menos ocupación

La disminución del empleo durante el pasado mes fue más acusada de lo que se esperaba por un peor comportamiento de las ramas de actividad que, tradicionalmente, destruyen empleo este mes, como destacó la patronal de las empresas de trabajo temporal, Asempleo. La hostelería se dejó 106.000 afiliados tras el fin de la temporada vacacional. Son 3.000 más que hace un año y 15.000 más que hace dos. Un fenómeno que, según Asempleo, podría explicarse por la mayor afluencia de turistas, la mayor ocupación hotelera y la prolongación de la temporada vacacional, lo que podría haber llevado a una mayor contratación y ahora a una mayor destrucción de empleo. Peor de lo esperado se comportó también el sector manufacturero. En el régimen general, sus afiliados apenas se incrementaron en 2.300 efectivos, casi cuatro veces menos que en el mismo mes del año pasado y el anterior. La construcción tampoco evolucionó bien. Aportó 8.000 afiliados a la Seguridad Social, la mitad que en 2017, por el frenazo de la rama de edificación de viviendas.

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