El Gobierno confirma un frenazo en la inversión por la inestabilidad

Algunas operaciones se han retrasado a la espera de que se aclare la situación política. Merril Lynch avisa del riesgo para el crecimiento.

La Razón
La RazónLa Razón

Algunas operaciones se han retrasado a la espera de que se aclare la situación política. Merril Lynch avisa del riesgo para el crecimiento.

Cada día que pasa con su Gobierno en funciones, España pierde un tanto de credibilidad económica. No mucha, pero sí la suficiente como para que, transcurrido ya más de un mes desde las elecciones generales, los primeros efectos se empiecen a notar. El secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, admitió ayer que algunas inversiones se han retrasado hasta que se aclare el panorama político. «No se pueden cuantificar. Es simplemente el resultado lógico de una situación de alguien que va a invertir y se plantea si lo hace ahora o dentro de unos meses. Es algo normal que a veces condiciona la situación política o económica y no es nada que deba sorprender», dijo García-Legaz, antes de participar en la jornada «Cámara de España y empresa, camino conjunto», organizado por la Asociación Española de Directivos (AED).

La inestabilidad nunca es buena para la inversión, dijo García-Legaz, que defendió un Gobierno «estable» y con la creación de empleo. ¿Y qué colores debe tener ese Ejecutivo? Para Legaz, por motivos obvios, los del PP. Otros, como el presidente de la Cámara de Comercio, José Luis Bonet, apuestan, sin citarlo, por un pacto de amplio espectro alejado de populismos o separatismos como los que implica la opción de Podemos. Bonet aseguró en el mismo acto que García-Legaz que el objetivo fundamental debe ser la defensa de la economía social de mercado y la Constitución, para lo que los partidos deben pactar anteponiendo «los intereses generales para el bienestar de los ciudadanos. La vida de la gente, y el acuerdo es posible», subrayó.

La conformación de un posible Gobierno integrado por PSOE y Podemos tampoco es contemplada con agrado fuera de las fronteras españolas si se atiende a la percepción que ha extraído el Ejecutivo de recientes reuniones. Luis de Guindos, ministro de Economía, insistió en que el escenario preferido para los inversiones internacionales es el de la «gran coalición» entre PP, PSOE y Ciudadanos planteada por Mariano Rajoy. El Ejecutivo de izquierdas a la portuguesa, advirtió, sería percibido como «inestable» desde el exterior. Según su opinión, las diferencias entre España y Portugal son grandes. Mientras que en el vecino luso los socialistas son la fuerza dominante en la izquierda, aquí PSOE y Podemos son «enemigos» que luchan por la supremacía en este espacio, lo que generaría inestabilidad, argumentó el responsable de la cartera de Economía, que acaba de volver de Londres y Davos, donde ha mantenido reuniones con inversores internacionales.

Uno de los actores relevantes en este sector, Bank of America Merril Lynch, advirtió ayer de que la situación de España «continúa siendo complicada» mientras siguen las negociaciones para formar Gobierno. A pesar de mantener sus previsiones para 2016 y 2017 –2,6% y 2,2%, respectivamente–, aseguró que estas dudas políticas son el principal riesgo a la baja para el país. Sus analistas no creen que el acuerdo PSOE-Podemos esté, ni mucho menos, cercano por la encrucijada en la que está el partido de Pedro Sánchez. «Decir “no” a Podemos podría tener un coste político en la lucha por la izquierda. Decir “sí” podría crear una brecha interna en el partido», afirmó la entidad en su análisis.

La Comisión Europea también reclamó de nuevo a España un Gobierno estable que le sirva de interlocutor lo antes posible. Schinas Margaritis, el portavoz del presidente del Ejecutivo europeo, no quiso valorar el posible impacto económico que el estancamiento político ha podido tener en España. Lo hará a finales de febrero, como estaba previsto.