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El plástico sigue siendo el rey, pero tiene sustitutos

  • El plástico sigue siendo el rey, pero tiene sustitutos
Óscar Reyes.

Tiempo de lectura 8 min.

22 de abril de 2019. 09:36h

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Óscar Reyes. 22/4/2019

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Ya no podemos esperar más. El planeta está agonizando por culpa de la contaminación y hay que cambiar algunos aspectos de nuestros modos de vida. Empezando por reducir el consumo de uno de los materiales que más daño hace al medio ambiente, el plástico. Para darse cuenta sólo hace falta echar un vistazo a los datos del Parlamento Europeo. Más de 150 millones de toneladas de plástico nadan a día de hoy por los océanos, principalmente de un único uso, lo cual tiene un coste de hasta 695 millones de euros para los sectores turístico y pesquero. Por lo tanto, la UE se ha puesto las pilas para contrarrestar este fenómeno que daña tanto nuestro entorno como la economía.

El Parlamento Europeo aprobó el pasado 27 de marzo la prohibición, a partir de 2021, de nuevo productos de plástico de un solo uso: cubiertos (tenedores, cuchillos, cucharas, palillos) y platos, bastoncillos de algodón, pajitas, agitadores de bebidas y palitos destinados a sujetar globos. Además, luego se añadieron los artículos de plástico oxo-degradable y los contenedores de comida rápida de poliestireno expandido.

Bambú

Esto no quiere decir que los productos mencionados vayan a desaparecer de nuestras vidas, sino que se desarrollarán con materiales diferentes, más sostenibles. Y ya han surgido en el mercado unas cuantas alternativas al plástico. La que ha cobrado más protagonismo en los últimos años ha sido el bambú, uno de los mayores captadores de CO2 ambiental del planeta y que, además, «produce más oxígeno que los árboles de madera dura que utilizamos normalmente en el sector de la construcción», explican desde Bambusa, una de las empresas que ha apostado por el bambú.

Por ese motivo, y por su dureza, el bambú no sólo se presenta como una alternativa al plástico para fabricar pajitas o cubiertos desechables, sino también para actividades más complejas como la construcción de infraestructuras. No obstante, en ese sentido, su uso aún es limitado debido a las legislaciones. «Al carecer de una normativa específica en Europa, aún es complicado utilizarlo en sustitución de los materiales convencionales. Colaboramos con gobiernos y organismos internacionales como el INBAR (Red Internacional del Bambú y el Ratar) para que las nuevas certificaciones que permitan ampliar su usabilidad estén vigentes lo antes posible», añaden.

Europa es el único continente, junto a la Antártida, que no cuenta con bambúes endémicos. Por lo tanto, hay que comprarlo fuera. En Bambusa lo adquieren de empresas y cooperativos de Colombia y China, «donde prestamos especial atención a la calidad del bambú y a las condiciones de sus trabajadores para fomentar el desarrollo local», admiten. Las importaciones siempre encarecen un producto, pero el bambú no es especialmente caro respecto a otros porque «a igualdad de condiciones, en cuanto a valores de resistencia y durabilidad puede ser más económico que los laminados estructurales de madera y piezas de acero», sostienen desde Bambusa.

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Cartón

Otra alternativa al plástico es el cartón o la madera, sobre todo destinado a la elaboración de los envases para líquidos y algunos alimentos. Una de las empresas que se dedican a este material es Elopak, que elabora envases con emisiones de CO2 reducidas a cero, según los estándares de CarbonNeutral®. Lo han conseguido, por ejemplo, utilizando el cien por cien de la energía eléctrica de fuente renovable. Además, fabrican sus envases a partir de fibras de madera provenientes de fuentes gestionadas de manera responsable y que respetan el sistema de certificación FSC™ (Código de licencia FSC: FSC™ C081801). Del mismo modo, para el mercado de los líquidos ofrecen el revestimiento y tapón hechos con polímeros a partir de biomasa, que provienen de caña de azúcar o de aceite de pino y están certificados a través de toda la cadena de valor, por la International Sustainability and Carbon Certification (ISCC PLUS).

Desde Elopak afirman que «conocemos el daño causado a nuestro planeta por el uso excesivo del plástico y debemos asumir la responsabilidad de encontrar soluciones. Los envases de cartón Pure-Pak® son una de ellas, mediante la cual se puede hacer una elección responsable, ya que tienen huella de carbono reducida, están hechos de materiales renovables y reciclables y minimizan el uso del plástico».

La última innovación de Elopak es el envase con cartón al natural o lo que es lo mismo «Natural Brown Board» . Éste, explican desde la compañía, «tiene una capa menos y, por tanto, conserva el color natural de las fibras de madera, lo que se traduce en un peso reducido y reducción de la huella de carbono, proporcionando un envase naturalmente diferente, sostenible y auténtico».

Algas

Otro material muy de moda para sustituir al plástico son las algas. A partir de ellas se pueden elaborar bioplásticos con los que desarrollar envases sostenibles. Ya existen empresas que se dedican a producirlos, como Skipping Rocks Lab, que ha creado Canagua&Energía Ohoo!, un material que se degrada en sólo seis semanas.

En ese mismo camino trabajan en la «start-up» de Indonse Evoware, aunque en esta compañía añaden varias curiosidades que hacen de su producto muy interesante. Los envases se pueden disolver en agua caliente y, además, los dedicado especialmente a comida son comestibles. Por lo tanto, su impacto no es sobre el medio ambiente sino sobre el estómago del propia consumidor.

Aunque el bambú, el cartón, la madera o el alga sean los principales materiales que se han planteado como alternativa al plástico, hay otros que podrían cobrar aún más protagonismo en los próximos años. Y algunos parecería impensable que se encuentren en esta lista, como la yuca, la platanera, los hongos o el kenaf. Pero hace falta bastante más investigación para conocer qué utilidades se les pueden dar. Ahí está el próximo reto del abandono del plástico, en la inversión en Innovación y Desarrollo de sus sustitutos.

Los nuevos materiales servirán para desarrollar artículos que, habitualmente, eran de plástico. De esta manera, la producción de objetos elaborados a partir de este material descenderá bastante cuando se aplican las nuevas normativas. Y eso después de que en las últimas décadas el aumento haya sido abrupto. Tanto que, según los cálculos de Greenpeace, la producción mundial de plástico se incrementará un 900% desde 1980 hasta el año 2020.

En el centro de la diana de la UE están los envasados que, a día de hoy, encabezan con bastante diferencia la producción mundial de plástico, pues acumula 161 millones de toneladas. Mientras, en la segunda posición se encuentra el material de construcción con 72 millones de toneladas, y el tercer puesto lo ocupa el textil con 65 millones de toneladas.

Además de estas tres actividades económicas, otras de las que más plástico usan son la automoción, la alimentación y la eléctrica. Todas ellas ya han adquirido compromisos ecológicos por un sentido comercial y no tanto por el legislativo, porque las legislaciones medioambientales no les impactan tanto como a otros sectores.

Las nuevas regulaciones impuestas por el Parlamento Europeo afectan directamente a algunas de las industrias que deberán cambiar sus productos. No sólo sufrirán las normas las que trabajan con el plástico como material estratégico, sino a otras en las que es un elemento secundario.

Otros afectados

La industria tabaquera tendrá que reducir los residuos de los filtros que contengan plástico un 50% en 2025 y un 30% en 2030. Además, las empresas de este sector deberán hacerse cargo de los costes de recogida de sus desechos, incluyendo el transporte y el tratamiento de los mismo.Igual ocurre con los productores de aparejos de pesca con plástico. Asumirán idénticos gastos que las compañías tabaqueras y el porcentaje de estos artículos que se tiene que reciclar pasará al 15% en 2015.

En definitiva, la reducción del uso del plástico que experimentaremos en los próximos años tendrá bastantes efectos colaterales en la economía y en los distintos agentes que la conforman. Habrá que estar atentos a su evolución.

El fin de las bolsas de plástico

Los bolsas de plástico están destinadas a pasar a mejor vida. Y es que se trata de uno de los productos menos sostenibles. Todos hemos tenido una montaña de bolsas plásticas en casa que acaban en la basura cuando ocupan demasiado espacio. Por fin, nos hemos planteado: ¿es necesario? ¿por qué no doy más usos a las bolsas? Aunque la culpa no era sólo de los consumidores, también de los comerciantes, que las daban a diestro y siniestro. Hasta el pasado 1 de julio, cuando entró en vigor la normativa por la cual los negocios debían cobrar a sus clientes por sus bolsas de plástico, y dependiendo del tipo, podían costar entre los 5 y los 15 céntimos. Tras esa fecha, cada vez se ve a más gente llevando su propia bolsa al supermercado, demostrando que la Ley ha sido efectiva. Además, algunas empresas se han dado cuenta de que los consumidores escogen sus lugares para comprar por la apuesta por el medioambiente

que cada establecimiento realice. De ese modo, han decidido sustituir del todo las bolsas de plástico por otras de rafia, por ejemplo.

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