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Encaramos el final del año con decrecimiento en el empleo

  • Encaramos el final del año con decrecimiento en el empleo

Tiempo de lectura 4 min.

06 de noviembre de 2018. 09:05h

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Carlos Martínez.  6/11/2018

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No cabe duda que los datos de desempleo del mes de octubre han sorprendido positivamente a propios y a extraños, creo que pocos analistas esperaban un resultado tan alentador como el que se ha producido, máxime después de los resultados conocidos en la tercera EPA (Encuesta de Población Activa) que se dio a conocer hace unos días. Además de mejorar los datos de 2017 en desempleo (algo más de 52 mil nuevos parados, frente a los más de 56 mil del año anterior), se ha mejorado el dato que es más importante: el de afiliados a la Seguridad Social que suma más de 130 mil nuevas afiliaciones, rozando los 19 millones de cotizantes.

La cifra de desempleados se ha quedado en 3.254.703 parados. De los datos recibidos, debemos destacar algunos aspectos muy relevantes: se ha conseguido la mejor cifra de contratos indefinidos de la historia para este mes, mejorando las cifras en un 19,6% con respecto a 2017 (parece que las cartas disuasorias enviadas por la Inspección de Trabajo siguen surtiendo efecto); se han empeorado los datos de empleo en casi todas los sectores, excepto en la construcción, que sigue recuperando posiciones poco a poco; ha empeorado el desempleo juvenil de menores de 25 años y quizá el dato más llamativo, de los conocidos hoy, ha sido el extraordinario comportamiento de la educación, que sumó más de 148 mil nuevas afiliaciones, un dato que a pesar de ser muy positivo, pone de manifiesto el abuso de la temporalidad, dando de baja a profesores en el mes de julio y dándoles de alta de nuevo en octubre.

Como afirmaba en el titular, parece que queda muy lejos (aunque sólo hayan pasado cinco años) aquel octubre de 2013, donde superamos los seis millones de desempleados inscritos en el Servicio Público de Empleo Estatal, alcanzando al 26% de la población activa. Es indudable que las empresas y los trabajadores han hecho grandes sacrificios y esfuerzos para que por las mismas fechas de 2018 hayamos sido capaces de reducir el desempleo hasta los 3.2 millones, dejando la tasa por debajo del 15%, nada menos que 11 puntos menos.

Como ya sabemos, España, habitualmente realiza el ajuste de los ciclos económicos destruyendo o creando empleo de ahí que perdamos empleo y los creemos a la velocidad que ningún otro país es capaz de hacerlo.

Nos encontramos en un momento económico en el que no debemos lanzar las campanas a vuelo, en el que aunque todavía estamos mantenido un crecimiento del 2,5% del PIB, encadenando más de 20 trimestres consecutivos de crecimiento, las exportaciones han empezado a retroceder por primera vez desde el 2013 (en parte entre otras cosas por las políticas proteccionistas y del enfriamiento de la zona euro) y lo que realmente está haciendo que crezcamos sea fundamentalmente el consumo interno, un consumo que a pesar de estar en mínimos en la tasa de ahorro de las familias y con una elevada inflación con salarios estancados, con la consecuente pérdida de poder adquisitivo, sigue tirando de nuestra economía, todo indica que no por mucho tiempo, pero de momento sigue empujando.

Otro aspecto que está sujetando nuestra economía y por lo tanto nuestro empleo es la Administración Publica (en la última EPA el 30% de los empleos creados eran dentro del ámbito público), en el último trimestre aumentó un 0,8% el gasto, frente al 0,1% del trimestre anterior, es un hecho que tenemos que vigilar ya que con los actuales niveles de endeudamiento y compromiso de déficit esto no es sostenible a largo plazo.

Cuando el actual Gobierno entró en la Moncloa, teníamos 3,16 millones de desempleados, hemos cerrado el mes de octubre con 3,25 millones, aunque forma parte del ciclo normal del empleo, no debemos perder el foco y por supuesto no seguir lanzando mensajes que crean inestabilidad e incertidumbre. En relación con estos mensajes hay dos que realmente han generado preocupación en las empresas españolas: la subida del salario mínimo por un lado y, por otro, el aumento en las cotizaciones a la Seguridad Social para los salarios más elevados. Hemos escuchado voces muy autorizadas desaconsejando una y otra en momentos de inestabilidad como el que nos encontramos, el Gobierno no debe confiarse con estos datos y debe prestar atención a esas voces y evitar maniobras de las que nos podamos arrepentir a corto plazo.

*Carlos Martínez, presidente de IMF Business School

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