Impuestos

Esta herencia es una ruina

El Impuesto de Sucesiones ha llevado a la ruina a muchas familias, que han llegado a pedir préstamos y malvender pertenencias para poder pagar este tributo

Leonardo Muñoz debe más de 80.000 euros simplemente por heredar. Trabaja en el campo y los bancos no le dan préstamos / Jesús G. Feria y Manuel Olmedo
Leonardo Muñoz debe más de 80.000 euros simplemente por heredar. Trabaja en el campo y los bancos no le dan préstamos / Jesús G. Feria y Manuel Olmedolarazon

El Impuesto de Sucesiones ha llevado a la ruina a muchas familias, que han llegado a pedir préstamos y malvender pertenencias para poder pagar este tributo.

«Estoy dispuesto a encadenarme en el cortijo de Susana Díaz»

Leonardo Muñoz está dispuesto a todo, incluso a encadenarse en la Junta de Andalucía o «en el cortijo de Susana Díaz» para protestar por «el susanazo». De esta forma se refiere al Impuesto de Sucesiones, que en comunidades como la que preside la socialista Susana Díaz es una ruina económica para aquellos que tienen que recibir una herencia.

Cuando en 2008 murió el tío de Leonardo, tanto él como su hermana recibieron en herencia un solar con dos casas, que se habían convertido en las residencias habituales de los dos hermanos.

«Fue en agradecimiento a la ayuda que le prestamos, le cuidamos hasta el final, él estaba en situación de dependencia y nosotros le asistíamos», recuerda este vecino del pequeño municipio de Rociana del Condado (Huelva).

Pero no les han dejado pudieron pasar el duelo en paz. La sorpresa llegó cuando al hacer la declaración de herederos el Gobierno andaluz les reclamó más de 60.000 euros para poder recibir la herencia de su tío. Los hermanos Muñoz se dedican a «hacer el campillo»: «Trabajamos en campañas eventuales, como la recogida de la fresa, pero luego nos vamos al paro». Así que decidieron pedir un préstamo al banco para pagar el impuesto. Pero Leonardo recuerda que «en aquel momento, con lo de la burbuja inmobiliaria y el estallido de la crisis los bancos eran muy reacios».

Con una condición económica precaria que no les permite hacer frente más que a los gastos cotidianos, los más básicos, la deuda por el impago ha ido creciendo y «ya nos reclaman más de 80.000 euros».

Leonardo insiste en que lo ha intentado todo con la Junta, incluso el pago en especies, pero sólo han obtenido de respuesta el silencio. «Pero yo no me voy a callar, me voy a manifestar y si hace falta me iré hasta el cortijo de Susana Díaz para que me oiga». Acusa a los socialistas de ir en contra de su ideario con la nueva fiscalidad que propone Pedro Sánchez. Para incrementar el gasto social, tal y como anunció, será necesario una subida de impuestos de alrededor de 9.600 millones.

«Ahogan a la clase trabajadora con estos impuestos injustos, no es posible que en el siglo XXI nadie quiera recibir herencias o abrir empresas por la cantidad de impuestos que hay que pagar», critica Leonardo como afectado.

«Cómo voy a pagar si me tienen que ayudar los de Cruz Roja»

«Yo no me niego a pagar pero que me digan cómo». Juan Francisco Rebate, a sus 58 años, dice que la «única salida que me queda es coger las maletas e irme de mi pueblo», Navalmoral de la Mata (Cáceres) . Desde que falleció su padre , en el año 2009, vive ahogado en un mar de deudas, porque «nos dejó, a mi hermana a mi madre y a mí, dos casas y unos terrenos», una herencia que no han podido disfrutar por una imposición fiscal, el Impuesto de Sucesiones.

«Cuando fuimos al notario nos dijo que la situación era complicada y que la Junta de Extremadura por recibir los inmuebles nos reclamaba una cantidad muy alta, 60.000 euros». Ni Juan Francisco ni su familia podían asumir tal cantidad, por lo que les recomendaron «dejar pasar el tiempo para que quedara exento el impuesto». «Nos asesoraron mal, la deuda fue creciendo y ya nos reclaman más de 400.000 euros».

Pensaron entonces en pedir un crédito, pero la situación económica de la familia Rebate no era la propicia para que los bancos les ayudaran: su madre ama de casa, él ex autónomo y su hermana jubilada con una pensión minusvalía por problemas cardíacos, no era precisamente una buena carta de presentación. Para más inri, en 2015 fallece su madre. «Se nos fue en cinco días, los disgustos acabaron por ella, es muy duro entrar en tu casa y verla echando pestes de mi padre por el simple hecho de dejarnos una herencia», comenta Juan Francisco. Cuando hacen la declaración de bienes de su madre, se encuentran con otro problema. «A los dos hermanos nos adjudican el pago de 15.000 euros para recibir unos terrenos que tenía mi madre, que eran bienes privativos». A esa cantidad decidieron hacerle frente «malvendiendo anillos y otras pertenencias». No les quedaba otra. Desde hace dos años Juan Francisco está en paro, percibe la prestación por desempleo mínima y por muchos esfuerzos que haga «no me salen las cuentas». «¿Qué te voy a decir, si me tienen que ayudar los de Cruz Roja? Estoy en tratamiento por depresión, cómo voy a pagar si soy un desgraciado...». Juan Francisco está exhausto. No sabe qué más hacer, ni dónde más pedir ayuda. «Los únicos que me han echado una mano son los de la Plataforma Stop Sucesiones». Considera que «el gravamen para recibir una herencia es «muy injusto» porque, además, no se gestiona igual en todas las comunidades. . «Todos los españoles no somos iguales».

«Tenemos las cuentas a cero. No podemos tener ni un céntimo»

Lo poco que Natalia Bellido y sus dos hermanos ganan en su empresa de venta de materiales de construcción lo destinan a pagar una deuda de 89.000 euros cada uno. Ésta la contrajeron tras la muerte de su padre, que les dejó en herencia dos almacenes y tres casas, además de un abusivo Impuesto de Sucesiones que, a día de hoy, no han conseguido hacer frente. «Estamos intentando salir adelante, pero todo son trabas», explica a la RAZÓN, desde El Cuervo (Sevilla).

Hace cuatro años, les comunicaron una liquidación que no pudieron frenar y estaba mal calculada. Ahora, han recibido otra que les obliga a pagar, a cada uno, 70.000 euros más intereses. «Somos tres hermanos. Ojalá tuviésemos ese dinero, pero la realidad es que no», prosigue Natalia, que no pudo parar el procedimiento porque la carta fue notificada en una de las casas que no frecuentan. «Se nos pasó el plazo, pero rápidamente empezamos a reclamar. La única respuesta que nos dieron fue que teníamos que pagar».

Así que lo intentaron en especie, con una de sus naves, pero se lo denegaron. «No querían ningún bien y no teníamos dinero. Lo poquito que tenemos lo destinamos a pagar y a comer». Así que les empezaron a embargar sus cuentas personales. «Las tenemos todas a cero. No podemos ni tener un céntimo». Aunque no es lo único. Lo que más le dolió a esta madre de familia fue que a su hermana le quitaran una ayuda de la Junta de Andalucía para dar de comer a su hija. «No han tenido piedad ni para esto. Nos lo están quitando todo».

Ella también tiene dos hijos y si comen es gracias a su abuela. «Menos mal que está mi madre. Ella les pone un plato en la mesa cada día. Nos está costando mucho salir adelante», asegura esta sevillana que vive prácticamente de la pensión de su madre.

Andalucía era hasta ahora una de las regiones españolas donde heredar resultaba más caro. Hasta la entrada en vigor de la modificación, el mínimo exento para heredar estaba situado en 250.000 euros. Desde el 1 de enero de 2018, ese límite se ha elevado hasta el millón de euros, es decir, que quienes hereden por debajo de esa cantidad no tendrán que abonar nada. Sin embargo, estos cambios no tienen carácter retroactivo, por lo que no benefician a las herencias previas, como es el caso de Natalia. «Luchamos para demostrar que la liquidación inicial estaba mal hecha. No queremos nada más: cumplir y seguir viviendo».