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Muere Sánchez-Asiaín, el hombre que trajo a España las tarjetas de crédito

En 1988 protagonizó la primera gran fusión del sector entre los bancos Bilbao y Vizcaya

  • José Angel Sánchez Asiaín
    José Angel Sánchez Asiaín
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

03 de enero de 2017. 02:43h

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Madrid. 2/1/2017

Para los que conocen el mundo de la banca moderna, José Ángel Sánchez-Asiaín, presidente de Banco Bilbao entre los años 1974 y 1988 y copresidente de BBV hasta 1990, fue un adelantado a su tiempo. Todos coinciden en que fue el impulsor del primer gran proceso de reestructuración de la banca española a finales de los años ochenta y el que mejor entendió que el futuro del sector estaba más allá del negocio doméstico. Ayer se conoció la noticia de su fallecimiento el pasado día 31 de diciembre después de dedicarle primero a BB y después a BBV 36 años de su vida. El actual presidente de BBVA, Francisco González, manifestó ayer que «José Ángel Sánchez-Asiaín fue ejemplar en todo lo que hizo. Su visión adelantada de la industria bancaria y su profunda creencia en valores son aportaciones esenciales a la cultura de BBVA y contribuyeron de forma decisiva a la modernización de la banca en España. En nombre del grupo BBVA y de la Fundación BBVA quiero transmitir mi más sentido pésame por el fallecimiento de una gran figura de la sociedad española».

José Ángel Sánchez-Asiaín unía a su condición académica de Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Comercial de Deusto la de catedrático de Hacienda Pública y Derecho Fiscal en las universidades de Valladolid y Bilbao, y miembro de las academias de Ciencias Morales y Políticas, Historia y Ciencias Económico-Financieras, Bellas Artes de San Fernando y de la Europea de Ciencias y Artes.

Ingresó en el Banco de Bilbao en 1954, en su Servicio de Estudios. Tras un fugaz paso por la Secretaría General Técnica del Ministerio de Industria volvió a la entidad financiera ya como director general. Alcanzó la máxima responsabilidad de la entidad financiera en 1974. Para entonces ya había traído a España (1971) varias ideas casi revolucionarias para la época: la tarjeta de crédito, de la mano de BankAmericard, el crédito para la mujer o los primeros préstamos instantáneos. Fueron años de expansión para BB, al amparo de la liberalización que se desarrolla en el sistema financiero español y del proceso de concentración que nace tras las dos crisis sucesivas del petróleo.

Sánchez-Asiaín inició también la internacionalización del banco, abriendo (era lo más que se podía en la época)) oficinas operativas y de representación en distintas capitales europeas, asiáticas y americanas. Lo había comentado en una junta de accionistas en 1980 en referencia al escaso tamaño del mercado español

Pero lo mejor estaba aún por llegar. Lo dijo en el discurso de ingreso en la real Academia de Ciencias Morales y Políticas: el sistema financiero está llamado a un intenso proceso de reestructuración. Lo intentó con Banesto y con el «patrocinio» del Gobierno de Felipe González. Pero no pudo. Y miró hacia donde nadie pensaba: al Banco de Vizcaya, con el que había mantenido las diferencias propias de los vecinos. En 1988 firmó la fusión con Pedro de Toledo. BBV pasó a ser así el primer banco de España por tamaño. Eran los tiempos en que en torno a una mesa, bien en el restaurante Jockey, de Madrid, o en la sede del Banco Central, hoy del Instituto Cervantes, se reunían los presidentes de los siete grandes bancos. La muerte prematura de Pedro de Toledo (diciembre de 1989, un año después de la fusión) precipitó su salida del banco en 1990. Siguió en el consejo y se dedicó a la Fundación del banco, a la Fundación Cotec y al Patronato del Museo del Prado.

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