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Hacerse hueco en la empresa sin llamar la atención

  • Es importante conocer las reglas del juego y los valores del equipo
    Es importante conocer las reglas del juego y los valores del equipo

Tiempo de lectura 8 min.

05 de octubre de 2015. 10:27h

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5/10/2015

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Entrar a formar parte de un nuevo equipo de trabajo es algo retador. La acogida no siempre es buena, ya que el grupo puede percibirlo como una reestructuración y convertirse en una amenaza, por eso ganarnos su confianza es lo primero a tener en cuenta para alcanzar el éxito. Para ello conocer la cultura de la empresa es fundamental. Hay que entender si tiene una estructura rígida o si es una empresa donde se deja espacio a la toma de decisiones de forma autónoma y así adaptarnos de la mejor manera posible a ese nuevo entorno. «Lo más probable es que se encuentre con resistencias. Las principales diferencias se perciben en el choque que se produce a la hora de aportar ideas, propuestas o métodos de trabajo nuevos con la rutina o las dinámicas que, a través del tiempo, se han ido estableciendo en el equipo», explica David Comí, director de Increments. Para ganarse la confianza del equipo, el entusiasmo, la humildad, el escuchar a los demás, mostrar interés por conocer a los compañeros, ser amables, son actitudes que benefician enormemente al que aterriza en una nueva empresa, ya habrá tiempo de crear, como dice Marta Romo, socia directora de Be-Up.

En esa cruzada por hacerse un hueco en la nueva organización se debe evitar dar soluciones de inmediato o imponer una nueva forma de trabajar, ya que puede generar resistencia por parte de otras personas al «defender su territorio». Tampoco se tiene que infravalorar los actuales procesos y dinámicas, aunque sean perfectamente mejorables o cambiables, explica Comí. Llegar con una actitud prudente, armarnos una composición del lugar, escuchar y hacer una serie de preguntas para conocer mi rol dentro de la empresa y qué se espera de mí, son, según Susana Sagi-Vela, Senior Manager de RRHH de Deloitte, algunas de las cuestiones que se deben poner encima de la mesa. En toda nueva organización la comunicación es fundamental, ofrecer ayuda y hacer ver a los demás que estás ahí para aportar. «Lo que no podemos hacer es entrar como un elefante en una cacharrería, hay que adaptarse a las costumbre ya forjadas», explica Sagi-Vela. Tarde o temprano acabará percibiendo ese feedback positivo de los compañeros y el aporte llegará de forma natural y espontánea.

Desconfianza

Invertir en lo no formal antes de entrar en materia también es importante, opina Marta Romo, socia directora de Be-Up, y es que «la llegada del nuevo puede generar desconfianza, porque supone empezar de nuevo. Hay que respetar el orden de llegada de los hombres, basado en las dinámicas grupales. No podemos pretender ocupar una posición de privilegio, hay que entrar con bastante humildad». También es importante conocer las reglas del juego y los valores del equipo. «Los hay que prefieren la concentración, el orden y otros en cambio no valoran tanto la rigurosidad. Al inicio hay que amoldarse a esas costumbres y más tarde proponer nuevas reglas», apunta Romo.

Según Juan Moyo, director general de People Excellence, la clave del éxito está en la actitud. Llegar con una mente abierta y flexible genera más oportunidades de integrarse. «Hacerse un hueco en esa nueva cultura requiere de un esfuerzo, puesto que el equipo se está desarrollando en un escenario empresarial más poderoso que el individuo y, o se adapta o le expulsan». Otro problema con el que se puede encontrar es que las expectativas que el equipo tiene del nuevo no se ajusten a las que uno puede aportar. «Nuestra formación o habilidades tienen que ser complementarias con el nuevo equipo de trabajo, porque si ya otro las tiene, entramos a competir y tendremos que luchar por el espacio que esas personas ya ocupan. El cambio es difícil, pero con entusiasmo, actitud positiva, mucho trabajo y no ver al equipo como enemigo, se puede conseguir», apunta Juan Moyo.

Diferencias

Por otro lado la llegada a un nuevo equipo no es igual para todos. A un joven le puede suponer un fuerte shock, mientras que un emprendedor necesitará cambiar totalmente el «chip» y entender que desde ese momento tendrá a alguien por encima que lleva las riendas. En cualquier caso hay que demostrar siempre la valía, apunta Aziz Zaghane, director de Marketing de Lee Hecht Harrison. En el caso de los recién titulados, Zaghane aconseja llegar temprano al nuevo puesto de trabajo y mantener una actitud conservadora. «No es buen momento para ir paseando de despacho en despacho con tu taza de café, haciendo bromas pensando que así caerás mejor. Es necesario tomar una actitud más conservadora a la hora de enfrentarse al mundo laboral, que irá desde cómo te vistes, a cómo hablas». No ser tímido, ni rechazar una invitación a comer, u olvidarse del móvil y ser uno mismo, son otras recomendaciones de este especialista para este colectivo.

Si por el contrario es un profesional con cierta experiencia laboral, se aconseja escuchar activamente durante los primeros días, demostrando interés y curiosidad, «que se perciba las ganas de aprender». Relajarse y prestar especial atención a cómo se están tomando las decisiones dentro de la organización, ya que, como en todas, suele haber normas, es también importante. Conversar con los pares (trabajadores de la misma categoría), puesto que ellos darán una imagen muy cercana de la realidad de cada departamento.

Grupillos

Respecto al trabajador autónomo, demuestre que es un «teamplayer», alguien que puede trabajar en equipo a pesar de haber estado durante mucho tiempo trabajando solo. Y si tiene más de 45 años y asume plenamente uno de los últimos retos profesionales de su carrera, descubra el panorama social interno. ¿Quién responde ante quien?, ¿quién está por encima de quien en la estructura jerárquica de la empresa? En el entorno de las grandes compañías, es normal encontrarse con grupillos, por eso no siempre será suficiente con llevarse bien con sus compañeros, sino que tal vez adquiera mayor importancia asociarse con los correctos. No sea agresivo. El ansia con que a menudo llegan los nuevos compañeros, sobre todo en el caso de los seniors, podría afectar negativamente a su imagen. Piense que ya está contratado y no tiene por qué impresionar al resto con lo brillante, experimentado y agradable que es. Por último debe atender a la diversidad en el equipo y respetarla. «No podemos pretender que el grupo sea homogéneo», señala Marta Romo.

Manual de conductas

Las conductas a considerar dentro del periodo de incorporación a una nueva empresa son, según David Comí, director y formador de Incrementis: realizar preguntas siempre abiertas; separar los hechos de las opiniones; hablar como mucho, la mitad que las personas del nuevo equipo; dar feedback: «sí...», «entiendo...». Usar frases como: «Quieres decir que consideras...», «si no te he entendido mal...». Evitar aplicar de entrada el «síndrome del experto», lo que significa dar respuestas al problema de la otra persona, antes de que haya explicado la mitad de lo pretendido. Evitar terminar sus frases; no interrumpir continuamente; nunca dar consejos que no se hayan pedido; no pensar en nuestras respuestas cuando la otra persona aún no ha finalizado y siempre mostrar una actitud de entusiasmo, interés e ilusión (preguntar más que esperar a que vengan detrás nuestro y sobre todo no decir «sí, sí , sí» a todo). Para ganarnos la confianza del equipo, aplicar el «principio de prudencia» con personas desconocidas con las que tenemos que trabajar. Preguntar, escuchar activamente y mostrar interés. En los primeros días ir en formato «pregunta» y aclarar cualquier aspecto que le genere duda. Ante un problema o situación sugiera alternativas. Nunca dar, ni mucho menos imponer.

Muestre que es una persona digna de confianza, fiable y que profesionalmente será colaborador y cumplirá con los compromisos y plazos acordados.

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