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Internacionalización, la «segunda vida»

La internacionalización de las empresas españolas no debe ser sólo coyuntural, sino estructura

  • La crisis ha cambiado la mentalidad de los empresarios. Ahora, sus miras van más allá
    La crisis ha cambiado la mentalidad de los empresarios. Ahora, sus miras van más allá
Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

07 de marzo de 2016. 12:33h

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Madrid. 7/3/2016

Oleo Almazora es una empresa oleica ubicada en el municipio almeriense de Pulpí. Se trata de una pequeña localidad costera, muy cerca de Murcia, en la que el sol de Andalucía y la brisa marina confieren a su aceite un sabor y un color sin parangón. Su gerente, José Sánchez, está convencido de la enorme calidad de su producto que, cuenta, además, con varios premios, algunos internacionales. Por ello, dada la saturación existente en el mercado español del aceite, no dudó en «liarse la manta a la cabeza», como suele decirse coloquialmente, y lanzarse a la aventura de la internacionalización. «Hasta ahora, nuestra única experiencia con el mercado internacional era la venta de aceite a granel a Italia. Pero dada la coyuntura actual, pensamos: ¿por qué no hacerlo nosostros mismo? Así, creamos la marca, Oleo Almanzora, y comenzamos a envasar y a etiquetar el aceite que producimos. Actualmente, vendemos en Francia, Alemania e Inglaterra, pero ya tenemos contactos para exportar nuestro producto a Estados Unidos, Suramérica, Emiratos Árabes o Singapur», explica José Sánchez. Para Oleo Almanzora, su decisión de hacer la maletas y explorar nuevos mercados ha supuesto una verdadera «segunda vida», que ha logrado que este microempresa familiar se plantee ya crecer para cubrir las demanda de sus nuevos clientes.

Faico es una compañía sevillana que desarrolla sistemas de visión artificial aplicados a distintos ámbitos. Así, por ejemplo, diseña para el sector agroalimetario equipos que detectan alimentos que no cumplen las especificaciones del cliente por color, nivel de maduración, o imperfecciones. En exteriores, desarrolla sistemas de videovigilancia inteligentes que proporcionan datos de cómo se mueven las personas en el área que se esté controlando, o los vehículos que están circulando. Su carácter tecnológico hace de la internacionalización una prioridad para Faico. Y es que, tal y como asegura su director, Marcos Prieto, el mundo global en el que nos encontramos provoca que la información llegue instantáneamente a cualquier rincón del mundo. «Hoy en día, la ubicación física no es prioritaria para poder dar a conocerte, ni tu mercado objetivo se debe restringir al mercado local. La tecnología se encuentra en cualquier sitio y lo que realmente importa es que las herramientas proporcionadas solvente los problemas que plantea el cliente», señala Prieto. Actualmente, Faico vende sus soluciones al mercado europeo, principalmente, y a algunos paíse Iberoamericanos, como México, Colombia o Chile. La experiencia de la internacionalización en el caso de esta compañía no ha podido ser mejor. Y es que pese a tratarse de una microempresa, su dimensión internacional le ha dado una visibilidad que difícilmente hubiera conseguido limitándose al ámbito nacional.

Apoyo a los empresarios

Oleo Almazora y Faico son sólo dos ejemplos de las más de 300 empresas que han participado en programa «Xpande», promovido por la Cámara de Comercio, y que cuenta con la financiación de Fondos Feder. Se trata de un plan de apoyo destinado a todas aquellas microempresas con interés en vender sus productos y servicios a mercados exteriores. Para ello, 37 de las 88 cámaras de comercio ponen a disposición de estos empresarios un equipo técnico que les asesora, de forma individualizada, de manera que puedan diseñar un plan para «conquistar» el mundo. Pese a que se trata de una iniciativa que ha nacido a raíz de una necesidad concreta (buscar nuevos mercados como consecuencia de la caída de la demanda interna), el objetivo final va mucho más allá. El director del Área Internacional de la Cámara de Comercio, Alfredo Bonet, asegura que el fin de «Xpande» es que la internacionalización de las empresas españolas no sea sólo coyuntural, sino estructural, de manera que el peso del sector exterior en la economía española sea cada vez mayor, contribuyendo a un crecimiento estable y sostenido «Si algo ha tenido de bueno la crisis, es que ha producido un cambio en la mentalidad de los empresarios, más en un momento en que la dimensión ya no es un ‘‘handicap’’ para salir al exterior, gracias a las nuevas tecnologías», señala Alfredo Bonet.

Muy competitivas

Si algo tienen en común las mayoría de empresas nacionales, a juicio de Bonet, es que son enormente competitivas, no ya sólo por el hecho de que venden sus productos en un mercado tan complicado como es la UE, sino también porque los ajustes que se han visto obligadas a hacer –desde el punto de vista salarial y productivo– las han reforzado en comparación con el resto de sus vecinos comunitarios. No obstante, las empresas española no deben internacionalizarse a cualquier precio. «Ya no pueden competir en los segmento de productos baratos –para eso está China–. Deben ir hacia un camino que les lleve a ofrecer productos innovadores y servicios de alto valor añadido. Nuestras empresas tienen que vender calidad. Eso hará que su dimensión internacional las haga más rentables y grandes», concluye Bonet.

Junto a «Xpande», las Cámaras podrán en marcha este año dos programas: «Xpande Digital», para que las empresa mejoren su posicionamiento en internet de cara a la exportación, e «InnoXport», para que puedan incorporar a sus bienes y servicios elementos de innovación.

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