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Inversión Socialmente Responsable, ganar dinero pensando en todos

Las gestoras se fijan cada vez más en las empresas que aplican criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo

Las inversiones que aplican criterio de sostenibilidad pueden llegar a ser incluso más rentables que las tradicionales
Las inversiones que aplican criterio de sostenibilidad pueden llegar a ser incluso más rentables que las tradicionales

Algo está cambiando en la inversión. «El dinero es lo primero» ha pasado a ser un mantra del pasado. Y es que, cada vez más, las empresas que aplican criterios de sosteniblidad son las preferidas por los inversores. Así, la llamada Inversión Socialmente Responsable se abre camino a paso agigantados. Sus principales demandantes han sido tradicionalmente las instituciones, grandes fondos de pensiones y organismos públicos. Sin embargo, cada día hay más gestoras de fondos de inversión y de planes de pensiones que se deciden a lanzar productos ISR accesibles para particulares. Pero ¿en qué consiste la Inversión Socialmente Responsable? Se trata de aplicar criterios éticos, sociales y ambientales al proceso de toma de decisiones que permita sacar rendimiento a nuestro dinero, de modo complementario a los tradicionales de liquidez, rentabilidad y riesgo. Y es que ¿usted depositaría su dinero en una empresa que utiliza mano de obra infantil o con una actividad altamente contaminante por muy apetecible que fuese el retorno? Si la respuesta es un rotundo no, la ISR puede ser su oportunidad de obtener réditos y, de paso, contribuir, por ejemplo, a preservar el Planeta.

Una encuesta realizada por Schroders reveló que el 78% de los entrevistados, pertenecientes a media docena de países, aseguraba, a día de hoy, dar una mayor importancia a las inversiones con criterios ASG, es decir, ambientales, sociales y de gobierno corporativo, que hace cinco años. En el caso de los españoles, este porcentaje se elevó hasta el 81%. El 61% afirmaba haber aumentado sus inversiones en fondos sostenibles y el 35% confesaba contratar a menudo este tipo de productos. Aplicar criterios sostenibles a la hora de realizar una inversión no está para nada reñido con la rentabilidad. La mayoría de los estudios muestran que la ISR es, al menos, tan eficiente desde un punto de vista de rentabilidad-riesgo como la inversión tradicional, si no mayor. Además, la ISR permite un mejor control de los riesgos de las empresas y actividades en las que se invierte, evitando problemas futuros, gracias al compromiso accionarial. Y es que una empresa que cumple criterios de ASG difícilmente se puede ver envuelta en un escándalo que merme su valor.

Los activos gestionados bajo criterios ASG alcanzaron los 185.614 millones de euros en el periodo comprendido entre 2015 y 2017, lo que supone un incremento del 10% si se compara con el bienio anterior, según el estudio «La inversión sostenible y responsable en España en 2018», elaborado por el Foro Español de Inversión Socialmente Responsable (Spainsif). Así, tal y como revela el análisis, las inversiones de activos gestionados con estos criterios representa ya el 23% del total.

La ISR también ha llegado a la gestión pasiva. La creciente atención sobre las comisiones de gestión por parte de los inversores, los cambios regulatorios o los avances en fintech, como es el caso del «robo advisor», están haciendo que este tipo de gestión se esté desarrollando rápidamente, llegando a alcanzar en 2017 un patrimonio en Europa de 1,3 billones de euros. Esta expansión también ha afectados al mercado de IRS, que ha pasado de una cuota en esta parcela del 6% en 2013 al 12% en 2017, alcanzando los 102.000 millones de euros a nivel mundial

Origen y estrategias

La ISR tiene su origen en los años 50 en Estados Unidos cuando ciertos movimientos religiosos comenzaron a aplicar políticas de inversión que discriminaban actividades como la producción de alcohol, las vinculadas a la industria del juego o la pornografía. Unos años después y, coincidiendo con la Guerra de Vietnam y el fenómeno Apartheid, grupos activistas impulsaron la idea de que se podría presionar a las compañías para que dejaran de invertir en determinadas actividades. Ligado al rechazo de estos dos sucesos, surgió la ISR a través de instituciones de inversión colectiva que impulsan los primeros fondos socialmente responsables. En las primeras etapas de desarrollo, la mayoría de los proyectos se concebían a partir de criterios negativos de preselección, como la exclusión.

Aunque esta estrategia original continúa teniendo un peso importante, se están desarrollando otras, tal y como explica Spainsif, como Screening basado en normas, que tiene en cuenta si las entidades cumplen o no con normas externas; Best-in-clas, que se caracteriza por la inclusión de aquellas empresa que tienen mejores desempeños en sostenibilidad dentro de sus sectores; Integración ASG, que incluye el análisis de estos criterios en el análisis financiero a la hora de tomar decisiones de inversión; Engagement y Voting, que se refiere a la capacidad que tienen los accionistas de votar en las juntas; inversiones temáticas, que centra su estrategia en la elección de los valores que responden a una temática ASG, o Inversiones de Impacto, que analiza los efectos para la sociedad teniendo en cuenta también el retorno para el inversor.

Asimismo, los fondos de inversión y planes de pensiones tienen la capacidad de desarrollar un diálogo activo con las compañías y trasladar en las juntas de accionistas su visión de cómo se están desempeñando las políticas de responsabilidad social y gobierno corporativo. Así lo destaca «El Observatorio de la Inversión Socialmente Responsable», que analiza en su cuarta edición las tendencias actuales en este sentido. Y es que los inversores institucionales de las compañías juegan cada vez un papel más activo en estos temas. Por ejemplo, Larry Fink, el presidente y consejero delegado de BlackRock, la gestora de activos más grande del mundo, envío una carta a los CEO de las empresas indicando que, aparte de maximizar los beneficios para sus accionistas, debían desempeñar una labor social. Además, las juntas vividas este año han traído más de una sorpresa en las demandas de los inversores. Varios son los que han demandado, especialmente a las compañías petroleras, más transparencia y mayor cumplimiento con los protocolos firmados en términos de emisión de gases de efecto invernadero.

Por su parte, por el lado de la diversidad, los inversores se muestran más atentos al número de mujeres en los consejos de administración. En las últimas juntas, se ha visto cómo algunos de los mayores inversores del mundo están cambiando su enfoque hacia las mujeres o la falta de ellas en los órganos de decisión de las compañías. Así, Legal & General Investment Management ya ha comunicado que votará en contra de los consejeros que no tengan al menos un 25% de mujeres, mientras que BlackRock transmitió que esperaba que las empresas tengan por lo menos dos mujeres en los consejos. Entre los inversores que apoyaron un mayor número de resoluciones de este tipo se encuentran los fondos de pensiones de California CalPERS y CalSTRS, los cuales son muy activos en el mercado español.