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La cúpula de la empresa cobró 23 millones en bonus y salarios desde 2014

La agencia de viajes británica deja tirados a 600.000 turistas

La agencia de viajes Thomas Cook se declara en quiebra
La agencia de viajes Thomas Cook se declara en quiebralarazon

Es una de las empresas más antiguas de Reino Unido y pionera del sector turístico

El Gobierno de Boris Johnson comenzó ayer la mayor operación de repatriación de británicos desde la segunda Guerra Mundial por el colapso del gigante Thomas Cook. El tour operador, todo un emblema en el Reino Unido, puso fin a 178 años de historia al declararse en suspensión de pagos. La medida afecta a sus 22.000 empleados -9.000 de ellos británicos- y deja varados a aproximadamente 600.000 turistas repartidos por todo el mundo.

La reputada firma no logró reunir los 200 millones de libras (227 millones de euros) de liquidez que le reclamaban los bancos -como el parcialmente nacionalizado RBS y el Lloyds- para garantizar su supervivencia. El grupo había previsto sellar la pasada semana un paquete de rescate con el conglomerado chino Fosun, su principal accionista, estimado en 900 millones de libras (1.023 millones de euros). Pero finalmente fue retrasado por la exigencia de los bancos de contar con nuevas reservas de cara al invierno.

Qué hacer si tiene un viaje contratado con Thomas Cook

Tras una reunión celebrada durante la jornada del domingo en Londres, en las oficinas del bufete Latham & Watkins, la empresa optó finalmente por ir al concurso de acreedores, decisión que hizo oficial en la madrugada del lunes.

Las peticiones de los sindicatos urgiendo al Ejecutivo a intervenir en ayuda del grupo cayeron en saco roto. Una portavoz de Downing Street defendió que “un rescate no habría supuesto un buen uso del dinero del contribuyente”. Es más, Gobierno anunció ayer que escribirá al Servicio de Insolvencia para instarlos a “acelerar” su investigación sobre las circunstancias que rodean al colapso de la compañía. En este sentido, entre otros, la pesquisa considerará la conducta de los principales directores, a quienes se les ha pagado un total 23 millones de euros en salarios y bonificaciones desde 2014.

Salvo que algún inversor decida comprar ahora los activos del grupo durante el concurso, quedan en el aire unos siete millones de viajes que el tour operador organizaba cada año a España desde el norte de Europa, a través de su agencia de viajes y su aerolínea. Hasta su colapso, Thomas Cook vendía paquetes turísticos a 19 millones de personas en todo el mundo en más de 15 países, mientras que disponía de 560 sucursales.

El grupo llevaba arrastrando momentos complicados a nivel financiero desde la última década, pero su delicada situación se agravó de forma notable este último año. Entre los elementos que han contribuido a su caída, los expertos apuntan a una voluminosa deuda de 1.913 millones de euros, que le imposibilitaba hacer frente de manera competitiva a sus rivales del mercado de viajes online.

Ello obligaba al tour operador -uno de los más antiguos del mundo- a tener que vender tres millones de paquetes de vacaciones anualmente simplemente para poder cubrir los pagos de sus intereses.

Los analistas apuntan también a otros factores geopolíticos que han ido haciendo mella en su balance de cuentas. En 2016, el intento de golpe de estado ocurrido en Turquía -el destino más popular en los paquetes ofertados por la empresa- tuvo un fuerte impacto, así como la ola de calor que afectó a Europa en 2018, y que desanimó a muchos turistas a marcharse al extranjero.

El tour operador -que registró pérdidas valoradas en 1.500 millones de libras (1.680 millones de euros) el pasado mayo, correspondientes a la primera mitad de su primer año fiscal- se fusionó en 2007 con la compañía MyTravel. Ese acuerdo pretendía crear un gigante europeo en el negocio de los viajes, pero resultó un fiasco financiero para Thomas Cook, pues quedó sumido en deudas millonarias, de las que nunca se recuperó.

Por otra parte, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, prevista en principio para el próximo 31 de octubre, ha generado una gran incertidumbre y ha desanimado a muchos potenciales clientes a gestionar reservas vacacionales con un operador que va a quedarse fuera del bloque. Asimismo, el coste del combustible y el encarecimiento del precio de los hoteles han podido influir además en el triste desenlace.

La Autoridad de Aviación Civil del Reino Unido (CAA, por sus siglas inglés) junto con el Gobierno comenzaron ayer la bautizada como Operación Matterhorn, unas tareas de repatriación de los turistas que aguardan repartidos por distintos puntos del globo, entre ellos en once destinos españoles, como Canarias, donde hay entre 25.000 y 30.000 afectados.

Para acometerla, se dispondrá de una flota de unos 40 aviones - traídos de 53 aeropuertos en 18 países- que realizarán alrededor de un millar de vuelos durante los próximos 15 días, hasta el 6 de octubre, y cuyo coste para el contribuyente será de aproximadamente 100 millones de libras (113 millones de euros).

La mayor parte de esos vuelos se operarán desde aeródromos europeos aunque también se trasladarán a este país turistas atrapados en destinos más alejados como Estados Unidos y el Caribe.

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