La City busca cobijo

Tras el Brexit, Londres perderá su estatus como plaza financiera mundial. Fráncfort, París, Milán, Dublín, e incluso Madrid, podrían albergar la nueva sede

Más de 250 bancos internacionales están emplazados actualmente en el distrito financiero de Londres
Más de 250 bancos internacionales están emplazados actualmente en el distrito financiero de Londres

Tras el Brexit, Londres perderá su estatus como plaza financiera mundial. Fráncfort, París, Milán, Dublín, e incluso Madrid, podrían albergar la nueva sede

Hombres encorbatados con maletín en mano andan a toda prisa entre voluminosos edificios vanguardistas que contrastan con variopintos estilos arquitectónicos. Mujeres trajeadas hablan con sus smartphones sin apartar la mirada de una tablet que echa chispas. La City, el distrito financiero de Londres, sede de la Bolsa y del Banco de Inglaterra, alberga tanto bullicio y actividad empresarial por el día como sosiego por la noche y el fin de semana. Poca gente reside en la zona, pero hasta la fecha ha sido el emplazamiento por antonomasia de las principales entidades bancarias y compañías financieras del mundo. Sin embargo, desde que el pasado 23 de junio los británicos se decantaran por abandonar la Unión Europea, son muchos los que han alertado de que se desplazarán hacia otros lugares.

El corazón financiero de Europa está que arde. El divorcio entre Reino Unido y Bruselas ha generado un considerable riesgo sistémico que ha puesto contra las cuerdas el estatus de Londres como plaza financiera mundial. El Brexit ha debilitado la libra esterlina, y tener una divisa fuerte resulta fundamental para competir. Pese a amparar en la actualidad a más de 250 bancos internacionales, que dan trabajo a casi 300.000 personas, la capital británica puede dejar de ser la puerta de entrada de inversiones a Europa. Y es que la mayoría de la inversión directa que capta Reino Unido –un tercio del total de la UE– es atraída por ser un punto ventajoso de entrada hacia el mercado único, por lo que podría perderla.

Al salir de la UE, dejaría de haber libre circulación de mercancías y personas. Y el sector financiero, tan global, es de los que más libertad de movimientos necesita. El futuro de unos 70.000 banqueros de la City está en vilo, dado que entre el 70 y el 90% de los empleados que tiene la banca estadounidense en Europa trabaja en Londres. Los trabajadores de bancos de inversión, brokers, aseguradoras... afincados en el distrito financiero londinense son una Torre de Babel, donde hay muchos extranjeros que podrían tener problemas de visado. Además, los acuerdos entre Reino Unido y la UE permiten que este tipo de empresas puedan prestar sus servicios de inversión o de cobertura en el resto, algo que se pone ahora en entredicho. Si bien varias entidades, como Goldman Sachs o J.P. Morgan, ya han emitido opiniones al respecto, HSBC ha anunciado que trasladará sus trabajadores a París.

Pasaporte europeo

A largo plazo, otras capitales europeas, como Fráncfort, Milán, Dublín, e incluso Madrid, competirán con Londres. Máxime, si Reino Unido ya no puede emitir un pasaporte que ofrezca a las entidades financieras de terceros países acceso automático a la UE. El actual sistema de pasaporte permite a las entidades financieras radicadas en la City operar en el resto de socios europeos sin mayor dificultad o barrera que un mero trámite de información a las autoridades británicas. Cuando se ejecute el Brexit, las firmas de inversión que residen en la City perderán su pasaporte y quedarán sujetas a las mismas restricciones y controles que cualquier otra empresa de un tercer país. Por ello, la salida de Reino Unido y la pérdida del pasaporte europeo representan una amenaza directa para el futuro de Londres como centro neurálgico financiero.

De hecho, apenas unas horas después de conocerse el resultado del referéndum, comenzaron a circular rumores sobre la intención de Morgan Stanley de deslocalizar a 2.000 de sus empleados y ya se barajan alternativas para reubicar algunas instituciones, como la Autoridad Bancaria Europea (EBA). El Gobierno español se afanará en traer tanto la sede de la EBA como la de grandes empresas y bancos enclavados en la City y que necesitan reubicación, por lo que ha creado un grupo de trabajo para impulsar la candidatura de España como futura sede de las instituciones europeas que se encuentran actualmente en Londres. No obstante, Reino Unido ha declarado la guerra fiscal a la UE tras el Brexit para evitar la fuga de multinacionales, sopesando rebajar al 15% el Impuesto de Sociedades.

La capital británica perderá su condición de plaza financiera mundial tras la salida de Reino Unido. Y Luis García, fundador de aulafinanzas.com, sostiene que Fráncfort, París y Madrid esperan con los brazos abiertos a los grandes bancos europeos y americanos. Aunque lo más lógico sería pensar que la plaza germana, al ser la segunda en importancia, resulta la más atractiva –el 5% de las transacciones en divisa en el mundo se hacen en Fráncfort, por el 32% de Londres–, HSBC habla de trasladarse a la capital gala, así que parece que los empleados de banca americana y europea se pueden disgregar.

Para convertirse en plaza financiera mundial un territorio debe reunir varias condiciones. Según García, la principal sería disponer de infraestructuras y logística –aeropuertos, trenes de alta velocidad, carreteras, posibilidad de construir grandes edificios en una zona relativamente concentrada...–. Asimismo, no menos importante es la estabilidad política. El fundador de aulafinanzas.com resalta que el tema idiomático es una pega, ya que hay más de 30.000 americanos trabajando en la City sin problema de idioma, mientras que en el resto de Europa sí tendrían que superar la barrera lingüística.

Entre los posibles nuevos cobijos de la City se encuentra nuestro país. «España puede convertirse en el nuevo centro financiero europeo». Y José Luis Martín, CEO de BusinessGoOn, agrega que la firma y condiciones del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) jugarán un papel decisivo, porque mucha inversión extranjera puede venir a Europa y, en concreto, a España donde, «tras los resultados de las elecciones del 26 de Junio se ha generado un clima de estabilidad. Madrid está perfectamente posicionada para albergar el centro financiero de Europa. Además, tiene una posición geoestratégica en España, con buenas infraestructuras y comunicaciones con Europa por aire, tren y carretera».

Más allá de las importantes oportunidades que traería a nuestro país convertirse en el nuevo centro financiero europeo, Martín asegura que el Brexit repercutirá notablemente en la economía española, sobre todo, por la pérdida de la inversión que Reino Unido realiza en España, donde ha invertido 115.000 millones de euros en los últimos 15 años. Aunque el sector bancario, asegurador y tecnológico sería el más favorecido si la City se trasladara a nuestro país, una multitud de empresas auxiliares de diferentes sectores se verían muy beneficiadas. Por ejemplo, existiría una mayor afluencia de personas de otros países que impulsaría el sector hotelero, y se necesitaría crear infraestructuras y edificios para albergar ese centro financiero, lo que generaría una multitud de puestos de trabajo.

Asegurar que España puede ser la nueva City de Europa es, para García, aventurarse mucho. Si bien es cierto que Madrid dispone de buenas comunicaciones con Europa, gracias a un gran aeropuerto y a una envidiable red de trenes de alta velocidad, y que cuenta con una incipiente zona de rascacielos, García admite alguna debilidad, como las recientes discrepancias entre el Ayuntamiento madrileño y el grupo Wanda por el Edificio España, lo que no beneficia en absoluto a la reputación de la capital.

En cualquier caso, la presidenta autonómica, Cristina Cifuentes, ya ha anunciado una estrategia para convertir la región en el nuevo centro financiero de Europa y atraer empresas e inversiones tras el Brexit.

Ventajas de España

España constituye una puerta de entrada de inversión óptima al área mediterránea, al norte de África y, por supuesto, a América Latina, lo que posibilita el acceso a más de 1.300 millones de consumidores. Además, José Luis Martín destaca que nuestro país cuenta con una fiscalidad que puede resultar muy atractiva para el inversor extranjero, con una presión fiscal moderada del 19,3%, un tipo medio bastante bajo respecto al resto de países de la eurozona. El CEO de BusinessGoOn también resalta los costes de establecimiento de empresas, muy competitivos en relación a nuestros países vecinos, así como los menores gastos en alquiler de oficinas o en adquisición de inmuebles. España cuenta con un robusto sistema financiero, después de la reestructuración bancaria, se sitúa como el undécimo mayor receptor de inversión extranjera en el mundo y dispone de una relevante red de infraestructuras y transportes –tiene dos de los aeropuertos más importantes de Europa y ocupa la tercera posición respecto al transporte marítimo–. De igual modo, posee la primera red europea de autopistas y autovías, y la quinta red ferroviaria. Por otra parte, Martín remarca el elevado nivel de calidad de vida.

El enclave geoestratégico de España es ideal, tanto para las empresas que pudieran venir desde EE UU y Canadá, como para las procedentes de Asia. Por un lado serviría como plataforma para invertir en centro Europa y, por el otro, para hacerlo en Latinoamérica. De forma paralela, Martín alude a las buenas relaciones internacionales que mantiene España con países que tratan ahora de diversificar su economía más allá del sector petrolero y buscan nuevos destinos donde invertir.

Por último, el CEO de BusinessGoOn revela que la mano de obra española en el sector financiero, asegurador y tecnológico está altamente cualificada, con unos costes laborales por trabajador muy competitivos respecto a París, Fráncfort o Milán. «Durante los últimos años, un gran número de españoles con alta cualificación se fueron a trabajar a la City de Londres. El Brexit puede ser una oportunidad para que esos empleados con alta cualificación y mucha experiencia vuelvan a España para desarrollar este centro financiero europeo».