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La quimera de la conciliación laboral en España

  • El teletrabajo puede ser una de las soluciones para la conciliación laboral/Dreamstime
    El teletrabajo puede ser una de las soluciones para la conciliación laboral/Dreamstime

Tiempo de lectura 4 min.

21 de noviembre de 2018. 13:57h

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Óscar Reyes.  21/11/2018

No sentirse a gusto es el mayor obstáculo para rendir en el trabajo. Por eso, lo que conocemos como conciliación laboral resulta tan importante para lograr mayor productividad. El último Eurobarometro indicaba que el 32% de los ocupados españoles aseguraba no estar satisfechos con sus posibilidades para combinar con facilidad su empleo y su vida familiar. Somos los menos contentos en toda la UE, donde la media de insatisfacción es del 18%.

La profesora de EAE Business School, Cristina Gallego (que junto a su compañera Magalí Riera ha elaborado el informe «La productividad del trabajo y la conciliación laboral»), sostiene que «estudios recientes apuntan a la felicidad del empleado y a un clima laboral positivo como elementos que influyen en la retención del talento y un a mayor productividad. Esto es debido a que los empleados buscan un desarrollo profesional y personal y la plenitud de ambos no es posible si únicamente se desarrolla una de las dos facetas. Por tanto, el equilibrio lo proporciona la conciliación. Existe una relación emocional, los trabajadores más felices son más productivos y se comprometen en mayor medida con la empresa».

Cultura

Hay unos cuantos motivos por los que en España tenemos tantos problemas para conciliar. Así, Gallego y Riera apunta a nuestra cultura, «en base a la cual parece que cuantas más horas estas en el trabajo, más productivo eres para la empresa». Esto provoca que los empleados, para conservar su puesto y para ganarse un aumento de sueldo, echen más tiempo del que deberían. Ya sabemos que en España somos famosos por nuestras horas extra (y el 44% de ellas no se pagan, según el sindicato CC OO, otra causa de insatisfacción).

SECTORES

El tipo de trabajo que se realiza en nuestro país no ayuda a la conciliación. El sector servicios cubre más de tres cuartas partes del total del empleo, y las jornadas son más amplias. Restaurantes u hoteles tienen un horario de sol a sol o 24 horas y «un mayor número de horas y disponibilidad más extensa lleva asociado un mayor absentismo», comenta Gallego. Evidentemente, cuando alquien no acude a su lugar de trabajo cuando le corresponde, la productividad se ve bastante dañada.

Jornada

La abundancia de la jornada partida en España es un verdadero lastre. Esa pausa de un par de horas para comer provoca que, al final, pasen 10 horas desde que entras al trabajo hasta que sales. Sin embargo, en otros países de nuestro entorno la jornada predominante es la continua y, seguramente, no sea casualidad que los ciudadanos de todas estas naciones estén más contentos con sus empleos que los españoles.

CAMBIOS

Si España afronta correctamente el reto de aumentar la productividad, impulsar la conciliación laboral se presenta como algo fundamental. En este sentido, «hay mucho camino que recorrer», admite Magalí Riera. Pero los cambios necesarios son de gran profundidad, y van desde modificar nuestra mentalidad al funcionamiento de las empresas. Así, Riera argumenta que «la cuestión principal, desde nuestra perspectiva, radica en analizar el tipo de sociedad que queremos y si realmente se valora la posibilidad de conciliar, también en términos de mejora de la productividad de los trabajadores. Si es de esa manera, se debe actuar de forma unitaria desde los diferentes agentes implicados (Administración Pública, empresa y empleados) para poder facilitar la real implantación de la misma. Todo empieza por un cambio cultural y por un buen análisis de las vías a seguir para ser realmente eficientes».

Entre las medidas que los expertos han aportado para lograr la conciliación, la más protagonista es el llamado teletrabajo, es decir, trabajar desde casa. Sin embargo, no todos los empleos lo permiten, y sólo las empresas que estén digitalizadas lo suficiente podrán proponer a sus trabajadores esta opción. En España, no es realmente una alternativa a día de hoy. Sólo el 1,3% de los empleados de nuestro país han practicado el teletrabajo, un triste porcentaje frente al 8,4% de la media europea.

Como se puede observar, todas las piezas encajan: a la cola en conciliación (la causa), en productividad (la consecuencia) y en teletrabajo (la solución). Y hasta que no se ataque el problema desde todos los frentes nunca se va a conseguir llegar a buen puerto, ya que, como explica Riera, se trata de un «círculo vicioso». Y añade que «cuanto más complejo es conciliar, más absentismo y presentismo existe, y más aumenta la percepción de las empresas de la necesidad de que los trabajadores tengan jornadas largas, o todavía más amplias, para que puedan ser productivos».

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