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Las reformas que urgen en materia tributaria

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    Las reformas que urgen en materia tributaria

Tiempo de lectura 5 min.

11 de marzo de 2019. 11:49h

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O.R..  12/3/2019

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Habrá que estar muy atentos a la campaña electoral para saber qué partido acerca más sus propuestas a las modificaciones que urgen en materia fiscal. Y son bastantes porque, como explica el presidente del Sindicato de los Técnicos de Hacienda (Gestha), Carlos Cruzado, «en estos momentos, tras 40 años de nacimiento del sistema, éste tiene muchos parches y necesita una reforma».

Hay tres aspectos que urgen cambiar cuanto antes posible: La recaudación, porque no se alcanza lo suficiente; combatir la importante lacra del fraude fiscal y la falta de equidad, pues el 90% de los ciudadanos piensa que la carga fiscal no se reparte de forma justa, según el último estudio del CIS sobre opinión pública y política fiscal).

Recaudación: Los ingresos tributarios en España han ascendido desde 2012. Se comprueba si se estudia cada tributo. En cuanto a los directos, la recaudación del IRPF ha aumentado un 8,4% desde 2012 hasta los 77.038 millones de euros en 2017 (últimos datos oficiales de la Agencia Tributaria) y, en el mismo periodo, el de Sociedades ha crecido un 7,4% hasta los 23.143 millones.

Pero los que más han experimentado un incremento de ingresos han sido los indirectos, es decir, los que gravan, sobre todo el consumo. Los del IVA ha subido un 20,8% hasta los 63.647 millones y, por su parte, los Especiales (entre los que se encuentran las bebidas alcohólicas, los hidrocarburos o las matriculaciones) han aumentado un 10% hasta los 20.308 millones.

A pesar de todos los incrementos, la presión fiscal en nuestro país, que se sitúa en el 34,5% del Producto Interior Bruto, todavía está bastante por debajo de la media europea, que supera el 40%. Y respecto a los estados de nuestro entorno más directo, las diferencias son aún mayores, ya que la presión fiscal en Francia llega al 48,4% del PIB, en Alemania al 42,4%, en Italia al 40,5%, y sólo nos asemejamos a Portugal y Reino Unido, con un 36,9% y un 35,4% respectivamente. En este sentido, Eurostat ha calculado que la deficiencia recaudatoria en España respecto al resto de la UE es de 70.000 millones de euros.

Además, como se puede observar, la recaudación del IVA se ha ido equiparando poco a poco a la del IRPF, mientras que la de los Impuestos Especiales se ha ido igualando a la de Sociedades. En definitiva, los tributos indirectos, que históricamente han sido menos relevantes para el sistema fiscal, están ganando protagonismo en detrimento de los directos.

fraude: Precisamente, que los impuestos indirectos cobren relevancia hace más complicado combatir la lacra del fraude fiscal, que se produce, sobre todo, en el IRPF y en Sociedades, y no tanto en el IVA.

Las medidas que propongan los partidos para luchar contra el fraude serán muy valoradas por los votantes. Seguro que las formaciones tendrán en cuenta durante esta campaña que el 95% de los ciudadanos opina que en España existe bastante o mucho fraude fiscal y que el 63% piensa que las administraciones realizan pocos o muy pocos esfuerzos para evitarlo.

Si España está a la cola en Europa respecto a recaudación, está a la cabeza en cuanto a economía sumergida. Dos fenómenos paralelos, ya que todo lo que se evade a Hacienda, son ingresos que pierde. Cruzado comenta que «España está junto a Italia liderando el ránking de la economía sumergida, y sólo les supera Grecia». Así lo ha publicado el Fondo Monetario Internacional en un informe, en el cual nuestro país duplicaba a Francia y triplicaba a Alemania.

Hay sectores en los que se exige mayor vigilancia, pues son más proclives a usar dinero en efectivo y, de ese modo, convertirlo en dinero negro al que no se le sigue el rastro. El inmobiliario ha sido señalado como uno de ellos, sobre todo en los años del «boom» que acabaron con la explosión de la burbuja. Pero también el turismo se enfrenta a ese problema, pues se produce bastante fraude laboral, sobre todo en zonas más rurales. En estas áreas, la agricultura se presenta como otro sector donde el dinero en efectivo no se declara y algunos profesionales trabajan sin estar censados como trabajadores y no realizan facturas para regatear el pago de impuestos. Obviamente, los paraísos fiscales continúan siendo territorios a perseguir, a pesar de las medidas que se han tomado últimamente para luchar contra ellos como el levantamiento del secreto de los bancos.

Equidad: El otro gran obstáculo que tiene España para tener un sistema fiscal de calidad es el de la equidad o, lo que es lo mismo, la justicia con la que se reparte la presión fiscal. En nuestro país, los más ricos aún no pagan lo suficiente, y para modificar esta situación se requiere una reforma de los módulos, ampliando el número de los mismos, sobre todo entre quienes más ingresas. De esta manera, se dotaría de mayor progresividad al sistema, algo esencial para el FMI, que ha señalado en su «Monitor fiscal» que la progresividad en materia fiscal mejora el crecimiento económico.

Por otro lado, como sostiene Cruzado «hay sectores que no aportan lo suficiente», y habría que exigirles mayor contribución tributaria, como es el caso de las compañías transnacionales o de las empresas digitales. Además, son necesarias reformas fiscales en otros sectores como el de la vivienda, en el que los incentivos fiscales podrían ser una buena herramienta para controlar el alza de los precios. Sin embargo, en el decreto del alquiler, no se han incluido estos incentivos.

Diferencias autonómicas

Si algo cabrea a los españoles del sistema tributario de su país son las diferencias autonómicas. Las comunidades tienen demasiadas competencias en esta materia y utilizan los impuestos con fin partidista, lo que provoca que en unas regiones se paguen muchos más impuestos que en otras. La Fundación para el Avance de la Libertad ha publicado el Índice de Competitividad Fiscal 2018 en el cual las provincias del País Vasco están en cabeza, seguidas por Madrid, una comunidad que ha aplicado incentivos fiscales con el objetivo de que los contribuyentes con altas rentas paguen sus impuestos en la capital. La Rioja y Canarias también ocupan un puesto destacado. Mientras, al final de la tabla se encuentra Cataluña, (territorio que duplica en cantidad de puestos propios al resto de España). Junto a ella, en el grupo de cola se encuentran Aragón, Asturias, Comunidad Valenciana y Extremadura.

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