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Los accionistas del BBVA arremeten contra Francisco González y confirman a Carlos Torres como presidente con el 98% de los votos

Los responsables del banco temían la Junta General y, sobre todo, las preguntas públicas de algunos accionistas.

  • El nuevo presidente del BBVA Carlos Torres, durante la junta ordinaria de accionistas celebrada hoy en Bilbao
    El nuevo presidente del BBVA Carlos Torres, durante la junta ordinaria de accionistas celebrada hoy en Bilbao /

    Efe

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Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

15 de marzo de 2019. 17:22h

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Jesús Rivasés Madrid. 15/3/2019

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Carlos Torres tardó más de una hora en citar a Francisco González en la Junta General del BBVA, celebrada en Bilbao. Tras tres intervenciones, la del secretario del Consejo, la del propio presidente y la del consejero delegado, Carlos Torres, volvió a hablar, antes de las preguntas de los accionistas, para agradecer a Francisco González su dimisión -temporal que suena a definitiva- de sus cargos honoríficos y para explicar que el BBVA tiene iniciada una investigación sobre el llamado caso Zenith -las supuestas escuchas de Villarejo-, pero que todavía durarán varios meses y que, en cualquier caso, el asunto está en vía judicial y que, por eso, no pueden decir nada más, aunque, eso sí, prometió actuar con rigor.

Los responsables del banco temían la Junta General y, sobre todo, las preguntas públicas de algunos accionistas. Hubo críticas por el asunto Villarejo, pero también más moderadas de lo que algunos creían y en un tono bastante moderado. Los distintos sindicatos llevaron la voz cantante. Reclamaron mejoras laborales, se quejaron de las “supuestas escuchas” en tiempos de Francisco González y de cómo la red de oficinas, como siempre por otra parte, tenían la orden de recoger votos de accionistas minoritarios para aprobar las propuestas del Consejo y ratificar su gestión. Algunos accionistas individuales, también con muchos comedimiento, ironizaron sobre la caída de valor de las acciones, paralela al enriquecimiento de Francisco González. Como siempre, hubo quien reclamó la vuelta de los centros de decisión a Bilbao, mientras provocaba sonrisas y aplausos al advertir sobre la posibilidad de que las próximas Juntas se celebren en Estambul.

El gran momento de la Junta fue, sin duda, la aparición en el turno de preguntas de Luis del Rivero, ex presidente de Sacyr, para criticar con dureza extrema la gestión De Francisco González. Reprochó que el anterior presidente logró prescindir de los históricos consejeros del banco con acusaciones de las que luego serían exonerados. Además, reveló que cuando Sacyr adquirió acciones del BBVA e intentó tomar el control lo hizo junto con 81 de las 82 familias fundadoras de la entidad.

Durante una hora, Carlos Torres y el Consejo de Administración aguantaron el chaparrón de las críticas y quejas de hasta 13 accionistas diferentes. Nunca perdieron la compostura, conscientes de que se trataba de un asunto de resistencia. “El que resiste, gana”, decía Cela. Los responsables del BBVA siguieron el consejo al pie de la letra. Querían evitar una Junta tumultuosa y lo consiguieron. Pasaron el mal trago, Carlos Torres respondió con una larga y cordial cambiada a todas las preguntas y enseguida, a otra cosa y a procurar el olvido de Francisco González, aunque eso quizá no sea tan fácil. La estela del anterior presidente seguirá al banco durante mucho tiempo. Los mismos accionistas críticos con Francisco González confirmaron a Torres como presidente con el 98% de los votos. El consejero delegado incluso logró un 99% de apyos

Mucho antes, Carlos Torres, presidente designado por el propio González antes de su retirada, pronunció un largo y prolijo discurso, en el que eludió mencionar -ni tan siquiera una cita- a su predecesor, en un momento delicado para el BBVA, que investiga las supuestas escuchas realizadas por el ex comisario Villarejo, por encargo de la entidad financiera.

Todo estaba organizado en Bilbao para intentar evitar una Junta General problemática. La técnica es sencilla y está muy experimentada. En primer lugar, se trata de llenar el recinto con el mayor número de afines posibles, entre los que figura un buen número de directivos y empleados del banco. En segundo lugar, una fórmula casi infalible es organizar una junta larga y tediosa, con discursos extensos y muy detallados. Por eso, el secretario del Consejo, Domingo Armengol, dedicó casi 20 minutos a la lectura farragosa del orden del día y de las propuestas que se harían a la Junta para su aprobación. Lo normal en estos casos, al figurar en la convocatoria, es que simplemente se enumeren y luego se enuncien en la votación.

Carlos Torres, nuevo presidente, pronunció también un extenso -no menos largo que los de sus colegas en estas ocasiones- y minucioso discurso, en que pasó revista a la situación general del banco, resultados y dividendos incluidos, tanto en España como por todo del mundo. El presidente del BBVA se aferró a las grandes ideas, que desgranó poco a poco: “El futuro de la banca es financiar el futuro”. “Tenemos la responsabilidad de financiar el futuro y la asumimos a través de un propósito muy claro, como es poner al alcance de todos las oportunidades de esta nueva era”. Torres, que hizo algunos guiños a lo orígenes bilbaínos del banco, cosechó aplausos moderados cuando comentó que se desarrollaría alguna iniciativa cultural en la capital vasca. También al final, aplausos de cortesía. De Francisco González, ni una palabra.

La primera gran novedad fue la intervención del también nuevo consejero delegado, e turco Onur Genç, ahora el verdadero primer ejecutivo de la entidad, ya que Carlos Torres tiene menos poderes que Francisco González. Genç comenzó su discurso con unas muy breves palabras en castellano y otro no menos breve saludo en euskera. A partir de ahí, y durante media hora más o menos, detalló con minuciosidad y en inglés y ante un abnegado auditorio todos y cada uno de los datos del balance y cuenta de resultados de la entidad. De vez en cuando introducía una frase en castellano para destacar algún dato relevante, que era correspondida con aplausos corteses. Genç es, obviamente, la gran novedad de un banco que ganó 4.627 millones de euros en 2018, un 7% más que el año anterior y que afronta el reto de mantener y mejorar la rentabilidad en los diferentes mercados en los que opera: España, Estados Unidos, México, Turquía y Sudamérica. Son mercados muy diferentes, con condiciones muy distintas, incluidos los tipos de interés negativo en Europa. Onur Genç, por supuesto, -nadie lo esperaba- tampoco habló de Francisco González. Sin embargo, con su intervención en inglés ha hecho historia en ese banco global que tanto quería Francisco González.

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