Deuda

Las medidas de Milei para solucionar el endeudamiento de Argentina

La deuda de Argentina asciende a más de 23 billones de pesos, que actualmente equivalen a unos 23.000 millones de dólares

Javier Milei, presidential candidate of the Liberty Advances coalition
Javier Milei, el presidente electo de ArgentinaNatacha PisarenkoAgencia AP

 Argentina está en una situación enormemente complicada por el alto endeudamiento del país. Solo en pasivos financieros del banco central a muy corto plazo, la deuda asciende a más de 23 billones de pesos, que actualmente equivalen a unos 23.000 millones de dólares.

El problema es que esos pasivos vencen cada día o cada 28 días y en ese momento hay que refinanciarlos a unos tipos de interés que, en términos anuales, superan ahora mismo el 100%. Se trata, pues, de una coyuntura económica explosiva que llevará al país o a la hiperinflación o al default si no se ataja con prontitud.

La solución que parece haber ideado el nuevo presidente electo Javier Milei para evitar el apocalipsis consiste, inicialmente, en acudir a EE UU para buscar refinanciación en dólares a largo plazo para esos explosivos vencimientos de deuda a corto plazo en peso, pero no se trata de un remedio exento de problemas. A la postre, en lugar de reducir la deuda pública, la mantiene inicialmente estable o incluso la agranda –si el peso se deprecia frente al dólar, el valor real de la deuda en dólares se incrementará–.

Por eso, el presidente electo Milei necesitará complementar este reajuste financiero inicial con medidas mucho más contundentes y de fondo.

Primero, un plan de choque de ajuste presupuestario: para mejorar la solvencia del Estado frente a su enorme stock de deuda actual –y también para dejar de acumular más adeuda–.

Segundo, un plan de choque inmediato para relanzar el crecimiento económico. De ese modo, los ingresos públicos aumentarán sin tener que incrementar los impuestos y, nuevamente, la solvencia del Estado frente al stock de deuda se incrementará.

Y tercero, un plan de choque de privatizaciones, para obtener nuevos ingresos extraordinarios con los que reducir el stock de deuda pública –y así, nuevamente, mejorar la solvencia del Estado–. No es sencillo porque en cualquier momento el sobreendeudamiento puede estallar: pero cuanto antes actúe y dé certezas al mercado, tanto mejor.