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Los estancos españoles se "forran" con la subida del tabaco en Francia

Los establecimientos de las provincias fronterizas disparan su facturación tras la agresiva subida de impuestos y precios aprobada por Macron en 2017, según Altadis. El comercio de tabaco de contrabando también ha crecido un 28% en el país galo

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Tiempo de lectura 4 min.

19 de septiembre de 2019. 14:47h

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Roberto L. Vargas 19/9/2019

Una de las primeras medidas que Emmanuel Macron aprobó tras ser elegido presidente de la República Francesa fue subir de forma notable el precio del tabaco incrementando sus impuestos. Desde noviembre de ese año, el precio de la cajetilla de cigarrillos en Francia se ha incrementado un 23,4%, hasta los 8,5 euros, y está previsto que llegue a los 10 euros el año que viene. El objetivo de esta política fiscal era reducir el consumo de tabaco en el país. ¿Lo ha conseguido? Según el sector, no. Sencillamente, lo único que ha logrado es que se incremente el contrabando y que se compren más cigarrillos en los países fronterizos, Luxemburgo, Bélgica y España. Eso asegura Altadis.

Según esta tabaquera, dada la diferencia de precios con una cajetilla de cigarrillos en España -casi la mitad-, muchos franceses han optado por desplazarse hasta las provincias limítrofes con Francia para comprar tabaco. La consecuencia es que las ventas de cigarrillos en los estancos de estos territorios han subido de forma considerable. Altadis, haciéndose eco de datos del Comisionado del Mercado de Tabacos, asegura que en Lérida, entre julio de 2018 y julio de 2019, subieron un 6,69%; en Gerona lo hicieron un 5,1%; en Guipúzcoa, un 5,09%; en Huesca, un 4,19%; y en Navarra, un 3,19%. Lo mismo, aseguran, ha ocurrido en Luxemburgo y Bélgica.

Entre estados miembros de la Unión Europea la cantidad de cigarrillos que pueden comprarse en uno para introducirlos en otro no tiene las limitaciones de los países terceros, lo que posibilita este trasiego transfronterizo de cigarrillos. No ocurre lo mismo con Andorra, país considerado tercero y en el que se pueden comprar un máximo de 300 cigarrillos, lo que le ha impedido beneficiarse de la subida de impuestos francesa.

La otra forma que han encontrado los franceses de eludir el incremento de precios ha sido, según Altadis, el contrabando. La llegada de tabaco ilegal al país galo se ha disparado hasta el 27,9%, diez puntos más que hace un par de años.

Ambas circunstancias se han producido sin que, según la tabaquera, se haya producido una merma importante del número de fumadores y con el agravante de que el erario público francés ha dejado de recaudar un buen puñado de millones de euros en impuestos que, o bien se han perdido con el contrabando, o han acabado en las arcas españolas.

La agresiva política de impuestos francesa con el tabaco, la primera de la Europa continental, se ha demostrado para Altadis ineficaz para alcanzar los objetivos para los que fue planteada. ¿Podría una política coordinada de un incremento fuerte de las tasas de todos los países lograr el objetivo de reducir la venta de tabaco? Altadis no lo cree. Como ha explicado Rocío Ingelmo, directora de Asuntos Corporativos y Legales de la compañía, si se hiciera eso, “vendría más tabaco de contrabando de fuera, de países como Ucrania, Moldavia o Argelia”. Y el consumo se mantendría y la recaudación bajaría.

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