Turismo

La turismofobia pasa factura a los destinos emblemáticos

Las protestas contra el turismo masivo reducen la demanda y los precios en destinos como Barcelona y Mallorca, obligando al sector a replantear su modelo de gestión

Varios turistas equipados con sombrillas visitan la Sagrada Familia, en Barcelona.
Varios turistas equipados con sombrillas visitan la Sagrada Familia, en Barcelona.Alejandro GarciaAgencia EFE

"Manifestantes antiturismo en Barcelona rocían con pistolas de agua a los visitantes" (Washington Post). "'Váyanse a casa': los vecinos se desatan contra los turistas" (The Sun). "Las protestas contra el turismo en toda España continúan a pesar del crecimiento económico" (BBC News). Este tipo de noticias plagaron los medios internacionales el verano pasado en plena oleada de protestas contra el turismo de masas por su impacto negativo en la vivienda y el medio ambiente. La hostilidad contra la alta afluencia de turistas arraigó en los destinos más visitados, con movilizaciones en Barcelona, Mallorca, Ibiza, Menorca, Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, La Palma, Málaga, Alicante y un largo etcétera. Ahora ya se puede decir que los manifestantes han logrado, en parte, su propósito. No solo han proliferado las regulaciones de pisos turísticos, ecotasas y sanciones sino que se ha extendido una cierta reticencia a visitar estos destinos. Según ha detectado la "traveltech", de origen belga y con sede en Londres, Lighthouse la demanda turística en ciudades como Barcelona, Ibiza o Palma de Mallorca ha descendido un 3,8% de media durante la temporada alta de este verano, a pesar las de las cifras récord de llegadas de turistas internacionales y gasto.

"Si bien la reacción contra el turismo masivo se ha observado en varias comunidades del mundo -Venecia, Lisboa o Ámsterdam, entre otros-, España es la que ha recibido más atención mediática", señala Lighthouse. Esto se debe, en gran parte, a que es una de las grandes potencias turísticas mundiales, con 93,8 millones de visitantes extranjeros en 2024, un récord, y un ingreso histórico de 126.282 millones. El turismo está viviendo otra época dorada en España y, según las previsiones del Ministerio de Industria y Turismo, podría superarse la barrera de los 100 millones de turistas internacionales en 2025. Estos datos han hecho que la oposición al turismo masivo arraigue entre los españoles e influya en el comportamiento de los consumidores.

Analizando las tendencias de Google Trends, se ve que las búsquedas de los términos “protesta Barcelona” y “protesta España” se dispararon durante junio y julio de 2024 y 2025, siendo Barcelona la que más consultas acapara. Esta preocupación se ha traducido en una caída interanual en los indicadores de demanda en aquellos destinos españoles con un sentimiento anti-turístico significativo.

El promedio de la caída en los indicadores diarios de demanda durante julio y agosto respecto al mismo periodo de 2024 es del 6% en Barcelona, 4% en Granada, 2% en Ibiza, 3% en Málaga, 7% en Palma de Mallorca y del 1% en Tenerife. Es decir, donde los movimientos de protesta fueron más sonoros y más cubiertos por la prensa, como Barcelona y Mallorca, registran las mayores caídas de demanda respecto a 2024. Estos datos son construidos a partir de diferentes indicadores, como ocupación, hoteles no disponibles y búsquedas, pero parece haber un patrón que podría estar relacionado con el cambio que exigen los locales. Lighthouse destaca que, aunque la mayoría de estos destinos registran subidas de demanda interanual en los periodos de temporada baja en la segunda mitad del año, hay que observar que el periodo crítico de julio y agosto es débil en todas estas ubicaciones. Este comportamiento es selectivo y no está provocando una caída generalizada del rendimiento turístico en España.

¿Las protestas afectan también a los precios de los hoteles? Al analizar Barcelona y Mallorca, donde los movimientos anti-turismo han tenido más repercusión, los precios reales en 2025 han bajado de media en Barcelona y han subido ligeramente en Mallorca. Sin embargo, los precios anunciados para julio y agosto han descendido en ambas. En Barcelona, los precios efectivos y anunciados han bajado un 3% interanual en todo el año y lo mismo ocurre en julio y agosto. En Mallorca, los precios han subido un 4% durante el año, pero bajan un 2% en julio y agosto. En opinión de Lighthouse, "el patrón general de peores resultados en temporada alta y mejores en temporada baja en los destinos más turísticos parece indicar que las protestas están teniendo impacto".

Desde Exceltur, no obstante, Óscar Perelli del Almo, vicepresidente ejecutivo de la asociación turística, reconoce la preocupación del sector turístico en torno a la turismofobia, pero no han percibido que estos brotes hayan afectado a la demanda, que se encuentra en máximos. "El reto es el de la gestión", apunta. Perelli señala que en los últimos 10 años en España se ha duplicado la capacidad alojativa a través de las viviendas turísticas. Esto "ha permitido un crecimiento de la afluencia turística enorme" y esto supone un "cambio de modelo" y de "paradigma de cómo hacer las cosas". "En España estábamos acostumbrados a que las estrategias de las administraciones públicas se centraran en cuanto más mejor. Ahora esto no puede ser así. Tenemos que ser conscientes de que hay destinos en determinados momentos del tiempo y en determinados espacios concretos ya no cabe más gente. Tenemos que empezar a gestionar esos límites de afluencia para que las cosas funcionen", señala el vicepresidente ejecutivo de Exceltur.

El cambio pasa, según Perelli, por "establecer límites a alojamientos donde haya saturación"; "gestionar el marketing de otra manera, para intentar atraer a los turistas más interesantes, que no son los que más gastan, sino los que más respetan la forma de vida de las sociedades locales"; e "invertir en infraestructuras de gestión, por ejemplo, del tráfico en las zonas del litoral" como sistemas que en las carreteras te avisen de que todos los parkings de la costa están llenos. Además, Óscar Perelli del Almo incide en que la mayor parte del aumento de la presión humana en las ciudades que se ha producido desde la pandemia se debe a la llegada de nuevos residentes (88%) y solo un 11% a la presencia de más turistas. En regiones más turísticas, como Canarias, el turismo representa un 31% de esa mayor presión, mientras que el otro 70% se debe a la llegada de más población extranjera. Esta mayor afluencia, tanto por un motivo como por otro, se debe gestionar "para que la población residente y la turística convivan y no se produzcan esos brotes de rechazo al turismo", subraya Perelli.