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Villar Mir vende el 7% que le quedaba en OHLA y se despide de la constructora que fundó hace 36 años

El fondo Tyrus compra la participación familiar por 23 millones de euros y se convierte en el tercer máximo accionista de la empresa controlada por los hermanos mexicanos Amodio

Juan Miguel Villar Mir, fundador de la constructora OHL
Juan Miguel Villar Mir, fundador de la constructora OHLlarazonfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@1ca0c1f9

Grupo Villar Mir ha salido definitivamente del capital de OHLA, ahora controlado por los hermanos mexicanos Amodio, con el traspaso a Tryus, un fondo acreedor vinculado a la deuda de Villar Mir, de su paquete accionarial del 7% por un importe de 23,5 millones de euros.

El traspaso tuvo lugar el pasado jueves 2 de marzo y fue la pasada noche cuando ambas partes, Grupo Villar Mir y el fondo radicado en Mónaco, lo notificaron a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Se trata de un total de 41.948.610 de acciones, que ese día cotizaban a 0,56 euros cada una y que ahora están en manos de Tyrus, fondo controlado por Antoine Georges Chedraoui, pasando a ser el tercer mayor accionista de la constructora, solo por detrás de los Amodio y del fondo Sand Grove (Simon Davis).

Villar Mir, que controlaba su participación en OHLA a través de Inmobiliaria Espacio, se ha quedado con una cartera residual de 6.001 acciones, con un precio actual de mercado de 3.721 euros.

La familia pone fin así a una trayectoria de 36 años, desde que en 1987 Juan Miguel Villar Mir comprara a Altos Hornos de Vizcaya la constructora Obrascón y que en 1999 se fundase OHL, pasando a llamarse hace dos años OHLA.

En el marco de este nueva etapa, OHLA está actualmente inmersa en un proceso de desinversiones con el objetivo de seguir reduciendo su deuda. En este contexto, la compañía ha solicitado a los tenedores de bonos ciertas modificaciones en los términos el proceso de reestructuración.

Se trata, en concreto, de la libración de la pignoración de las acciones de Ingesan, de cara a su desinversión, y teniendo como fin último mejorar el rating crediticio e incrementar las líneas de financiación del circulante.

Todo lo anterior redundará en una mejora de los márgenes, del beneficio y de la generación de la caja operativa recurrente, reduciendo la ratio entre deuda financiera bruta y resultado bruto de explotación (Ebitda) por debajo de las 2,5 veces.