Sánchez debe volver a la casilla de salida

«La negociación del CGPJ no puede hacerse bajo la espada de Damocles de la reforma»

Más allá de cualquier especulación sobre las reales intenciones del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con respecto a la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), está el hecho incuestionable de que los dos partidos que forman la coalición de gobierno han urdido una propuesta de ley que devalúa la independencia del órgano rector de la Magistratura y que, en consecuencia, va en contra de los principios que defienden la Unión Europea y el Consejo de Europa sobre la obligación de los estados miembros de garantizar la separación de poderes, con especial cuidado en lo que se refiere a la potestad sobrevenida del Poder Legislativo. De ahí que, antes de abordar cualquier proceso negociador, sea imperativo que el Gobierno de coalición, que dado nuestro sistema electoral es el que tiene la última palabra, reclame la retirada de la proposición parlamentaria, so pena de pretender el imposible político de que la oposición se avenga a negociar bajo la espada de Damocles de la reforma en marcha. Dicho esto, que, sin duda, supone una invitación al jefe del Ejecutivo para que vuelva a la casilla de salida, no podemos estar más de acuerdo en la necesidad de que los dos grandes partidos acuerden la renovación del CGPJ lo antes posible, poniendo fin a uno de los factores que más han tensionado la vida pública española. Somos conscientes tanto de la voluntad expresa del Partido Popular en seguir esta vía – tal y como anunciaba, ayer, en LA RAZÓN su secretario de Justicia, Enrique López–, como de la dificultad que supone para Pedro Sánchez la exigencia de exclusión de los representantes de Unidas Podemos en este proceso, pero, sin duda, el jefe del Ejecutivo sabe que una buena parte de la opinión pública entiende las reticencias que embargan al líder del PP, Pablo Casado, a la hora de negociar con un partido que no se ha recatado lo más mínimo en sus ataques al Poder Judicial, que presenta varios flancos abiertos en los tribunales y que tiene a su principal dirigente, Pablo Iglesias, incurso en un procedimiento penal. De hecho, la oportuna mención por parte de Pedro Sánchez a la circunstancia de que iba a ser el ministro de Justicia, Juan Carlos del Campo, socialista, quien encabezara la negociación con los populares demuestra que es posible una salida. Aunque, a este respecto, es fácil deducir que el amplio rechazo social y político a la propuesta de reforma del Gobierno, con inmediata repercusión y alarma entre las instituciones europeas, ha influido en el cambio de posición de Pedro Sánchez y en su oferta de volver a la mesa de negociación con el Partido Popular, lo cierto es que se abre una ventana de oportunidad que es preciso aprovechar.