Es urgente un plan único contra el virus

«La gravedad de la pandemia no deja más camino que la rectificación de errores»

Moncloa Moncloa

Cuando España supera el millón de infecciones por coronavirus, los fallecimientos diarios se cuentan por centenares y hay regiones, como Navarra, donde la incidencia de contagios está descontrolada, no parece que sea especialmente útil enredarse en reproches que no llevan a nada. Es cierto, ahí están las hemerotecas como demostración palmaria, que la actuación gubernamental, errática y, en ocasiones, basada sólo en el voluntarismo, ha adolecido de la necesaria previsión, pero, debemos insistir en ello, si queremos mirar hacia el futuro y encarar la amenaza creciente de la pandemia, cuya evolución en los meses más crudos del invierno es de temer, no hay otro camino que el de la rectificación de errores. Y, en este sentido, la experiencia nos dicta que la multiplicidad de las medidas de prevención, la dispersión territorial de su aplicación y la diacronía que ha caracterizado el momento de la toma de decisiones no sólo no han impedido la llegada de la segunda oleada de la epidemia, sino que han esterilizado los esfuerzos hechos por la sociedad española durante la pasada primavera. En consecuencia, hoy, nos hallamos ante una opinión pública desalentada y confusa, cuando no directamente incrédula, que ha asistido en demasiadas ocasiones al espectáculo de la riña partidaria y que sospecha, con cierta razón, de una actuación gubernamental muy condicionada por los intereses políticos de La Moncloa. Por lo tanto, y ya que no parece probable un cambio de caras en el Gabinete, lo que, sin duda, reforzaría la percepción de los ciudadanos de que se aborda un cambio de rumbo y de actitudes, es imprescindible que Sanidad proponga y elabore un marco único territorial de aplicación de las nuevas medidas contra el virus, por supuesto, coordinado con las comunidades autónomas, pero en el que las reglas sean iguales para todos. Y es, si cabe, más urgente cuando nos encontramos en un escenario de trasmisión comunitaria que favorece que los distintos gobiernos autonómicos reclamen medidas excepcionales, como los toques de queda, de complejo encaje constitucional y, sobre todo, poco eficaces si no se adoptan de manera conjunta. Baste como apoyo a lo que decimos el ejemplo del País Vasco, alcanzado de lleno por la onda expansiva de la epidemia en Navarra. Debe ser, pues, el Gobierno de la nación quien tome de nuevo la riendas, por más que pueda suponer un desgaste de imagen, si es que se quiere demandar a la sociedad un nuevo tiempo de sacrificios. De lo contrario, seguiremos prolongando la agonía de muchos sectores productivos, cuyo horizonte de recuperación cada vez se aleja más –ya se comienzan a suspender los primeros actos navideños– y, lo que es más trágico, seguirá el imparable aumento de muertes.