Opinión

El submarino: Acoso y derribo

Ricardo Rubio Europa Press

Tanto en la calle Génova como en la Puerta del Sol se habían detectado movimientos sospechosos. Los populares se maliciaban, desde hace unos días, que la agresión homófoba que ha resultado no haber sido tal en Malasaña va a intentar ser capitalizada por sectores de la izquierda contra el Ejecutivo autonómico y el Ayuntamiento. El hecho de que algunas terminales mediáticas de la izquierdona pusieran el ventilador, con homilías laicas incluidas, acrecentó dicha sensación. Y es que Madrid pasó a ser un lugar inseguro y peligroso por un hecho aislado mientras que de La Coruña o Valencia no se escuchó nada similar. Finalmente, todo ha quedado en agua de borrajas y con muchos recogiendo el cable que lanzaron.