¿Qué deben hacer los padres contra el adoctrinamiento en la escuela?

La patronal de la escuela privada y concertada llama a la responsabilidad de pactar y llevar a las aulas los valores cívicos

Escuelas Católicas considera "innecesaria" la exigencia del 'pin parental' pero defiende la decisión de los padres
En la comunidad educativa hay discrepancias sobre el "pin parental" EUROPA PRESS

Estamos inmersos en un intenso debate acerca de los derechos de los padres sobre la educación de sus hijos. Los hijos no son propiedad de los padres…, pero, obviamente, tampoco del Estado, y mientras son menores de edad, su sustento y su educación es responsabilidad primaria de sus padres o tutores legales.

Estos derechos de los padres han sido reconocidos repetidamente en numerosos tratados internacionales ratificados por España. Y es evidente que esos derechos de los padres sobre sus hijos no son absolutos. Los padres pueden ejercer mal esos derechos y, por tanto, deben tener un límite, puesto que los hijos tienen también sus propios derechos y los poderes públicos deben amparar los de ambos. Siempre puede haber casos extremos en los que se hace patente una colisión entre los derechos los padres y los de los hijos, y entonces los poderes públicos tienen que actuar.

Pero esos casos no podrían aducirse como justificación para que alguien pueda ejercer diversas formas de adoctrinamiento ante las que los padres quedaran indefensos, sobre todo si se utiliza la escuela para imponer cuestiones que suscitan fuertes debates y están lejos del consenso general que debería pedirse en torno a los valores cívicos propuestos por el Estado.

Porque no solo los padres pueden ejercer mal su papel. También la escuela puede caer en actitudes adoctrinadoras, o al menos puede lesionar los derechos de los padres que se recogen en esos tratados internacionales. De la misma manera que muchos padres protestarían por actividades obligatorias en tiempo lectivo que tuvieran carácter político, o que promovieran una determinada religión en un colegio con un ideario no declarado públicamente afín a esa confesión, o contenidos que fueran racistas o machistas, también los padres tendrían derecho a protestar por ejemplo si hay clases en las que se estimula a las niñas y los niños a prácticas sexuales prematuras.

Pienso que allá donde haya adoctrinamiento, en el sentido que sea, los padres deben reaccionar. Creo que la principal acción de los padres contra el adoctrinamiento debe hacerse a través del AMPA, del Consejo Escolar y de la denuncia puntual de cada acción adoctrinadora: así defienden a todos, no solo a sus hijos.

El verdadero problema es que no todos los padres entenderán lo mismo por adoctrinamiento. Porque muchas veces no será cuestión tanto de adoctrinamiento como de diferentes convicciones por parte de los padres. Y precisamente por eso los colegios (también los públicos) deberían tener un proyecto de centro claro y manifiesto, de modo que los padres puedan elegir el centro más adecuado a sus convicciones, y eso además siempre aumentará la confianza de los padres en la escuela. Y todo ello dentro de una apuesta rotunda por la igualdad y el respeto a la pluralidad.

Hay que hacer un esfuerzo por salvar la confianza entre la familia y la escuela. Es cierto que un abuso del PIN parental podría llevar a buscar una educación curricular a la carta, o a poner vetos caprichosos que hagan difícil mantener con normalidad el carácter propio del centro, cuya consistencia es fundamental para que exista una oferta plural de opciones educativas. Pero prohibir cualquier resistencia ante posibles imposiciones ideológicas que pudieran darse, también puede generar abusos graves.

Quizá el debate real de fondo no es de quién son propiedad los niños, sino cuáles son esos valores que tiene que compartir todo ciudadano. Deberíamos hablar con sosiego sobre esto, sin descalificaciones y sin polarizaciones, para ver qué materias deben ser obligatorias, cuáles deben ser voluntarias y cuáles deberían estar prohibidas.