Amatï: una escuela activa en Pozuelo de Alarcón

“Hacemos de la utopía un sueño, del sueño un proyecto y del proyecto una realidad”.

Trabajar con amor y respeto la educación de los niños.
Trabajar con amor y respeto la educación de los niños.

Amatï nace de la necesidad de poder a aportar a las familias una alternativa a la educación tradicional, una escuela que se base en los principios de la educación viva y activa, dirigido a los niños y niñas de 0-6 años y a sus familias.

Este proyecto surge con el propósito de crear un espacio natural en el que los niños se desarrollen plenamente, aprendan en un entorno lleno de armonía, respetando sus ritmos, emociones, personalidad y potencial.

La esencia y la clave del proyecto es acompañar a los niños, protegerlos, acogerlos, cuidarlos, buscar su bienestar, ayudarles a canalizar sus miedos, saber actuar ante sus manifestaciones, darles el sostén necesario que les permita sacar todo lo que llevan dentro.

Desde la creación del proyecto, consideramos que las familias deberían ser una parte fundamental en la escuela. Compartimos con la familia la responsabilidad de garantizar el bienestar del niño y lograr su desarrollo armónico en todas sus capacidades.

Trabajo intenso y lleno de emoción e ilusión. Aquí está la magia de este proyecto. La magia de nuestro día a día: la ilusión, el deseo de participar y colaborar, la emoción para compartir, el afán de sacar adelante, remando en el mismo barco, un proyecto pedagógico y un proyecto de vida.

Amatï es fundamentalmente una escuela donde, tanto niños como adultos, CRECEMOS. Cada uno da y recibe de diferentes maneras, siendo tan importante el aprendizaje de los niños y las niñas como el de los adultos que son parte de la escuela.

En este sentido, también es esencial la implicación y participación por parte de las familias para sostener un proyecto de estas características. En Amatï hemos consensuado los valores, principios pedagógicos y metodológicos que marcan nuestra línea de trabajo para lograr el desarrollo integral del niño, facilitando la satisfacción de sus necesidades fisiológicas, afectivas y de relación, y ofreciendo a cada uno el acompañamiento que necesita, logrando el desarrollo armónico de sus capacidades y de su personalidad. Por tanto, podemos decir que nuestra escuela, es un ESPACIO DE CRECIMIENTO.

Ofrecemos un espacio cálido, acogedor y seguro donde cuidamos mucho el ambiente para generar un clima de confianza donde se fomente la comunicación. Amatï se centra en el respeto, la aceptación, la autonomía, la libertad, los límites y el descubrimiento de sí mismo y del entorno. Este es un pilar fundamental del proyecto. Los límites vienen impuestos por el respeto hacia el otro, al espacio y a los objetos. En el conflicto, nuestro acompañamiento se basa en garantizar la seguridad física y emocional, dar autonomía, de forma que las niñas y los niños adquieran progresivamente a lo largo del proceso suficientes herramientas internas como para afrontar por sí mismos estas dificultades. Un proceso que les fortalece.

Amatï ofrece a los niños un conjunto de experiencias que promueven su desarrollo y aprendizaje. Prestamos especial atención a las tareas vinculadas al cuidado y sus necesidades: afecto, alimentación, higiene, descanso, juego y seguridad.

Consideramos que, como seres competentes, personas con derechos y capacidades, curiosidad y deseos de aprender, son los protagonistas y participantes activos de sus propios procesos de desarrollo. Los niños aportan sus intereses, sus emociones, sus conocimientos y las experiencias que viven en otros contextos. Para poder hacer todo esto, necesitan la participación activa de las personas de referencia, con su afecto, su aceptación, los retos que plantean y los ánimos y sugerencias que proporcionan, acompañan a los niños, en el camino de ir creciendo.

Los niños aprenden haciendo, en contacto con el entorno y con los iguales. Esta visión de cómo los niños aprenden, nos lleva a hacer una propuesta de organización metodológica en la que el equipo pedagógico diseñamos espacios donde los niños pueden tomar decisiones, donde son vistos como personas capaces y competentes que, junto con los compañeros y adultos, van avanzando en su proceso de aprendizaje. El educador es su guía, diseñando las condiciones óptimas que hacen posible el desarrollo de sus capacidades.

Incorporar la estética en la escuela es un esfuerzo evidente en muchos sentidos: Huir de los estereotipos, incorporar materiales de origen natural y noble que aportan calidez a los ambientes y distintas sensaciones a las personas que los habitan. No se trata sólo de incorporar estos materiales a una actividad, sino que habiten el espacio de la escuela con su propia personalidad, aportando su propia belleza.

La disposición del material es clave. Cada día, el material está presentado de forma atractiva, que hacen que los niños quieran realizar diferentes proyectos de juego con él.

A través de dichos materiales, ofrecemos a los niños la posibilidad de crear, de descubrir y expresarse.