Formarse a los 40 para emprender, una salida cada vez más real

El autoempleo es una posible solución cuando el talento y la experiencia de estos profesionales parece ser más un lastre que una ventaja. Cuando no encuentran una nueva oportunidad ni siquiera aceptando las reducciones salariales cercanas al cincuenta por ciento.

El autoempleo es una posible solución cuando el talento y la experiencia de estos profesionales parece ser más un lastre que una ventaja.  Cuando no encuentran una nueva oportunidad ni siquiera aceptando las reducciones salariales cercanas al cincuenta por ciento.
El autoempleo es una posible solución cuando el talento y la experiencia de estos profesionales parece ser más un lastre que una ventaja. Cuando no encuentran una nueva oportunidad ni siquiera aceptando las reducciones salariales cercanas al cincuenta por ciento.

Cada día nos encontramos con más casos de cuadragenarios, coloquialmente cuarentones y cuarentonas, que además de cargar con este estigma casi despectivo sobre su edad, por hache o por be, les toca emprender. Personas que han trabajado por cuenta ajena durante más de veinte años, muchos en la misma empresa, y que se han visto en la calle por la crisis, las reducciones de plantillas o por cualquier otro motivo laboral que casualmente afecta en mayor medida a este colectivo, y obviamente a toda su familia.

El autoempleo es una posible solución cuando el talento y la experiencia de estos profesionales parece ser más un lastre que una ventaja. Cuando no encuentran una nueva oportunidad ni siquiera aceptando las reducciones salariales cercanas al cincuenta por ciento.

Ya hay más de un millón de personas en esta situación en España, que se agrava con casamientos tardíos, hipotecas infinitas, divorcios o padres y madres con hijos pequeños. Una triste realidad laboral que ya estamos viviendo y que hay que afrontar con coraje desde el entorno familiar. Porque para emprender hay que ser valiente, hay que estar dispuesto a dar ese primer paso, aunque ya no se sea un chaval.

Y es cierto que emprender no es nada fácil. Por muchas ayudas que anuncien o por cada historia de éxito que nos cuentan, hay miles de fracasos detrás.

Existen emprendedores de vocación y emprendedores por obligación. La gran mayoría de los obligados son emprendedores sénior, abocados a esta vía más por necesidad que por convicción. Pero, no es malo llegar a este punto aunque sea de rebote. Tiene muchas ventajas ser mayor y tener mucha experiencia a la hora de emprender. Circula por la red un estudio de dos profesores de Massachusetts Institute of Technology que aseguran que el fundador de una startup de 50 años tiene 2,8 veces más probabilidades de que esta exitosa que a los 25 años.

No tengan miedo. Déjenme decirle que la nueva etapa es apasionante, mejor que esperar la ansiada jubilación viendo cómo pasa despacio el tiempo en el reloj. Lo que está por venir es un mundo convulso, cambiante, incierto y a la vez mucho más grande, con más oportunidades y con mayor capacidad de sentirse vivo para aquellos que se sientan jóvenes de espíritu. Le quedan muchos años de trabajo y su planteamiento, desde las canas, va a ser mucho más sereno, profundo e intenso que el de un impetuoso zagal. El mundo laboral está cambiando y aferrarse a lo que pudo ser y no fue, no vale para nada, lo mejor es ir preparándose para no sólo descubrir nuevos mundos sino crearlos. Volver a ser pionero de una nueva etapa y crearla paso a paso con sentido común, es una obligación.

Y para los treintañeros que leen atónitos e incrédulos desde su confortable puesto de trabajo este artículo, les aconsejo que se preparen para este cambio, que probablemente a ellos les llegará antes que a nosotros.

Permítanme que les sugiera hacer crecer y mantener su networking porque es muy probable que tengan que tirar de ellos en el futuro, la vida es caprichosa y el que hoy es su colaborador mañana podría ser su cliente, su jefe. No permita que la brecha digital se agrande, ni desconocer las redes sociales aunque su trabajo siga siendo analógico y no requiera de transformación. Piense en cultivar sus fortalezas y ser experto en algo, porque en el futuro es muy probable que venda esa experiencia como elemento diferenciador. Y sobre todo no deje de aprender, esto cada vez va más rápido. Explore al máximo todo lo que tenga que ver con su especialidad, las nuevas tendencias, infórmese, estudie y cree su marca personal, su sello de identidad.

Perder el trabajo no es el fin del mundo ni mucho menos, pero nuevos tiempos requieren nuevas aptitudes. Y estar preparado para cuando llegue el momento le hará pasar menos tiempo en el purgatorio. Y si tiene el gusanillo del emprendimiento vaya alimentándolo para cuando toque ser mariposa. Trabajar estas habilidades mientras trabaja le ayudará sin duda a activarse rápidamente en un futuro inmediato, porque ineludiblemente le va a tocar, le acabarán echando si no se va usted antes.

Emprender no es una cuestión de edad. Es una cuestión de actitud. Para emprender hace falta valor. Un proyecto. Mucha Ilusión. Muchas ganas de intentarlo y capacidad para asumir el fracaso. Y evidentemente ganas de intentarlo una y otra vez hasta dar con la piedra filosofal. Tendrá que vivir en la incertidumbre, pero hasta a eso llega uno a acostumbrarse.

¿Podemos emprender a los cuarenta? La respuesta es sí. Emprender es una opción más y como todo en la vida tiene ventajas e inconvenientes hacerlo a los cuarenta o a los cincuenta versus a los veinte. Pero poder, se puede y si no queda más remedio, con más razón.

Emprender está de moda, y hacerlo joven también. Me gustaría que no fuera una moda pasajera sino el principio de un cambio de mentalidad en nuestra sociedad. Y que además de apoyar a los jóvenes y a las mujeres emprendedoras, también se le den oportunidades a todo ser vivo que quiera emprender, sin discriminar, y sobre todo a esos seres no inertes entre los que me encuentro, reivindico el emprendimiento senior como fuente de valor para sacar los cadáveres laborales que la crisis ha dejado. No se resigne a lo que le ha tocado porque cada uno escribe su camino de puño y letra. Y lo mejor está por venir.

Einstein dijo que sentía una enorme gratitud por todos aquellos que le dijeron “NO”. Gracias a ellos, lo hizo él mismo.