Castells pide a las autonomías que bajen las tasas universitarias sin dar financiación

“Denme el numerito que luego hablo yo con Hacienda”, ha pedido el ministro a las Comunidades autónomas que dicen que “no sabemos con qué dinero vamos a pagar”

Sesión de control al gobierno en el Senado
El ministro de Universidades, Manuel Castells, en una sesión en el SenadoEmilio NaranjoEFE

El ministro de Universidades, Manuel Castells, quiere que las comunidades autónomas bajen los precios de las matrículas universitarias. «Es un compromiso de programa y eso no se discute», ha dicho tajante durante su comparecencia en el Congreso. La cuestión ahora es cómo se hace en un momento especialmente delicado para la economía.

Su planteamiento lo ha llevado hoy a la Conferencia General de Política Universitaria (CGPU), en la que participan representantes de todas las comunidades autónomas. Castells quiere que las autonomías fijen de común acuerdo un precio máximo de las tasas universitarias que podría revisarse anualmente. Pero, ¿cuánto es ese precio máximo? El Ministerio ya ha hecho una propuesta: volver a los precios públicos del curso 2011-12 después de que el pasado martes el Gobierno aprobara un Real Decreto que elimina el sistema de horquillas vigente, en vigor desde 2012, conocido como «el tasazo», que ha permitido que estudiar en la universidad sea más caro o más barato dependiendo de la Comunidad en la que se cursen los estudios superiores y con un incremento medio del 17%, según el Gobierno. «La cuestión ahora es cómo se calcula el precio máximo, si lo podemos pagar y quién paga (...) Hay que llegar a un sistema equitativo», ha dicho poco después durante su comparecencia en el Congreso. «El trato» ahora con las comunidades autónomas es «que me den ahora un numerito y veo con Hacienda hasta dónde podemos llegar».

El ministro ha reconocido ya en varias ocasiones que bajar las tasas universitarias «es una obsesión para mí», «mi tema favorito», además de uno de los puntos del acuerdo del Gobierno de coalición. El ministro argumentó que «si bien es necesario aumentar los recursos de las universidades, no es equitativo que dicho aumento se produzca a costa de las matrículas que tiene que pagar el estudiantado y sus familias, particularmente en un momento de tanta penuria económica como el actual». Sin embargo, que Castells pudiera cumplir con su programa de Gobierno obligaría a Cataluña y Madrid a bajar entre 400 y 900 euros el precio de la matrícula universitaria. Universidades cree que esta desigualdad territorial en la fijación de precios públicos «genera problemas de equidad en el acceso a los estudios universitarios, con el riesgo de poner en situación de exclusión social a las estudiantes que no disponen de suficientes recursos».

Ahora bien, las comunidades autónomas tendrán que ver si son capaces de asumir económicamente la propuesta, pero ya han mostrado sus reticencias porque el «plan Castells» no viene acompañado de un plan de financiación. El mismo Castells ya dijo en una comparecencia reciente en el Palacio de la Moncloa que la posibilidad de que esta medida se pueda llevar a cabo dependía de que haya Presupuestos, cosa que parece imposible por ahora. La portavoz de Cs en el Congreso, Marta Martín, ayer incluso advirtió al ministro de que pusiera cuidado en no crear falsas expectativas. «Ojo con las promesas que se hacen y que luego no se puedan cumplir porque la gente lo está pasando muy mal», dijo.

Fuentes de la Comunidad de Madrid han asegurado que «las autonomías no somos la caja del Ministerio para tomar medidas que ni sabemos el alcance que tienen, ni sabemos con qué dinero vamos a pagarlas». Es por esto por lo que «le hemos exigido que aclare si viene acompañado de una financiación adicional para las comunidades autónomas. Es muy fácil anunciar medidas populares y dejar la pelota en el tejado de las comunidades autónomas. En Madrid, bajar las tasas a niveles inferiores a 2012, tal y como pretende Castells, supondría un impacto de 120 millones de euros, una cantidad similar a la que se gasta la Comunidad en la lucha contra incendios, la que destina a formación de desempleados o su presupuesto a I+D+I.

Crue Universidades Españolas, que agrupa a todos los rectores, ha recordado que la medida “debe venir acompañada de fórmulas compensatorias que eviten a las universidades públicas una preocupante pérdida de ingresos; máxime si tenemos en cuenta que el Sistema Universitario Español cuenta actualmente con un 30% menos de financiación que en 2009, mientras que otros países, como Portugal, la han incrementado en un 14%”.

Es por esto por lo que considera “imprescindible” que se garantice una financiación autonómica y estatal que “permita al Sistema Universitario Español continuar ofreciendo el reconocido servicio de calidad y competitividad internacional que tanto le ha conseguido alcanzar. De no hacerlo, sería inevitable el impacto negativo sobre la actividad docente, investigadora y de transferencia”.

Lo que cuesta estudiar, dependiendo de la Comunidad

La vuelta a precios anteriores a 2012 supondría que aquellas comunidades que subieron mucho los precios, tengan que hacer ahora una importante bajada. Es el caso de Cataluña, la más cara de España para estudiar. Matricularse por primera vez de un curso en un grado de Humanidades (unos 60 créditos) ahora cuesta 600 euros más que antes de 2012, y en uno de ciencias, 950 euros más. En Madrid, cuesta 474 euros más en las no experimentales y 294 euros las experimentales. De ahí la preocupación por la medida anunciada por Castells.

Si atendemos a la media de precios en toda España, volver a los precios anteriores a la crisis supondría una rebaja de 138 euros de media en el coste de un curso académico de 60 créditos para carreras que no son experimentales, y de 187 para las que sí lo son. Es decir, el precio público del crédito matriculado por primera vez en los estudios de grado pasarían de los 14,3 euros a 12, en las de mínima experimentalidad, y de 21,7 euros a 18,58, de los grados técnico, según los precios públicos recogidos en el Ministerio de Universidades.