La Formación Profesional. El patito feo que se convierte en cisne

En estos momentos son muchos los alumnos, aconsejados por sus familias, que han de decidir su futuro formativo tras acabar la enseñanza obligatoria.

Cierto que la Formación Profesional es una opción cada vez más seleccionada. Pero todavía encontramos tópicos que hacen que sea percibida como la hermana pobre de la educación.

Son muchos los mensajes que de una manera directa o indirecta se transmiten a nuestros adolescentes menoscabando esta formación profesional. Entre ellos podemos encontrar frases del tipo: “Yo lo apunté a este cole porque así puede seguir aquí hasta el bachillerato y con los mismos compañeros” …, “La Formación profesional es para los que no les gusta o no pueden estudiar”… ,” ¿ Qué modalidad de bachillerato ha escogido tu hijo? …” Ah!! ! Formación profesional! . Bueno, así sabrá un oficio…

La lista de mensajes que infravaloran la formación profesional de manera directa o indirecta podría ser muy larga; seguro que pueden reconocerlos en cualquier conversación social.

La realidad es muy distinta. Voy a intentar hacer un alegato en defensa de la Formación Profesional.

No se aprende sólo un oficio. Hay más de 170 ciclos formativos en la oferta académica actual.

Se debe estudiar. Y mucho. Pero integrando la teoría y la práctica. Además la Formación Profesional potencia la creatividad, la innovación y el emprendimiento. Permite acceder a la universidad e incluso se convalidan asignaturas cursadas previamente. Y para terminar de convencer a los jóvenes, puedes también disfrutar de intercambios internacionales tipo Erasmus.

Es una opción cada vez más escogida por los jóvenes españoles. Los europeos ya hace tiempo que apostaron por esta vía. Se dieron cuenta que lo importante es tener el grueso de la población con estudios profesionales técnicos.

En España, el hecho de que la FP que sea una formación que requiera más inversión presupuestaria que la formación en Bachillerato ha incidido negativamente en que no se haya implementado como hubiera sido de esperar en una potencia demográfica y económica como la española. Una clase de bachillerato la puedes mantener con un profesor y un mobiliario. Un ciclo formativo requiere, además de esa aula y profesor, una dotación en materiales específicos, productos y servicios técnicos.

Este curso 2019-2020, cerca de 900.000 alumnos han escogido la vía de la Formación Profesional, en una tendencia claramente en auge.

Podemos comprobar los datos visitando la página del Ministerio de Educación y Formación Profesional

https://www.educacionyfp.gob.es/dam/jcr:b998eea2-76c0-4466-946e-965698e9498d/datosycifras1920esp.pdf

Como orientadora escolar durante estos últimos años el consejo a mis alumnos fue mayoritariamente que siguieran la vía de la Formación Profesional exceptuando aquellos alumnos que quisieran cursar tras acabar Bachillerato estudios universitarios del ámbito de la Filología, Humanidades, Filosofía, Derecho o Información y Periodismo, por ejemplo.

EL motivo es muy sencillo y espero que este argumento sirva a algunos adolescentes y familias, e incluso siendo osada a nuestras autoridades académicas.

Si realizas una formación de ámbito profesional, siempre al acabar el curso específico escogido tendrás una titulación que te permita o bien seguir estudiando o solicitar un trabajo en referencia a la formación profesional aprendida. En cambio, con dos años de estudios en alguna modalidad de bachillerato no puedes optar específicamente a un trabajo concreto.

Si esto no fuera suficiente, añadiré otro aspecto que me parece mucho más clarificador en caso de que no se quiera renunciar a la vía universitaria.

Pensemos por un momento que somos el decano de una Facultad de Medicina. ¿A quién admitiríamos en primera opción para cursar los estudios de medicina? ¿A un alumno que provenga de dos años de estudios de bachillerato y prueba de selectividad ?, ¿ o a un alumno que haya superado un Grado Medio de Auxiliar de enfermería, o de Emergencias sanitarias o de farmacia y parafarmacia, y además haya continuado con un Grado Superior de Anatomía patológica y citodiagnóstico, o Audiología protética, o Dietética o Documentación y administración sanitaria, o Higiene bucodental o Laboratorio clínico y biomédico, o Ortoprótesis y productos de soporte y además haya superado una nota académica alta en estos últimos estudios?... Yo no lo dudaría. Escogería un alumno que provenga de la misma familia formativa y que además de teoría tenga ya práctica acumulada.

El mismo razonamiento me sirve si pienso en estudios universitarios de las diferentes Ingenierías. ¿A quién escogería si fuera el decano? ¿ A un alumno que haya cursado dos años de Bachillerato o a un alumno que haya cursado un Grado Medio de Instalaciones Eléctricas y automáticas , o Instalaciones de Producción de Calor, o Mantenimiento Electromecánico o Electromecánica de maquinaria, o Sistemas microinformáticos y redes, o … ( hay decenas de ciclos medios del ámbito técnico-tecnológico) y haya continuado con un Grado Superior de Automatización y Robótica industrial o Sistemas electrotécnicos y automatizados, O administración de sistemas informáticos en redes, o desarrollo de sistemas informáticos en redes, ciberseguridad o desarrollo de aplicaciones web, ( hay decenas de ciclos superiores de ámbito técnico e informático).

Yo personalmente lo vuelvo a tener claro. Escogería para continuar los estudios universitarios a alguien que ya conozca bien la teoría y la práctica profesional.

Así que, anímense, animaros. Valoren la Formación Profesional y sobre todo sacúdanse los conceptos caducos de una educación y un futuro formativo de otros siglos pasados.

Estamos en el siglo XXI. Necesitamos profesionales que siempre tengan ganas de formarse. Especialización y formación para toda la vida.

Pilar Barriendos. Pedagoga Terapeuta y Logopeda