La amenaza de Celaá a los padres insumisos: «Se tomarán medidas si es preciso»

La ministra advierte que se adoptarán medidas coercitivas si hay padres que desisten de llevar a sus hijos al colegio por miedo al virus

La ministra de Educación, Isabel Celaá, tiene clara la receta para el curso académico que está a punto de empezar, después de todo el trabajo realizado «en permanente contacto con la comunidad educativa y con las distintas administraciones»: «Acertaremos si trabajamos los contenidos esenciales», dijo, un asunto del que se tienen que ocupar los colegios e institutos, que son los que tienen ahora que determinar qué es lo esencial que los niños deben estudiar.

Ahora bien, todo esto deberá ir acompañado de un trabajo de refuerzo y apoyo que, «deberá aplicarse durante todo el curso». Ésta fue una de las principales reflexiones que expuso durante su comparecencia en la Comisión de Educación del Congreso en relación con la vuelta a la actividad académica a la vez que aprovechó para defender su gestión de coordinación en la vuelta a las aulas y de paso hacer una loa sobre el buen funcionamiento del estado de las autonomías, al menos en Educación.

La ministra hizo un llamamiento a evitar la confrontación política y defendió la necesidad de que los colegios estén abiertos durante todo el año porque «los beneficios de asistir a clase son mayores que los riesgos asociados; es imprescindible que hagamos el mayor esfuerzo».

De paso, lanzó una advertencia a los padres «rebeldes» que se resisten a llevar a sus hijos al colegio por miedo al contagio: «No queremos medidas coercitivas, pero, si es necesario, se cursarán, aunque preferimos que sea por convencimiento porque la educación es un beneficio y los niños felices se hacen en la escuela».

Lo cierto es que las «facilidades» que impulsó la ministra el curso pasado, que pidió que la repetición fuera la excepción y los alumnos pudieran pasar de curso en Bachillerato con suspensos (si la media daba un cinco) ha facilitado que la mayoría de alumnos reúnan los requisitos para presentarse este último curso a la Evau/Ebau.

Así, detalló que la proporción de matriculados en la EVAU este mes de junio en relación al número de alumnos que cursaron 2º de Bachillerato han pasado del 75,9% en 2019 a un 90,2%. Es decir, 14 puntos porcentuales más que el año pasado. Esto significa que teniendo prácticamente el mismo número de matriculados en 2º de Bachillerato que el año anterior se han titulado en Bachillerato y se matricularon en la EVAU 41.500 jóvenes más que el año anterior, dijo la ministra.

También hubo más aprobados en la prueba de acceso a la universidad. Pasó del 92,94% del curso pasado al 93,15% de este, lo que significa que 22.125 jóvenes más consiguieron este curso que se les abrieran las puertas de la universidad.

Celaá no ocultó su preocupación por la desigualdad que puede generar la situación educativa derivada de la pandemia. «Nos preocupa la desigualdad, es algo serio”. Así, apuntó que los mayores recursos en educación deben orientarse a evitar que esto ocurra. «Sin equidad no hay calidad y tenemos puesta la mirada en las actuaciones que hay que tomar», dijo.

La ministra centró una buena parte de su discurso en defender su labor de coordinación al frente de la Educación, después de que los grupos de la oposición la acusaran de falta de liderazgo, de “lavarse las manos”, de “fraude” de no despejar la incertidumbre que tienen la comunidad educativa.

Pero ella insistió, en que son las comunidades autónomas las que tienen las competencias en Educación. Y explicó su función de modo florido: «Se ha hecho un esfuerzo articulado sobre el engranaje institucional de un estado compuesto: el autonómico, que se basa en la distribución de competencias, la coordinación y la lealtad de todos los actores». Su lección sobre el estado autonómico continuó con un elogio sobre su buen funcionamiento: «Las comunidades autónomas tienen transferidas las competencias exclusivas en materia educativa y no cabe duda de la importante mejora que ha experimentado la educación en 40 años de vida democrática».

La ministra se empeñó en dejar claro que el Ministerio ha hecho lo que tenía que hacer en una situación como la actual: «Las Comunidades autónomas han trabajado con enorme esfuerzo por ejercer esas competencias con responsabilidad y el Ministerio ha desarrollado las suyas: iniciativa y cooperación impulsando la colaboración entre administraciones».

Del mismo modo Celaá negó que se haya actuado tarde. Aseguró que, a estas alturas, «los colegios sí saben lo que tienen que hacer» y defendió que sí había hecho sus deberes al frente de Educación después de que el Ministerio y las Comunidades autónomas se hayan reunido hasta en 20 ocasiones desde marzo. ¿Y la última reunión del 27 de agosto?...«Fue para actualizar medidas».