José Manuel Pingarrón: «La pandemia no va a crear una brecha en la formación de los jóvenes»

El secretario general de Universidades asegura que la universidad española «es buena», pero debe adaptarse a las relaciones con las empresas y su entorno

El curso pasado «se acabó como se pudo», dice Pingarrón. Incluso cree que ese paso de la universidad presencial a la online de la noche a la mañana se abordó de una manera «aceptable» en la mayoría de las universidades . Eso fue, sin embargo, el ensayo general para fulminar errores que este curso «no deben volver a ocurrir». El catedrático de química analítica se encuentra ahora volcado, en el Ministerio que dirie Manuel Castells, en una reforma que pretende el rejuvenecimiento de las plantillas, el diseño de una carrera profesional para el profesorado y en lograr que la educación superior «cumpla mejor con su función de servir a la sociedad».

¿La calidad de la enseñanza está garantizada este curso?

Todos los cursos han empezado con normalidad y las universidades, con los protocolos, están preparadas para hacer frente a lo que pueda ocurrir.

¿Cree que la pandemia puede generar una brecha en la formación de los jóvenes dependiendo de la Comunidad en la que se estudie?

No creemos. Es lógico que haya diferencias, no sólo entre comunidades autónomas, sino también entre universidades de una comunidad. Las instalaciones pueden ser completamente diferentes, sus planes de estudio, sus aulas, laboratorios, recursos, la cantidad de alumnos matriculados también son radicalmente distintas. Pero eso no quiere decir que haya una brecha. Todas las enseñanzas están garantizadas por la calidad de las agencias evaluadoras: tanto la ANECA, a escala nacional, como las agencias de las comunidades autónomas.

Algunos expertos hablan de que, en la enseñanza no universitaria, los alumnos perdieron un tercio o un quinto de lo que deberían haber aprendido. ¿Esto mismo también ha ocurrido en la universidad, los alumnos aprendieron menos el curso pasado?

El curso pasado se acabó como se pudo y hay que agradecer el esfuerzo de profesorado y personal de Administración y servicios y estudiantes. Nadie estaba preparado para un confinamiento y para un paso inmediato de la docencia presencial típica a la no presencial. Esto ha supuesto un esfuerzo enorme. Habrá casos donde esto no se ha hecho bien y otros en los que sí. El final del curso pasado fue un aprendizaje a marchas forzadas para saber cómo podíamos arrancar esta presencialidad adaptada a las nuevas circunstancias. Estamos confiados en que ahora ya no van a ocurrir algunas cosas que sucedieron al finalizar el curso anterior.

Se habla mucho del modelo online, pero algunas asociaciones de estudiantes aseguran que profundiza en que la universidad se haga más elitista. ¿Qué opina de esta afirmación?

En ningún momento apostamos por un cambio de modelo. Queremos que la universidad siga siendo presencial. Pero ahora se apuesta por una presencialidad segura. Es lo que se llama el modelo híbrido, que de lo que se trata es de que las grandes clases presenciales se puedan dar de forma online pero los grupos pequeños y, sobre todo las prácticas, sean obligatoriamente presenciales.

¿Quién están mejor preparadas para afrontar este nuevo curso en el que el ministro ha dicho que se trata de «sobrevivir», las universidades públicas o las privadas?

Depende de cada universidad. Hay algunas públicas que se han preparado de manera extraordinaria y otras que lo han hecho un poco peor. Ocurre los mismo en la privada. No hay una distinción. El otro día hablé con la rectora de la Universidad del País Vasco, que es pública, y ellos han hecho una inversión enorme en infraestructuras de tecnología de la comunicación en previsión de un confinamiento, han dado cursos para aprender la metodología online a más de 4.000 profesores. Es un ejemplo de una preparación extraordinaria.

¿Cree que los alumnos van a llegar a la universidad con más lagunas después de dos cursos inusuales?

No tiene por qué. El curso pasado se finalizó como se pudo y los estudiantes hicieron un esfuerzo enorme. Entiendo que los primeros días fue muy complejo, pero después lo he ido viendo con mis hijos, que se han ido adaptando y tanto alumnos como profesores hemos aprendido a hacerlo bien. Ya tuvimos un tiempo de aprendizaje y ahora no podemos decir que esto nos viene insospechadamente. Ahora lo tenemos que hacer bien sí o sí.

Los sindicatos han criticado la reforma universitaria por que no resuelve la situación de docentes e investigadores. ¿Qué opina de esto?

Estamos en conversaciones con sindicatos, rectores, autonomías y estudiantes y después tendremos que tomar decisiones respecto a lo que es la reforma del personal docente e investigador. La intención del Ministerio es totalmente contraria a esta afirmación. La reforma tiene cuatro ejes en lo que respecta al profesor docente e investigador que es proceder a un rejuvenecimiento de las plantillas del profesorado, establecer una carrera académica clara y definida, es luchar contra la precariedad de las figuras de profesorado y es promover la movilidad del profesorado. Los borradores van evolucionando con el tiempo pero estamos convencidos de que cuando saquemos el definitivo no sólo no perjudicará la estabilidad del profesorado, sino que luchará contra la precariedad.

¿Y cómo va a luchar el Ministerio contra la endogamia universitaria?

Esto, a veces, habría que matizarlo porque imagínese un estudiante de mi universidad, la Complutense, que después de acabar su tesis se va al extranjero, está cuatro o cinco años, consigue un contrato Ramón y Cajal y vuelve a la Complutense. Al final está dando clase donde hizo la tesis ¿A eso lo llamaría endogamia? Yo no. Pero para evitar algunos de estos problemas, uno de las cosas que proponemos en el nuevo estatuto del PDI es que las comisiones que tienen que evaluar todos los concursos de profesorado estén compuestas por un número de expertos en la materia en la cual la propia universidad que convoca la plaza esté siempre en minoría y los miembros que forman esa comisión sean elegidos por sorteo entre las diferentes universidades españolas dentro del mismo ámbito.

¿La reforma va a generar un efecto llamada del profesorado brillante que se ha marchado de España y quiera volver?

Queremos que en esa estrategia de rejuvenecimiento de la universidad española se creen plazas suficientes de doctores para, entre otras cosas, volver a llenar el vacío que hubo durante una época de tasa de reposición y que lo que hizo fue que las plantillas de profesorado disminuyeran. A su vez vamos a crear nuevas que permitan contratar a este profesorado que no tiene la acreditación pero que es brillante para que luego sea contratado. Y se haga por un tiempo suficiente para que luego consigan la acreditación a figuras estables de profesorado. Estamos considerando figuras de contratación que permitan este retorno de buenos docentes e investigadores que tuvieron que marchar durante la crisis y que estaremos encantados de abrirles una vía para que vuelvan a su país.

El número de universidades ha aumentado. ¿Esto es bueno o malo?

Ha aumentado el número de privadas, no de públicas, que siguen siendo las mismas desde hace casi 50 años. No lo veo ni malo siempre que las universidades sean de calidad. Lo único que necesitamos es poner los mecanismos suficientes para que todo aquel proyecto de Educación Superior sea un proyecto de calidad docente y de investigación.

Están impulsando una bajada de tasas universitarias. ¿Al final va a ser más barato estudiar en España?

Lo que tenemos que hacer es llegar a un acuerdo con las autonomías, que son las que regulan las tasas, para que ésto se haga en común y esta bajada de tasas no suponga una disminución en los ingresos que tienen. Para eso se necesita mayor financiación del sistema.