La escuela concertada, “herida de muerte”

Las últimas enmiendas pactadas por PSOE, Podemos y Más País contribuyen a la asfixia de un modelo en el que estudian uno de cada cuatro niños españoles

Una protesta de padres de colegios concertados de Valladolid que piden la jornada continuaPhotogenic/M.A Santos Europa Press

¿Puede desaparecer la escuela concertada?

Es lo que creen patronal, sindicatos y asociaciones de padres con el proyecto de «ley Celaá» que se tramita en el Congreso. La norma prevé el incremento del número de las plazas públicas en todos los niveles educativos, y especialmente en el tramo de edad de cero a tres años. Elimina la demanda social, es decir, estos centros no podrán ampliar sus plazas aunque reciban más solicitudes, si hay plazas para escolarizar a los alumnos en los colegios públicos. Además introduce el representante municipal en el Consejo Escolar y deja a la concertada como una subsidiaria de la pública.

¿Por qué ha iniciado una campaña de protestas?

Porque asegura que arrincona el modelo, pone en un segundo plano la libertad de las familias para elegir centro y la ley se está tramitando «con el mínimo debate».

¿Qué nuevas enmiendas han sido votadas hoy por PSOE, Podemos y Más País?

La más perjudicial es la enmienda transaccional 9 que endurece el artículo 109 que ya había suprimido la «demanda social» como uno de los criterios de programación de admisión de alumnos. Ahora, la Administración perseguirá ofertar cada vez más plazas públicas para atender todas las necesidades de escolarización y la concertada irá desapareciendo progresivamente. En otro artículo (116) se incluye el criterio de preferencia de «proximidad del alumnado al centro», lo que la concertada considera un concepto «en contra de la libertad para elegir centro acorde con las prioridades de la familia.

La portavoz de Cs, Marta Martín, cree que estas enmiendas «son una herida de muerte tanto a la libertad educativa como a la concertada. Suprimen la demanda social y la elección de centro por parte de los padres». Por su parte, la portavoz del PP, Sandra Moneo, cree que «han dado un paso más para acabar con las libertades educativas. Si se recogen finalmente en la ley se habrá hecho realidad la eterna aspiración de la izquierda: acabar con la escuela concertada y con el derecho de los padres de elegir el derecho de sus hijos».