¿Qué podemos esperar de la educación de Biden?

Impulsará la educación postsecundaria profesional no muy diferente de la FP en España con el fin de hacer crecer una clase media más inclusiva

El presidente electo Joe BidenJONATHAN ERNSTREUTERS

Una vez confirmada la victoria de Biden cabe preguntarse qué cambios nos traerá el nuevo presidente. Obviamente , existen dos factores fundamentales que tienen un efecto significativo en un país donde la educación alcanza a casi todos los estudiantes y, para la mayor parte es gratuita. Por un lado, está la economía y, por otro, la estabilidad. La subida de impuestos prometida tiene un efecto directo en el incremento de desempleo aunque supone un mayor gasto social que, básicamente, mantiene la clase media – muy amplia en la mayor parte de los EEUU-. Un segundo factor es la estabilidad social que parece asegurada a coste de la reducción de la clase media a un medio plazo. Finalmente y de manera incidental está la cuestión de la pandemia de COVID- que va a reducir drásticamente los presupuestos sociales ya que el proyecto de la mejorar de la sanidad pública tiene un elevado coste.

En este panorama es de suponer que el gasto de no pocos estados se reduzca en, al menos, los dos primeros años de mandato. Dado que la influencia central del gobierno es muy limitada a nivel estatal las políticas centrales tendrán un efecto limitado. Dicho esto, revisemos algunas de las propuestas de la campaña porque ya se sabe que de la campaña a la realidad las lógicas variaciones son impredecibles. El preámbulo de las propuesta educativa de Biden "The Biden Plan for Education Beyond High School "(https://joebiden.com/es/el-plan-biden-de-educacion-mas-alla-de-la-escuela-secundaria/) pone de manifiesto a las claras un impulso de la educación postsecundaria pero no tanto universitaria sino profesional a través de inversión en community colleges que, en no pocos casos, no son muy diferentes de la Formación Profesional en España con el fin de hacer crecer una clase media más inclusiva. Lo que no manifiesta es cómo incrementar la tasa de graduación de la escuela secundaria o el incremento de conocimientos básicos que siempre han sido problemas generalizados de muchos sistemas educativos estatales (https://blogs.edweek.org/edweek/high_school_and_beyond/2019/01/2017_high_school_graduation_rate.html) y existe la creencia generalizada de que el 85% informado por el Departamento Nacional de Educación puede incluir no pocos flecos e incluso déficits nacionales escondidos tras evaluaciones estandarizadas (https://www.nytimes.com/2015/04/02/us/verdict-reached-in-atlanta-school-testing-trial.html) dando una imagen que no se corresponde con la realidad de un país que compite tecnológicamente con los gigantes asiáticos. Asimismo, afirma que “Fortalecerá la universidad como la ruta confiable hacia la clase media, no una inversión que proporcione retornos limitados y deje a los graduados con montañas de deudas que no pueden pagar” (https://joebiden.com/es/el-plan-biden-de-educacion-mas-alla-de-la-escuela-secundaria/) pero una vez más chocamos con un país que toda la universidad prácticamente es privada, de un alto coste y donde las instituciones no están dispuestas a renunciar a sus ganancias que son, además, las que les hacen competitivos mundialmente (baste con echar una mirada al índice Scimago Journal List).

Si bien es verdad, que no se ha articulado aún Biden promete dos años de Community College gratuito pero cabe también preguntarse si los estados estarán dispuestos a realizar la inversión que ello supone “invertir en salarios, beneficios y desarrollo profesional para reclutar y retener profesores, incluyendo las residencias de maestros” a pesar de la promesa electoral “the Biden plan will give states financial incentives to foster collaboration between community colleges and community-based organizations to provide wraparound support services for students, especially veterans, single parents, low-income students, students of color, and students with disabilities who may face unique challenges…from public benefits and additional financial aid to cover textbook and transportation costs that often keep students from staying enrolled, to child care and mental health services, faculty mentoring, tutoring, and peer support groups”. Para ello, se contemplara el “first-dollar program, meaning that students will be able to use their Pell grants, state aid, and other aid to help them cover expenses beyond tuition and fees”. Para ello se preveen 50.000 millones $. Asimismo, se emplearán 8.000 millones de dólares en la mejora tecnológica los colegios comunitarios para darles una actualización. En cuanto a su plan para la educación general, se propone el incremento de salario, mayores recursos escolares que la seguranza de que “futuro de ningún niño esté determinado por su código postal, el ingreso de sus padres, su raza o discapacidad” (https://joebiden.com/es/educacion/).

Para ello “Biden will triple funding for Title I, the federal program funding schools with a high percentage of students from low-income families, and require districts to use these funds to offer educators competitive salaries and make other critical investments prior to directing the funds to other purposes”. La pregunta que el electorado educativo se hace es si volvemos a una política similar a No Child left Behind o si se hará un reparto no equitativo basado en presupuestos de debilidad económica y social que pocas veces se cumplen. Favorecer a las clases sociales que requieren más apoyo es fundamental y fortalecer la figura del profesor es necesario para ello se prometen subidas de sueldos a los docentes públicos (“Title I funding in order to give teachers a raise will allow school districts and educators to decide what the biggest need is for their communities”. También se promueven programas de formación del profesorado, incrementar la presencia de profesores de origen de minorías así como del perdón de la deuda de los profesores a través del programa “Public Service Loan Forgiveness Program” así como de la adecuación y modernización de los centros escolares. Asmismo, la limitación del uso de armas por la National Rifle Association velará por un entorno más seguro. La tecnología irá especialmente centrada a las escuelas de comunidades de bajos ingresos. También trata de formtalezer a los estudiantes con necesidades especiales hasta el 40% prometido en el Disabilities Education Act de 1990. Y de la misma manera que en Europa, se crean los itinerarios escolares a través de cooperacióntre la Formación Profesional y los Community Colleges. Finalmente, Biden hace un guiño a la educación infantil (pre-kindergarten) desde los tres años e incrementará el apoyo a los padres a través de visitas de especialistas, un acción que ya comenzó el presidente Obama.

En conclusión, no deja de ser prometedor que se tomen medidas sociales de ayuda al alumnado. Mirar y valorar a los profesores también es importante porque sus condiciones no han mejorado mucho desde hace 20 años y su capacidad adquisitiva se ha reducido no menos de un 20%. Como he dicho, se tendrá que enfrentar a diversas cuestiones ideológicas, legislativas estatales y, no poco, con un sistema general empobrecido por una dura pandemia y el por el previsible incremento del desempleo debido a la subida de impuestos. Desde el punto de vista educativo y social, Biden se enfrenta con retos similares a los de sus predecesores pero con muchos menos recursos. Presidente nuevo, educación nueva. Mucha suerte.