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Encuesta electoral: El efecto VOX resta a Cs y el PP se mantiene como segunda fuerza

El PSOE revalidaría su victoria con el peor resultado de su historia y necesitaría apoyos para gobernar. El PP se mantiene como segunda fuerza, mientras el centro derecha avanza y los de Abascal casi duplican votos en una semana.

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Tiempo de lectura 8 min.

26 de noviembre de 2018. 14:17h

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Carmen Morodo .  26/11/2018

La primera semana de campaña en Andalucía confirma un avance del centro derecha, que pasa de sumar el 40,5 por ciento del voto al 40,9 por ciento. La mejoría es a costa de Vox. Ciudadanos retrocede un 0,8 por ciento en intención de voto, y el PP un 0,5 por ciento, mientras que el partido que dirige Santiago Abascal gana un 1,7 por ciento con respecto a la semana anterior, según el último sondeo de NC Report para LA RAZÓN. Con estos resultados el PP se estabiliza en la segunda posición y al frente del liderazgo del centro derecha, mientras que la formación de Albert Rivera se quedaría en cuarto lugar.

La batalla final es el voto útil

Miedo en el PP al «efecto Vox» en Andalucía: «Yo soy de los tuyos, pero voy a votar a Vox»


Los votos de Vox no le garantizan tener escaño en la Cámara autonómica, se mueve entre los 0 y los 2 diputados. En estos últimos días antes del examen en las urnas, tanto en el «cuartel general» del PP como de Ciudadanos están a la espera de ver el efecto que tiene el voto útil y si éste repercute en el apoyo que finalmente recibe Vox en las urnas y, asimismo, en el trasvase entre ellos dos.

De momento, la campaña ha servido para que baje el trasvase de votos del PP a Ciudadanos, que de 157.000 se reduce a 121.000. Pero, sin embargo, se incrementa la transferencia del PP a Vox, que pasa de 35.000 a 75.000 votos.

En una semana Vox crece de 76.000 a 149.000 votos. En la primera semana de campaña, Ciudadanos se resiente de la reducción de llegada de votantes del PP. Y la izquierda se estanca porque hace una semana sumaba el 55,8 por ciento y ahora está en el 55,9 por ciento, sólo una décima más. La mejoría la aporta Adelante Andalucía, con dos décimas por encima respecto al primer sondeo de campaña. El PSOE baja 1 décima. Estos reequilibrios hacen que se igualen más PP y Adelante Andalucía, mientras que en cabeza se consolida el PSOE y por detrás se queda Ciudadanos. La encuesta está hecha entre el 19 y el 23 de noviembre en 73 municipios andaluces. Los datos confirman la victoria del PSOE, con entre 41 y 43 escaños frente a los 47 de la actualidad y el 34,5 por ciento de los votos, su peor resultado en unos comicios autonómicos desde 1982, y muy lejos de la mayoría absoluta situada en los 55 escaños. Después de 36 años en el Gobierno autonómico, Susana Díaz podría en teoría formar gobierno con Adelante Andalucía, la confluencia de Podemos e Izquierda Unida (IU), o con Ciudadanos. En la práctica se lo van a poner muy difícil. En las anteriores autonómicas los socialistas obtuvieron el 35,4 por ciento, y en 2019, cuando perdieron las elecciones pero pudieron gobernar, alcanzaron el 39,5 por ciento. Respecto a 2015, la caída en votos es de 56.278.

En el centro derecha, el PP sigue evitando el «sorpasso» de Ciudadanos, la gran obsesión de Génova por la factura que ese resultado tendría a nivel nacional tanto en el estado de ánimo de sus votantes como del partido. Y para mayor gravedad del problema, en un contexto preelectoral y en el que además del examen autonómico y municipal puede cruzarse también por medio el de unas nuevas generales.

El PP tiene 33 escaños en el Parlamento andaluz, y según NC Report ahora estaría en una horquilla de entre 26 y 29, siendo la fuerza que más votos pierde, más de 189.000. Con Ciudadanos no alcanza la mayoría suficiente para imponerse a un acuerdo de la izquierda y ser alternativa de gobierno en el Palacio de San Telmo. No obstante, de cumplirse este pronóstico, en la dirección nacional del partido podrían seguir trabajando con una presión externa e interna aceptable.

En sus previsiones entraba la idea de que estas elecciones no irían bien, pero no que Ciudadanos les adelantase en voto. La caída de apoyos es, sin duda, un problema a nivel nacional por la importancia del feudo andaluz en el reparto de escaños en el Congreso. Aunque el voto en generales no es exactamente el mismo que en las autonómicas, Pablo Casado tiene dos agujeros negros en las dos comunidades más relevantes por su peso en unas elecciones generales, Cataluña y Andalucía. Y su principal problema para las siguientes elecciones es el alcance y el manejo de las informaciones sobre la «Operación Kitchen», el presunto uso de fondos reservados en la etapa de Mariano Rajoy para recuperar información sensible en manos del ex tesorero Luis Bárcenas.

La investigación está judicializada, y el contenido de los documentos y de las grabaciones ha superado el nivel policial para llegar también al político. Por su parte, Ciudadanos es el partido que más votos gana en estas elecciones. Más de 211.000, un 5,5 por ciento más que en 2015, y entre 6 y 8 escaños. Las expectativas se habían situado tan altas que rebajan el alcance de lo que es, sin duda, un buen resultado dentro de la trayectoria al alza del partido de Rivera.

La encuesta preelectoral del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) les situaba en un empate técnico con el PP y con Podemos, y también como favoritos como segunda opción en el caso de no votar a la primera. Es decir, como la que en teoría tenía más recorrido en campaña. No obstante, según Nc Report, seguiría en cuarta posición, pero puede crecer entre 6 y 8 escaños. Su candidato, Juan Marín, se ha pasado toda la campaña solemnizando su compromiso de que no volverá a sostener a un Gobierno del PSOE, como ha hecho en esta legislatura, y pregonando el acuerdo con el PP.

A partir del día 3 habrá que ver si mantiene esta promesa, aunque sin duda que el contexto preelectoral a nivel nacional no va a ayudar en nada a que Susana Díaz encuentre por el lado de la derecha o de la izquierda un costalero para formar gobierno.

Vuelve el riesgo de bloqueo

La candidata de Adelante Andalucía mantiene manifiestas diferencias políticas y también personales con la presidenta de la Junta, y en campaña ha asumido el compromiso de que no pactará con ella. Hace cuatro años el bloqueo político obligó a Díaz a retrasar 80 días su investidura. Ahora, desde la dirección nacional de Podemos se apunta a la posibilidad de que «in extremis» Rodríguez pudiera facilitar sólo la investidura pero dejándola en minoría en el Gobierno al minuto siguiente, si bien esta hipótesis hay que cogerla con prevención ya que la candidata de Adelante Andalucía va por libre y tan alejada está de la presidenta de la Junta como del «mando» en Madrid de Podemos.

Su fórmula electoral alcanzaría entre 23 y 25 escaños, con un 21,4 por ciento de los votos. Podemos tiene 15 escaños e Izquierda Unida, 5, mientras que el reparto territorial es mucho más favorable para la alianza de izquierdas.

De los demás partidos, Vox es el único que tiene en el aire la posibilidad de entrar en el Parlamento andaluz de cumplirse las previsiones de esta última encuesta preelectoral. En cuanto al trasvase de votos, sin tener en cuenta la abstención, la principal fuga socialista es a Adelante Andalucía; del PP, a Ciudadanos, y luego a Vox; de Ciudadanos, justo a la inversa, primero a Vox y luego al PP.

En Andalucía dicen que el partido de Abascal está «de moda» en campaña pero que habrá que ver si «la moda se mantiene» cuando llegue el examen en las urnas y los ciudadanos que defienden la alternativa valoren quién les garantiza mejor el fin del «susanismo».

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