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«Los andaluces quieren que un trabajo no dependa de tener el carné del PSOE»

El candidato de Ciudadanos, Juan Marín, analiza la campaña andaluza a una semana de las elecciones

  • El candidato de Ciudadanos, Juan Marín / Foto: Ke-Imagen
    El candidato de Ciudadanos, Juan Marín / Foto: Ke-Imagen
Sevilla.

Tiempo de lectura 8 min.

26 de noviembre de 2018. 09:14h

Comentada
P. García.  Sevilla. 25/11/2018

En marzo de 2015, su objetivo era acceder al Parlamento y solo tres años después se plantea ser presidente de la Junta. ¿Se lo cree?

Por supuesto, hemos hecho un trabajo muy serio y hemos sido capaces de hacer reformas que nunca se habían hecho y no solo me refiero a la rebaja de impuestos. Creamos una estructura que alcanza al 95% de los andaluces, hace cuatro años era imposible.

¿Cómo se controla quién entra en el partido?

Creciendo de forma exponencial puede ocurrir que entren personas que no respeten nuestros principios, pero lo importante es tener un mecanismo para expulsarlas. No nos ha temblado el pulso. Tenemos un Comité de Garantías que analiza anomalías y toman decisiones rápidas. El único partido que puede poner punto y final a la corrupción en Andalucía es Cs. Si a esta organización viene alguien para aprovecharse, se equivoca. En Cs no tiene cabida.

Salió bien parado del primer debate televisivo, pero aún es el líder menos conocido...

Lo importante es lo que hoy piensan los andaluces de Cs. Más del 70% cree que es el partido más útil. Eso me gusta, igual que cuando me dicen por la calle que somos gente de fiar. En 2015 no me conocía ni el 3%, hoy hay sondeos que hablan de 65%.

A Susana la conocen el 95%.

Lleva toda la vida en política, es la presidenta de la Junta y ha protagonizado un episodio que le ha dado mucha visibilidad, aunque sus compañeros le dijeron que no la querían como secretaria general. Lo importante no es que te conozcan más o menos sino que valoren tu trabajo. Para los que me conocen soy el líder más valorado y eso es algo que agradezco y me llena.

En 2015, Cs era el partido sensato. ¿Es sensato romper con el PSOE y plantearse un pacto con el PP para forzar el cambio en Andalucía?

Cuando uno firma un contrato es para cumplirlo. El Partido Socialista ha dicho que no quería regenerar la vida pública. No quería poner en marcha la oficina contra el fraude, ni eliminar aforamientos ni que el voto de todos los andaluces valiese lo mismo. En 2015 le dije a Susana Díaz que la confianza es difícil de ganar pero muy fácil de romper. Debería haber dado explicaciones, pero confieso que me ha acostumbrado a que nunca las dé, sólo justificaciones. Se hace la víctima.

¿Pero se fía hoy del PP?

Con Juanma Moreno no he firmado ningún acuerdo, al menos tengo que darle el beneficio de la duda. A lo largo de estos años ha vivido una situación interna que le ha dificultado su posición. Ha perdido espacio y ha pensado que Juan Marín era su enemigo. Yo seré el adversario político, pero no el enemigo. Yo he venido al Parlamento a realizar reformas y no puedo entender cómo el PP cuando llega la hora de bajar el impuesto de sucesiones vota «no» e igual cuando traemos la tarifa plana para autónomos. Y vota «no» porque son iniciativas de Cs sin pensar en los andaluces. Sí quiero que le quede muy claro a los andaluces que si Cs y PP suman para llevar a cabo un cambio, nos pondremos de acuerdo seguro (si él tiene voluntad). Si no lo hacemos, nadie lo va a entender.

La presidenta ha dicho que ella nunca sería capaz de bloquear las instituciones, pero ¿y si Cs y PP suman una mayoría simple alternativa?

Trabajamos con todas las hipótesis. Yo creo que podemos alcanzar una mayoría para el cambio. Después veremos en qué posición quedan todas las fuerzas. Susana intenta llevar a los andaluces al voto del miedo, el bloqueo, la inestabilidad... Nosotros queremos cambiar la forma de gestionar. Estamos cansados de las mismas políticas. Y si hablamos de la historia interminable de la corrupción... Eso es una vergüenza. La falta de credibilidad de los andaluces en sus instituciones es un freno para el crecimiento. Debemos trabajar duro contra la corrupción, levantar las alfombras y hacer una auditoría para saber cuánto nos han robado. Si no somos capaces de ponernos del lado de quienes crean empleo, cómo lo vamos a crear. Si seguimos nombrando a dedo, cuándo vamos a dar la oportunidad a los profesionales de llevar a cabo su trabajo. El mérito y la capacidad son los que tienen que hacer que lleguen a cargos de responsabilidad. Pero claro, cuando llega la hora de nombrar a los jueces del CGPJ, PSOE, PP y Podemos vuelven a meter las zarpas. El mayor activo de la Junta son los andaluces, pero hay que ganarse su confianza y contar con la sociedad civil. El PSOE no cree en eso. El PSOE cree que el mayor activo que tiene la Junta son sus afiliados.

La resignación no es una opción para Cs. ¿No cree que la abstención puede ser el gran aliado de Susana Díaz?

Es a lo que ella juega, a desmovilizar. Al PSOE le interesa que la gente tenga miedo y que no vote. Ojalá votara el 100%, pero lo primero que hace el PSOE es impedir que haya una ley electoral que permita que el voto de los andaluces valga lo mismo allá donde vivan.

Según usted, Díaz no quiere estar en Andalucía y Moreno y el PP no han hecho nada por Andalucía... ¿Quién le ha decepcionado más?

–Susana, por supuesto. Cuando no cumplió lo firmado perdió toda la confianza. A Moreno lo he visto muy conformista. El PP no se ha movido hasta que Cs le ha tocado los cimientos. Al PP nunca le ha interesado gobernar Andalucía. Le han importado más los escaños y sus estructuras. Por eso hoy no puede rellenar ni una línea con objetivos logrados.

Moreno recordó que las causas abiertas las ha llevado el PP al juzgado...

Sí, con unos abogados pagados por todos los andaluces, un miembro del consejo de administración de la RTVA, que es su representante legal en los ERE. ¡Por lo menos págalo tú!

¿Entiende ahora mejor por qué Andalucía sigue siendo territorio socialista después de cuarenta años? ¿Ha comprobado in situ cómo se teje la red de clientelismo?

Es difícil visualizarlo, pero lo notas en el ambiente. El PSOE ha creado muchas redes clientelares que le han dado una posición, pero eso es algo que no comparten los andaluces. Hemos desmontado algunos chiringuitos, 31, pero quedan muchos. Los andaluces quieren igualdad, que tener un trabajo no dependa de tener el carné del PSOE.

Gran parte de la fuerza de Cs en Andalucía llega por sus referentes, Rivera y Arrimadas. ¿El discurso sobre Cataluña y la actual deriva del gobierno de Pedro Sánchez influye en los andaluces?

Hay 1,2 millones de andaluces viviendo en Cataluña, cómo no va a tener importancia. Cuando hay elecciones en Cataluña, la señora Díaz va allí para pedir a los andaluces que voten al señor Iceta. Parece que cuando hablamos de Cataluña no hablamos de que Torra, el que me quiere denunciar, Junqueras o Rufián... están negociando unos presupuestos con Pedro Sánchez que condicionan la financiación de Andalucía. Lo están negociando con personas que han querido dar un golpe de estado a la democracia y que están en la cárcel. El remate es que Pedro Sánchez dice que están dispuestos a dar un indulto a todos estos señores. Cómo no va a influir en Andalucía. Y la señora Díaz, callada, no da ni una respuesta. Después lloraremos y culparemos a Rajoy, que maltrataba a Andalucía. Que María Jesús Montero no haya querido comparecer para hablar de la reforma de la financiación en el Congreso es significativo. ¿Qué tiene que esconder? Montero llegó a decir que si en 2019 no había un nuevo modelo de financiación se pondrían en riesgo la sanidad, la educación y las políticas sociales en Andalucía. ¿Ya eso no cuenta?

¿Por qué cree que el caso de la Faffe puede ser más grave que el de los ERE?

Gastar dinero en clubes de alterne es una inmoralidad que ya sabe todo el mundo, pero es que hay un requerimiento de documentación de la UCO y la Fiscalía en relación a las subvenciones. Cuando la fundación pasa de una consejería a otra y termina integrándose de forma que desaparece mucha huella de lo que se ha hecho es que hay tela que cortar.

Si Susana Díaz es tan limpia y bajo su mandato no hay sospecha de corrupción, ¿por qué se opone a las medidas de regeneración?

Esa es la explicación que esperamos... Entiendo que es una cuestión de protección a los suyos. Con el calendario judicial que viene por delante, si hay aforados a lo mejor después es más difícil meterlos en los procedimientos. Se ha quedado muda.

Cs asegura ser una formación moderada. Llegado el caso y si la aritmética lo hiciese necesario, ¿daría cabida a Vox en una hipotética alternativa de cambio?

Yo ahora mismo lo único que digo y mantengo es que PP y CS tenemos puntos en común y podemos apoyarnos. Luego hay 27 candidaturas con opciones, incluso con estimaciones de voto mayores a Vox. Cuando pase el 2D, veremos cuál es el escenario. No es una cuestión de siglas sino de proyectos. Si no coincidimos, será imposible llegar a acuerdos.

Ha dicho que cerrará las fundaciones «fantasma» y destinará el ahorro a sanidad, educación y servicios Sociales. ¿Han cuantificado esta medida?

Hemos trabajado en ello, pero es tan difícil acceder a los datos... Me río de la transparencia del PSOE. Esos chiringuitos forman parte de un agujero negro. Es difícil saber hasta a qué se dedican sin tener representación en los consejos de administración.

Admite que quien toma decisiones comete errores. ¿Cuál cree que ha sido su mayor error en este largo periodo parlamentario?

No haber visto cuáles eran las verdaderas intenciones del PSOE. Tendríamos que haber hecho algo que en su día no hicimos, poner fechas a los acuerdos. Si hubiera sido así, el PSOE se habría tenido que definir antes. Al final la corrupción ha podido más que el acuerdo.

“La política no es la vida”

Afable es la palabra que mejor define a Juan Marín Lozano (Sanlúcar de Barrameda, 1962). Sencillo, cercano y familiar, este hijo de relojero, padre de dos hijos, amante de su tierra, apasionado del deporte y bético, lleva con aparente normalidad la primera semana de campaña. «¿Estresado yo? ¿Por qué?», se pregunta. El líder menos conocido es también el más valorado según las encuestas, lo cual no deja de ser una contradicción. Gana mucho en las distancias cortas y habla sin micros sin nada que esconder, casi de cualquier cosa. Estos días lleva en el maletero su macuto deportivo. Si tiene un rato, lo aprovecha para correr y despejarse. Eso sí, sin renunciar a una cerveza con tapas cuando un amigo lo llama, porque hay que disfrutar cada instante. En su nueva andadura, el primer día que lo reconocieron por la calle se dio cuenta realmente del cambio que aplicaba a su vida. Lo lleva con agrado. En el Parlamento tiene buen trato con todo el mundo, por allí donde abre una puerta saluda a la persona por su nombre y una sonrisa. Pocos han logrado sacarlo de sus casillas y siempre deja una puerta abierta para reconducir los conflictos, aunque aplica con rigidez una máxima. «Con las personas que me faltan al respeto no me hablo». Para el periodismo, además, resulta un personaje distinto. «No entiendo cómo un político puede negar una entrevista», asevera. Lleva once años en este mundillo y reconoce que nunca pensó cuando gobernaba en su pueblo, junto al PSOE, que daría el salto a la política regional. Su futuro lo decidirán sus compañeros del partido, pero no olvida un concepto básico: «La política es un tiempo de tu vida, pero no puede ocupar tu vida».

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