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Los empresarios que auparon a Rivera: «No ha dado la talla»

Miembros del Ibex 35, que respaldaron al líder de C’s, muestran su decepción por el veto al Gobierno del PP

  • Albert Rivera durante su discurso en un mitin en Sevilla el pasado 9 de junio
    Albert Rivera durante su discurso en un mitin en Sevilla el pasado 9 de junio

Tiempo de lectura 8 min.

04 de julio de 2016. 19:32h

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Pilar Ferrer 4/7/2016

La necesidad urgente de un Gobierno por encima de rabietas personales. Es la unánime demanda de los empresarios más importantes del IBEX, que han mantenido discretas reuniones tras el 26-J para analizar los resultados electorales. En una de ellas, celebrada en el reservado de un emblemático hotel madrileño, las críticas fueron enormes hacia Albert Rivera. Para nadie es un secreto la apuesta política y económica de muchos de ellos por el líder de Ciudadanos, que se dedicó a cortejarlos durante meses previos a la primera campaña del 20-D con su mensaje de centro regeneracionista. Pero el balance no les satisface. Según algunos de los asistentes, la censura por su enrocado veto contra Mariano Rajoy es absoluta. «Rivera ha perdido y actúa como un ganador en el papel de juez», asegura un destacado financiero. La conclusión de estos sectores que apoyaron a Rivera, tanto en Madrid como en Cataluña, es clara y así lo expresan ante la actual situación: «Este chico no está dando la talla».

En opinión de estos destacados empresarios lo primero que ha hecho Rivera es vetar al auténtico ganador: «Insistir en que Rajoy no es digno es un insulto a sus votantes». Critican el cambio de su mensaje, muy diferente al que les trasladó para convencerles de su oferta transversal y dialogante. «Vino con un lenguaje fresco y ahora reparte títulos de legitimidad», se lamentan. Dos aspectos acaparan la oposición de estos sectores contra el líder naranja: su pacto con el socialista Pedro Sánchez, que le alejó del centro-derecha, y su manera de dirigir el partido como si fuera suyo. En el seno de Ciudadanos ha surgido un grupo muy crítico contra Rivera, a quien acusan de actuar como «un niño ofendido». Que se deje de rabietas y ejerza su responsabilidad. ¿No quiere tantas reformas?, pues que facilite la formación de un gobierno y se ponga a trabajar. Son las reflexiones de los grandes «gurús» económicos que confiaron en Rivera y ahora se sienten defraudados.

Desde la fundación de Ciudadanos, y ante el horizonte electoral, el joven catalán que un día coqueteó con el PP se dedicó a seducir a los magnates del Ibex y personajes de la burguesía catalana. Su gran introductor fue el prestigioso jurista Francesc de Carreras Serra, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona. Escritor, ensayista y articulista en influyentes medios, Carreras militó en el PSUC, el partido de los comunistas catalanes, que abandonó por su deriva hacia el nacionalismo. Fue entonces cuando creó el Foro Babel, integrado por intelectuales contrarios a las tesis soberanistas y partidarios de un catalanismo moderado y del encaje de Cataluña en España, matriz ideológica de Ciudadanos. Albert Rivera fue alumno suyo y su más ferviente admirador. En aquel grupo estaban intelectuales como Félix Pérez Romera, Mikel Rico o José Ribas, entre otros.

A través de ellos, sobre todo de Francesc de Carreras, el joven Albert logró contactar con ilustres de la burguesía catalana y destacados empresarios. Predicaba un cambio sensato, obsesionado con la figura de Adolfo Suárez y sus pactos de La Moncloa, y se sentía capacitado para alcanzar la presidencia del Gobierno de España. El momento era oportuno, por el rechazo de muchos de ellos hacia Mariano Rajoy, un hombre que siempre ha sido independiente de cualquier presión de las cúpulas financieras. «El Ibex 35 apoyó a Rivera y se han llevado un chasco», ironizan varios dirigentes del PP. Lo cierto es que Albert era la esperanza blanca de estos sectores, ante la falta de liderazgo de Pedro Sánchez y un PSOE desnortado. Su programa de reformas, su política económica liberal y su mensaje renovador les cautivaron. «Le respaldaron económicamente y les ha dejado planchados», dicen fuentes de Moncloa y Génova ante el resultado final.

Pero a los empresarios no les ha frustrado tanto el número de escaños alcanzado por C’s como su actitud contraria a Rajoy. «Necesitamos un gobierno ya», reclaman. En su opinión, la victoria de Mariano es incontestable y afianza la estabilidad de España ante las instituciones europeas. Por ello no entienden la actitud de Rivera quien, tras el 26-J, actúa como «un niño enrabietado exigiendo carnés de pureza». Opinan que es necesario continuar con las reformas y atraer a España inversores y organismos que dejarán el Reino Unido tras el Brexit. «Rivera debería pensar en el bien de España por encima de su propio interés», aseguran. Un programa económico sólido y reformas imprescindibles para seguir creciendo y crear empleo es la receta de los sectores empresariales para el nuevo Gobierno, sin «teatrillos» personales.

Es también el mensaje que lanzó el presidente de la CEOE, Joan Rosell, la pasada semana durante la presentación del libro «España en la economía mundial». Una especie de enciclopedia histórica de la economía española que congregó a primeros espadas del Ibex. El comentario general era que Pedro Sánchez y Albert Rivera se equivocan al no apoyar a Rajoy. Si persisten en el veto y provocan unas terceras elecciones, el electorado les volverá a castigar por negarse a facilitar la gobernabilidad de España. «Sánchez es un caso obsesivo y Rivera el hijo perdido», llegó a decir un alto ejecutivo. En el PSOE las diferencias ideológicas con el programa del PP en temas como la educación o legislación laboral son abismales, pero no en el caso de Ciudadanos y su ideario de centro-derecha. Por eso los empresarios están enojados con la actitud de Rivera y piensan que dilapida sus tres millones de votos. «Quienes le votaron esperan que demuestre su altura de miras», aseguran.

El desbarajuste en C’s es evidente, tanto en sus bases como en la dirección. Mientras Juan Carlos Girauta abrió la puerta a facilitar un Gobierno con moción de confianza, José Manuel Villegas lo desmintió tajantemente. El propio Rivera se ha hecho un verdadero lío en sus últimas declaraciones, pero su insistente veto a Rajoy genera enorme rechazo entre los empresarios, sus votantes y un sector del propio partido. Quien antaño fuera su gran mentor, Francesc de Carreras, ha expresado claramente su oposición a no facilitar ya un Gobierno que nos saque de la parálisis. En similares términos se han expresado otras voces como las de Félix de Azúa, Albert Boadella y Arcadi Espada, este último uno de los fundadores de Ciudadanos.

El dinero es cauteloso y le horroriza la incertidumbre. Así resumen en Moncloa la posición actual de los empresarios decepcionados por Albert Rivera. Un joven angelical que sedujo a muchos de ellos con su oferta de cambio y regeneración, pero que ahora atasca su ejecución. Este joven catalán recién llegado a la política de la capital del Reino se paseó por los despachos importantes con su blando discurso, pero pactó luego con Pedro Sánchez, levantó la guadaña contra el PP y reclama tribunales de investigación de etapas anteriores ¿Es éste un aliado o un verdugo permanente?, se preguntan muchos en el PP bastante hartos de que les den lecciones todos los días. Es lo que sucede cuando no hay estrategias e ideologías claramente definidas. Lo que se dice un político veleta. Hete aquí ahora el gran dilema de Albert Rivera. Este campeón de natación se ha hundido un poquito el 26-J, pero puede ahogarse del todo si se enroca en su actitud. Los electores han hablado y, le guste o no, han escogido nuevamente a Mariano Rajoy. Si tantas reformas quiere, que colabore para hacerlas. De momento, los altos financieros que le apoyaron están enfadados y sólo le mandan un mensaje: ¡Un gobierno, por favor!

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