Análisis de la participación: efecto arrastre

En las tres elecciones al Parlamento Europeo realizadas con anterioridad a la de la jornada del 26-M, las correspondientes a los años 2004, 2009 y 2014, la participación media fue del 44.6%. Oscilando entre el 43.8% de 2014 al 45.1% de 2004.

Este porcentaje contrasta con el registrado en las elecciones europeas de 1999, en las que se llegó al 63.1%. La explicación es sencilla. Estas elecciones coincidieron con las municipales y autonómicas, cosa que no sucedió en las de 2004 a 2014. La jornada del 26-M nos devuelve al escenario de 1999, en las que se simultanean con las locales y regionales. Por eso la participación ha llegado al 64,3% del censo. Muy similar a la de hace 20 años. De no haberse celebrado las elecciones europeas conjuntamente con estas elecciones para elegir ayuntamientos y asambleas regionales, obviamente la participación hubiese sido mucho menor, del orden de veinte puntos menos. Pero de haber sido así, no seríamos una anomalía en el seno de la Unión Europea, ya que la participación en este tipo de comicios es siempre menor que la registrada en las elecciones legislativas, locales o regionales en toda la UE. De hecho la media de participación en las tres anteriores elecciones europeas fue del 43.7%, muy similar al la citada más arriba media española del 44.6% en esas tres convocatorias. Por lo que estamos en línea con la participación de nuestros socios europeos. Con respecto a las elecciones municipales, la participación histórica, desde 1979 a 2015, ha sido del 64.9% de media. Si consideramos las cuatro primeras elecciones municipales celebradas en lo que llevamos de siglo, desde 2003 a 2015, la media es ligeramente más alta, del 65.7%. La registrada en la jornada del 26-M ha sido del 65.1%, por lo tanto dentro de la normalidad en este tipo de elecciones. En las últimas elecciones que se celebraron al mismo tiempo europeas y locales, en 1999, el porcentaje de participación en las municipales fue del 64.0%, frente al 63.1% de las europeas.

La diferencia a favor de las locales fue de 0.9 puntos. En los comicios del 26-M, los votantes en las municipales han representado el 65.1% del censo, y en las europeas el 64,3%, siendo la distancia de 0.8 puntos, muy parecida a la que hubo en el año 1999.

La participación se encuentra dentro de los parámetros de la normalidad, muy alejada de la excepcionalidad del reciente 28-A, en la que la participación llegó al 75.8%, la segunda más alta de nuestra democracia.