Sánchez intentará un pacto “in extremis” con ERC antes de ver al Rey

Mantienen vivo el diálogo hasta las consultas con el Rey y dan un «gran paso» formal, pero sin entrar en contenidos ni en sus diferencias

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Pedro Sánchez arrancó la jornada de ayer con una reunión a primera hora de la mañana con el grupo parlamentario socialista. En el marco de esta cita a puerta cerrada, el líder del PSOE trasladó a sus huestes –según fuentes conocedoras del encuentro– que «todavía le queda por conseguir el apoyo de algunos grupos» para someterse a la investidura. La distancia por recorrer hasta la cifra mágica de los 176 escaños quedó de manifiesto en la primera de las votaciones del día, para la elección de la Presidencia de la Mesa. Meritxell Batet fue elegida con 166 votos que, si bien no son suficientes para la primera votación, sí podrían serlo para la segunda –cuando se necesitan más «síes» que «noes»–, si ERC se abstiene.

En busca de este gesto facilitador de la investidura, pero también de un compromiso de estabilidad para la legislatura –en forma de la aprobación de unos Presupuestos–, se sentaron ayer socialistas y republicanos de nuevo a la mesa de negociación. Es la segunda cita. Después de una primera toma de contacto de más de dos horas la semana pasada en la que se cimentaron las bases del diálogo, ambas partes acudían a la reunión con la «esperanza» de seguir avanzando, pero sin visos de un acuerdo inminente. Las partes difieren del ritmo al que deben registrarse dichos avances. Si bien los socialistas necesitan imprimir celeridad a los tiempos para una investidura antes de Navidad, los republicanos sostienen que un buen acuerdo no es compatible con las prisas y, por ello, dilatan los tiempos.

La reunión, que se prolongó durante dos horas y media, se saldó con un resultado positivo, pero sin anular la certeza de que la investidura será como pronto en enero. Ambas partes resolvieron que el encuentro había «ido bien» y aseguraron que pactar un comunicado conjunto suponía un «gran avance». Ésta fue, sin duda, la diferencia cualitativa respecto a hace una semana, lo que hace que –aunque prudentes– las partes se sientan satisfechas. «Se ha dado un gran paso, pero no adelantemos acontecimientos», resolvían fuentes socialistas.

Y la prudencia es tal, porque aunque en el comunicado conjunto se haga alusión por dos veces a que «hemos avanzado», lo cierto es que no se ha entrado en contenidos y mucho menos en aquellas materias que suponen un escollo y en las que les separa una distancia abismal. El avance es, por tanto, en forma –el comunicado conjunto–, pero no así en lo mollar, ya que reiteran los consensos de hace una semana: la existencia de un conflicto político y atajar la brecha social , sin entrar en lo que de verdad puede dinamitar el diálogo: la autodeterminación. Las dos partes han quedado en volver a reunirse dentro de una semana, el próximo 10 de diciembre. Una forma de mantener viva la negociación hasta el momento decisivo de las consultas con el Rey, que previsiblemente se iniciarán ese día, en las que el Monarca deberá testar si hay agua en la piscina para proponer un candidato.

En este segundo encuentro ambas partes «se han reafirmado en que hay un conflicto político y que debemos resolverlo políticamente» y «en este sentido, hemos avanzado en la reflexión para activar la vía política, buscando los instrumentos necesarios para su encauzamiento». Una frase ciertamente vacía de contenido, que no explicita el estado de esa reflexión ni cuáles son los citados instrumentos. «El acuerdo progresa adecuadamente pero todavía hay complementos por alinear», reconocen los negociadores. Por otro lado, y buscando ese avance en lo que les une han tratado «temas concretos» con la «sensibilidad sociales compartida en lo que respecta a la recuperación de derechos ».

Los socialistas daban la máxima prioridad a la reunión con ERC y prueba de ello es que una accidentada Adriana Lastra no quiso perderse la cita, a pesar de haberse lesionado el tobillo durante la Constitución de las Cortes. No fue el caso del encuentro con JxCat, que se pospuso para hoy por la mañana porque la portavoz del PSOE estaba recibiendo atención médica a la hora fijada para el mismo. Aunque arrancó con retraso, la reunión con los republicanos se mantuvo. Y eso pese a que las posturas de cara al encuentro parecían si cabe más alejadas, como si las distancias recortadas la semana pasada se hubieran vuelto a acrecentar.

ERC elevó la apuesta el lunes, introduciendo en la ecuación del diálogo la variable de la autodeterminación y el reconocimiento de la soberanía de Cataluña. Los socialistas, por su parte, se mantenían inflexibles en los límites de la Constitución y el propio Sánchez lanzaba un toque de atención a los republicanos, dejando claro que ni sus votos son imprescindibles ni tendrán la capacidad de bloqueo de la pasada legislatura, cuando abocaron al país a las urnas tras tumbar los Presupuestos. «No va a haber terceras elecciones», resolvió tajante el presidente en funciones el lunes. En esa misma comparecencia, Sánchez volvió a explicitar que todos los escenarios están abiertos, amagando con una eventual salida por la derecha con la abstención del PP.

El mecanismo parlamentario ya se ha puesto en marcha y la recién nombrada presidenta del Congreso, Meritxell Batet, informará hoy al Rey de la constitución de las Cortes. Posteriormente, la Mesa se reunirá para, entre otros asuntos, fijar el plazo de constitución de los grupos parlamentarios. Cuándo se establezca este plazo no es obstáculo para que se pongan en marcha las consultas de Felipe VI con los partidos políticos de cara a la investidura, ya que –según fuentes parlamentarias– no es necesario que éstos estén constituidos para que el Monarca les llame a audiencia, ya que las citadas reuniones son con los partidos políticos y no con los grupos. En todo caso, Zarzuela baraja llevarlas a cabo a partir del día 10 de diciembre –y ampliarlas quizá hasta el jueves 12 por la irrupción de nuevos partidos– contando con las previsiones más optimistas del PSOE de poder tener gobierno antes del 25. El hecho de que la reunión con ERC sea ese mismo día da cierto margen, aunque las consultas no marquen la inminencia de la investidura, si tentemos en cuenta que la pasada legislatura éstas se realizaron a mediados de junio y no hubo votación hasta finales de julio.