El Rey encargará a Sánchez la investidura sin apoyos

Los precedentes de las elecciones del 28-A y de Rajoy en 2016 hacen pensar que, si no hay acontecimientos de última hora, Felipe VI encargará formar Gobierno al candidato socialista.

Thumbnail

Con puntualidad y en estricto cumplimiento de sus deberes constitucionales, el Rey recibió ayer en Zarzuela a los 9 primeros representantes políticos en una ronda de consultas que concluirá hoy con un más que probable encargo a Pedro Sánchez para que forme Gobierno, un encargo que provocará que el presidente en funciones que se enfrente a un debate de investidura sobre el que aun penden muchas incógnitas. Aunque, como es lógico, Zarzuela no ha confirmado este extremo –no en vano la ronda de consultas está aun teniendo lugar– precedentes muy cercanos en el tiempo y el respeto con que el monarca ha hecho honor al principio de la independencia y la neutralidad política llaman a pensar que mañana se producirá la propuesta pues lo contrario supondría una suerte de trato de favor a un candidato socialista (Sánchez en 2019) frente a un candidato popular (Rajoy en 2016) que se encontraba en una situación análoga.

En efecto la situación del actual presidente del funciones guarda innegables paralelismos con la de Mariano Rajoy en enero de 2016. Entonces como ahora se acababan de celebrar el mes anterior elecciones generales con resultado incierto y la aritmétieca estaba en contra de los vencedores. Rajoy logró 123 diputados y Sánchez cuenta hoy 120. «En este momento no estoy en condiciones», le dijo el presidente en funciones a Felipe VI en 2016. «No solo no tengo una mayoría de votos a favor sino que tengo una mayoría absoluta, acreditada, de votos en contra». Estos fueron los argumentos que utilizó el líder popular entonces y otros similares podría esgrimir Pedro Sánchez hoy de constatar sus negociadores en Barcelona que la crucial abstención de los separatistas de ERC solo puede ser comprada a precio de concesiones inasumibles. Pues bien en aquella ocasión, a pesar de las explicaciones de Mariano Rajoy, el Rey le encargó formar Gobierno y, como es de todos conocido, el dirigente del PP rechazó el encargo. Aquella fue la primera ronda de consultas de Felipe VI, que había ascendido al trono un año y medio antes con lo que se puede decir que no tuvo un cómodo bautismo de fuego en lo que al cumplimiento de sus deberes constitucionales se refiere.

También sirve para establecer paralelismos lo ocurrido tras las elecciones del 28-A, cuando (como luego se demostró) Sánchez no contaba con apoyos suficientes para ser investido y, pese a ello, se le encargó formar Gobierno. Las únicas ocasiones en las que una ronda de consultas no concluyó con la designación de un candidato fue cuando ya se habían producido investiduras fallidas y el proceso de formación de Gobierno ya estaba en su fase final y no es sus comienzos como el caso de la ronda que hoy concluye. En cualquiera de los casos tendrá que ser el presidente en funciones quien decida aceptar –como ha hecho siempre hasta ahora– o no el encargo del Jefe de Estado y concretar cuándo se celebrará el debate de investidura con la presidenta del Congreso, que es quien realmente lleva la iniciativa del proceso desde la constitución de las Cortes.

Pase lo que pase finalmente mañana nada atenuará el contrasentido que supone que Esquerra Republicana, la única pieza que falta en el «Gobierno Frankenstein» que prepara Sánchez, no informe directamente al Rey de cuál será el sentido de su voto en una hipotética votación de investidura. Si se repite el procedimiento que tuvo lugar en junio Iglesias, Abascal y Casado comparecerán mañana en el Congreso tras despachar con el Rey en Zarzuela. Sánchez lo hará desde Moncloa y será previsiblemente al filo de las 19:00 horas cuando la presidenta del Congreso visitará Zarzuela para conocer la decisión del Jefe de Estado. Los comunicados conjuntos que han emanado del equipo de negociadores en Barcelona parecen apuntar a que no habrá debate de investidura antes de Navidades, sea porque realmente las conversaciones han legado a un callejón sin salida o por que ERC y PSOE necesitan tiempo para «vender» el pacto a críticos dentro y fuera de sus propios partidos. En cualquier caso Sánchez está obligado a acoplar los ritmos a Esquerra, que tiene que celebrar un decisivo congreso interno el fin del semana de 21 y 22 de diciembre y que espera con tensión la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la inmunidad del líder separatista Oriol Junqueras.