Casado insiste en el “no” y pone la presión sobre Cs

“Esta es su última oportunidad, pase lo que pase”, ha afirmado en una rueda de prensa en el Congreso tras acudir a la ronda de consultas con el Rey

Pablo Casado comenzó su intervención en el Congreso de los Diputados posterior a su visita al Rey en Zarzuela desempolvando una crítica al PSOE en relación precisamente con la Corona: «Ha faltado cierta deferencia por parte de Pedro Sánchez hacia la jefatura del Estado por haberse proclamado candidato y haber anunciado miembros de su Gobierno mientras Don Felipe estaba de viaje en Cuba», dijo el presidente del PP a modo de introducción. A partir de ese momento Casado centró sus palabras en explicar su negativa a apoyar técnicamente la investidura de Sánchez para que el PSOE no esté obligado a caer en la red que ERC quiere tenderle. Llegó incluso a poner encima de la mesa la posibilidad de que se llegue a una investidura técnica con el apoyo de los regionalistas y Podemos y con la abstención de Ciudadanos.

Para Casado, no obstante, el actual presidente en funciones está contento con la situación actual porque es la que «ha elegido libremente» y la que ha intentado «hasta cuatro veces» logrando sus objetivos en la moción de censura y probablemente en su próxima investidura. Por eso mismo cree que «Pedro Sánchez ha atravesado el Rubicón», algo que no puede ponerse en duda al tener en cuenta que el líder socialista «ahora les concede sus propias expresiones y también cuestiones en materia penitenciaria». Sin embargo, el meollo de la argumentación de Casado estuvo en su insistencia en situar al partido que preside como «la alternativa sistémica» al PSOE en España. Si el PP facilita su investidura lo que sucedería es que «quedaría todo en manos de Podemos o Vox».

Casado se mostró inusualmente duro con el presidente en funciones llegando incluso a asegurar que «ha unido su destino al de Puigdemont y Junqueras» ya que, según consideró «Pedralbes fue un acto de desbordamiento constitucional de facto». Pese a todo recordó que la mano seguía tendida al PSOE a la hora de llegar a pactos de Estado una vez se haya constituido su Gobierno. En concreto hizo referencia a la aprobación de los presupuestos «para no depender de las políticas económicas de Podemos» y a un amplio pacto educativo. «Garantizaremos la estabilidad pero el PP en ningún caso va a permitir mutaciones en la Constitución ni en los estatutos de autonomía poniendo en juego en este caso su capacidad de veto con el recurso previo de inconstitucionalidad».

«Es inasumible que la llave del futuro de España la tenga un preso por sedición o un fugado de la justicia española. El PP no puede unir su destino a esa aventura» concluyó el líder popular poco antes de opinar que «si Sánchez fracasa [en este intento de ser investido] debe dejar paso». «Ha quedado claro que él es el tapón, el es el bloqueo personificado. A Sánchez ya no le quedan más conejos en la chistera. El contorsionismo tiene sus límites. Creo que ya está bien», dijo al final de su intervención.