ERC: para, templa y manda

GRAF916. SANT JOAN DE VILATORRADA, (CATALUÑA) 02/11/2019.- Vista de los asistentes al acto de campaña de ERC ante la cárcel de Lledoners en la localidad de Sant Joan de Vilatorrada en Barcelona, este sábado. EFE/Susanna Sáez
GRAF916. SANT JOAN DE VILATORRADA, (CATALUÑA) 02/11/2019.- Vista de los asistentes al acto de campaña de ERC ante la cárcel de Lledoners en la localidad de Sant Joan de Vilatorrada en Barcelona, este sábado. EFE/Susanna SáezSusanna SáezEFE

ERC manda. Y dice que la investidura no será hasta enero. Pedro Sánchez tenía prisa, pero finalmente Junqueras ha preferido esperar, es una forma de evitar tener que arrepentirse en unos días si las cosas no salen como espera.

Aunque los mensajes de PSOE y ERC son idénticos, que solo queda por negociar “instrumento para encauzar el conflicto político sobre el futuro de Cataluña”, cuestión que no es baladí, hay otro mar de fondo.

Ellos tienen los ojos puestos en la resolución de la junta de calificación que propondrá el régimen que deberán cumplir los presos independentistas y, de manera especial, si recurre o no la fiscalía, órgano que todo el mundo sabe, desde las palabras del presidente del Gobierno, en plena campaña electoral, que es dependiente del gobierno.

Enseguida han salido espontáneos minimizando todas estas circunstancias y comparando la coyuntura con los acuerdos que en su día celebraron PSOE y PP con la extinta Convergencia i Unió. Pero, la realidad, es que nada tiene que ver ni en las formas ni en el fondo.

Nunca han sido tan secretas las conversaciones, rehuyendo dar información a los periodistas y limitando el contenido y los detalles de las conversaciones a Pedro Sánchez. En este momento nadie sabe exactamente qué están poniendo encima de la mesa los independentistas, ni qué está dispuesto a dar el equipo del presidente.

A estas alturas deberían haber aprendido que no es lo mismo engañar a Pablo Iglesias que a los separatistas, que han preferido la cárcel a renunciar a su objetivo de independencia para Cataluña. Si piensan en Moncloa que pueden distraer a los independentistas prometiéndoles algo que no van a cumplir, se equivocan de lleno.

Y en caso de estar dispuestos a hacer lo que comprometan, deberían explicar con exactitud en qué consiste el acuerdo antes de firmarlo. La transparencia es lo que se exige a un responsable político cuando hay una quiebra en la confianza y eso es precisamente lo que ocurre en este momento.

Sánchez ha decidido volver por el camino más corto a la presidencia, eso le ha obligado a desayunarse su orgullo y sus palabras sobre Iglesias y Podemos, a comprometer espacios de poder con el elenco de pequeños partidos que le van a apoyar y, ahora, a dar un capote y una muleta a los independentistas que aplican los cánones del toreo, paran, templan y mandan.

De momento, han hecho que Sánchez tampoco cumpla compromiso electoral de formar gobierno antes de final de año. Ya veremos si lo consigue después porque si ERC no obtiene lo que quiere, no habrá abstención.

Algunos dirigentes socialistas están inquietos porque unas nuevas elecciones serían la ruina, pero se debaten entre la necesidad de hacer lo imposible porque haya acuerdo y la responsabilidad de saber que hay cosas que no son posibles.

Hace unos días, un veterano socialista, repasaba de manera crítica el panorama político para terminar diciendo que si él fuera diputado en este momento, se lo pensaría. No es el único.