Caos político judicial

El refranero español tiene reconocida fama por acumular en sus concisas sentencias el poso añejo de la sabiduría popular decantado en el tiempo. «¡Éramos pocos y....!» es, sin duda, aplicable a la situación que vivimos en España desde que Sánchez emergió en el panorama político.

Porque con él llegaron el bloqueo y el caos. Su empecinamiento en conseguir un gobierno Frankestein al margen de toda racionalidad y sentido de Estado, proporciona situaciones como la que ayer brindó la justicia europea. Eso, sin contar con el TSJ catalán y Torra.

Resulta que Puigdemont y Junqueras gozaban de inmunidad desde que fueron eurodiputados electos el pasado mayo, con lo que su situación judicial cambia para mejor, o no, según el color del cristal con que se mire el fallo.

En todo caso, ya anticipé que le estaban facilitando las cosas a Junqueras convirtiéndole en el actor sin cuyo concurso no habría Gobierno. ¿Alguien piensa de verdad que Europa va a creerse que se está suplicando a un sedicioso el apoyo político para formar Gobierno?

Por cierto: A partir de ahora, una manera de blanquear cualquier delito cometido, es ser candidato y resultar electo en unas elecciones europeas, al menos en España. Literalmente, es lo que se produce con este despropósito político-judicial en el que estamos instalados.

La UE es una unión de Estados–nación. Si la justicia europea no los defiende de sus agresores, el Brexit es un precedente. Ha nacido el Spexit.